23.6.14

Principios

Soy el que piensa que es mejor actuar y andar en grupos horizontales, sin prisas, pero sin pausas; y llegar lejos, debatiendo por el camino, formando pensamientos colectivos inclusivos. Mientras estamos vivos, todos podemos pensar, buscando respuestas nuevas.
Me gusta profundizar en la conciencia colectiva de todos. No me gusta estar inmóvil ante la prepotencia de los dominantes. No sé si debo incluir @ para remarcar a tod@s.
Creo que a la democracia cuesta llegar, y siempre se puede llegar a más paz, buscando utopías.
No me gustan las castas. Soy crítico con: los rescates bancarios, los desahucios, el trabajar solo por dinero, con el consumo por el consumo, con las privatizaciones de los servicios públicos y la unión iglesia-estado.
Estos son mis principios y no tengo otros.

18.6.14

Cortejo real

Cojo una hoja en blanco al azar, parecen todas iguales, pero no. Algunas afortunadas están predestinadas a recoger palabras escritas a mano.  Otras hojas, sin suerte, serán tragadas por la impresora y acabarán, en más o menos tiempo, en el cubo de la basura, sin pena ni gloria. A lo sumo: “reciclado”…papel reencarnado.
Esto abre otro hilo: A lo mejor, algunas partículas de este papel reciclado sobre el que escribo, fue factura de Bárcenas. O el borrador de una prueba del texto de la Constitución española del 78. O, lo más probable, una carta bancaria sin importancia, que trata de engañarme y  me quita tiempo, y espacio en el buzón.
Pero en esto del papel, también hay clases y realezas. Si eres papel de billete, no te suelen mezclar con los papeles simples de la chusma.  Lo más probable es que acabes en otro billete, de más o menos valor, que irá de mano en mano; de cartera en cartera. Si formas parte de la realeza de los de 500€,  tu destino será: cajas fuertes o armarios escondidos, pero, rara vez, serás destruido o quemado.

Está visto que, materiales tan simples como el papel, también tienen sus castas y aristocracias... Y mañana, soltarán papel  de confetis  por el nuevo rey perpetuado. Y todos estos papelitos masificados, dará trabajo a barrenderos de contratos basura…que después, limpiarán las calles por donde se arrastró el cortejo real.

2.6.14

Espejito, espejito...

Qué cansado es dar una ojeada a uno mismo, verse en el espejo, cuando somos eso: una máquina programada para sobrevivir, con ojos para ver los peligros, pies para salir corriendo, manos para apartar los riesgos y construir defensas, y cerebro para coordinar todo este afán fatuo de sobrevivir.  O quizás, duele reconocer lo pequeño, inseguro y frágil que somos. “Mi mamá me mima” (La primera frase de lectura de las emes), o no me mimó lo suficiente, y tiendo a marchitarme por la fragilidad de mis ramas y raíces. Recuerdo la postura de espera con los brazos extendidos de los niños y los árboles; esperando ser cogidos o regados. O la añoranza de no tener a alguien a quien sostener; como la tristeza de una nube pasando rápidamente sobre un desierto. O la felicidad del repiqueteo del aguacero  al golpear la tierra seca... Todos pasamos por los mismos caminos del deseo: abrazos dados, o recibidos, o ninguneados. Somos eso, parte y continuación de otros; como el fruto originado por la semilla, y el fruto madura que prende y vuelve a ser semilla. Si consigue, como dice la parábola del sembrador: ser buena simiente y crecer fuerte, al haber caído en suelo fértil.  Por eso, ante el espejo y sin caretas, es bueno constatar que la vida nos hace ser lo que somos, con pausas entre abrazos,  fuera: estamos perdidos.