27.11.14

Jugar

¿Es la vida un juego? ¿Qué es jugar? Según la rae, la palabra jugar, según el contexto, tiene varios significados:
-Hacer algo con alegría y con el solo fin de entretenerse o divertirse.
- Tomar parte en uno de los juegos sometidos a reglas, no para divertirse, sino por vicio o con el solo fin de ganar dinero.
-Tratar algo o a alguien sin la consideración o el respeto que merece.
-Intervenir o tener parte en un negocio.

Es que las palabras dan para mucho, para un roto o para un descosido, y con el transcurrir del tiempo, el significado rotundo que tuvieron, pierden sentido. En resumen, jugar solo se puede conjugar en presente.

26.11.14

La transición

No voy a contar una historia de miedo, porque la vida es más terrorífica; solo una historia de rabia, de mala leche, como cuando sientes frío al andar por las calles mal abrigado. Sentir cómo la generación de mi madre fue engañada. Ahora, cuando a ella le flaquean las fuerzas, recuerda y se empieza  a dar cuenta de todo lo que ha pasado por su vida. Cuenta cómo su generación propició la transición. Ellos fueron los que abrieron las puertas y las ventanas para que entrara la esperanza de la conciliación. Los que soñaron, en los años 80, con cambiar las relaciones entre gobernantes y gobernados, los que creyeron terminar con el largo periodo del miedo franquista. Cuando ocultaban y escondían activistas por sus casas, ayudando a la caída del viejo sistema… Y llegó la democracia, con las calles llenas de carteles de políticos jóvenes y caras nuevas: Felipe González junto a un joven rey silencioso y tímido.  Pero, tras años de fiestas: mundiales, Expo de Sevilla, hoy ve que fue traicionada, con promesas electorales nunca cumplidas. Los políticos de turno hacían todo lo contrario de lo que prometían.  Fue adormecida con telediarios, le mostraron una España de abundancia,  donde todos podían ser ricos, en un el mundo infinito de la construcción. Hoy veo a mi madre, ya abuela, con la vista y la mente cansada, que no salen de su asombro y cabreo.  Ella que soñó con otro país, sin caspa, ni beatos; no entiende por qué se vuelve a repetir la historia. Siente que la mintieron: con un rey que se volvió cazador de elefantas, una princesa que se trasformó en cleptómana y un  sistema  actual político que se mantiene por inercia, muy parecido al que le llevó a revelarse y luchar.

18.11.14

El Infantado

Cuando los políticos de turno decidieron limitar a los ciudadanos la entrada al Palacio del Infantado de Guadalajara, sus estancias interiores quedaron en soledad. Las golondrinas y avioncillos que revoloteaban entre los vanos de sus galerías, fueron desapareciendo. El patio de los leones quedó en silencio. Años antes, la biblioteca, atraías a cientos de jóvenes a sus salas de lectura, situada en las mejores vistas a la llana campiña cuyo horizonte vislumbraba Madrid. Este hecho, había conseguido neutralizar los horrores que la guerra del 36, que casi llegó a destruir todo el edificio con un incendio. Pero hacía unos pocos años que la biblioteca fue trasladada al reconstruido Palacio de Dávalos, edificio adaptado de modo más funcional para ser útil como biblioteca. Ahora, de nuevo, el viejo Palacio del Infantado abrigaba la bruma de la soledad que todo lo envolvía. Sin libros, ni miradas de enamorados, sin novios que se fotografiasen por sus rincones, sin charlas de estudiantes. El silencio y la soledad avivó a los viejos grifos rampantes dormidos, y los demás animales representados en sus arcos de jardín mitológico, se tornaron más intimidadores. Por sus salas y pasillos, se volvió a sentir los lamentos y lloros de los huérfanos de militares que pasaron frío en sus instancias. Las gruesas paredes, ahora humedecidas, rezumaban formas diabólicas, como dibujos de almas que no descansaban en paz, como si las viejas intrigas y avaricias de los Mendoza y Luna, sus primeros moradores volvieran a resurgir. De nuevo, todo el gran edificio, trasmitía sentimientos malignos. Parcialmente, esta parte de la ciudad de Guadalajara, volvió a pasar al lado oscuro de la historia.