Descansaba el viajero adormilado en el tren que pasaba por
una angosta cañada. El tren se detuvo en la última estación, el viajero descendió
y atravesó la añosa estación, dejó atrás el pequeño pueblo, se adentró en una
vereda que llego a un cruce de caminos, donde el viajero se topó con un ciego
que descansaba a la sombra de un tilo. Peguntó el caminante: ¿Por dónde se va
al pueblo? El ciego respondió con otro pregunta: ¿A qué pueblo? El de la
derecha va a Ricarón, pueblo silencios y cerrado, de vecinos ricos, que
desconfían de los extraños. Dónde no abrirán las puertas ni para dar un vaso de
agua a un viajero sediento. Después el ciego dijo: Por el camino de la
izquierda se pasa por Rocacamojada, pueblo pobre y levantisco, donde los
vecinos se sientan a las puertas de sus pobres casas a ver pasar el día. No
suelen tener nada, ni trabajo, pero son afables y habladores… si tienen algo,
lo comparten. El ciego hizo otra pausa y volvió a preguntar: ¿Qué es lo que
busca en la vida? El caminante dijo: Quisiera llegar a un lugar para vivir,
donde la gente fuese amable, generosa, rica y tranquila. El ciego contestó: Esa
mezcla que persigue Usted, no existe, yo nunca lo he encontrado, ni oído entre
los parroquianos de ninguna villa por las que he pasado. Nadie me ha contado de
la existencia de un lugar así, y mire que me paso las horas escuchando. Si
existiera, yo también me iría con Ud. a buscar ese lugar, en tren o andando, pero
me temo que daríamos la vuelta al mundo y no lo encontraríamos. Ante tal
respuesta el caminante propuso al ciego que ellos dos empezarán por formar, en
ese mismo cruce de caminos, un pueblo con estas características de buen vivir.
El ciego dijo: Yo lo haría, pero quién me asegura que Ud. es así, como desea
vivir, y yo tampoco estoy seguro de mi comportamiento; no siempre actúo de la mejor
manera posible para con los demás. Dicho esto, el caminante siguió por el
camino a Rocamojada, pensando que era el pueblo menos malo, dentro de la ruta
que perseguía, había dejado atrás, el tren, la estación, y parte de la
civilización que conocía. Día a día y poco a poco, fue adentrándose en tierras
más inhóspitas y desconocidas, buscando otra forma de vivir.
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