22.1.15

la rabia


No sé lo que siento ni presiento,
el frío y la humedad cuelgan de mis huesos.
La realidad miente,
los objetos no tiene palabras que las representen,
es una democracia depravada…

Pero creo en la vida,
aunque el horizonte no sea un espejismo,
sino un corte en las pupilas.

Las palabras no están rotas,
ni desarmadas,
queda el grito y la rabia.

8.1.15

Caminante...

Yo empezaría, armado con zapatillas y una tijera de podar, por abrir un camino solo para ser usado por personas y ciclistas, que uniera a todos los pueblos. Sería una red de caminos apartado de las rutas de las carreteras, sin coches ni camiones, sin el ruido de los vehículos a motor que nos obligan a circular a toda velocidad, también evitaría el peligro de ser arroyado. La modernidad, tal y cómo hoy nos lo venden, incita a llegar a tiempo y rápido a todas partes, sin darnos tiempo a pensar si tiene sentido estar siempre corriendo por temas vanos y peregrinos, como: comprar un par de calcetines, una colonia, o llenar el depósito. Tengo un vecino que coge en coche a diario para ir al gimnasio a correr y andar sobre una cinta. Algo habrá que hacer para detenernos a pensar.