19.12.14

Utópico

Utopía, país del edén en la isla de Tomás More cuando imaginó otro mundo, como ideal soñado, según los ideales de la república de Platón y otros pensadores posteriores. Hoy el término “utopía” ha quedado como anhelo e ideal inalcanzable, quimérico, diferente de lo real. Los sueños utópicos aportan mejoras. El final del camino, no se ve, pero se sueña en ello y eso no es malo ¿O sí? Los ideales utópicos buscan la felicidad de la vida humana en la tierra, basado en la equidad. Situación idílica difícil de llegar y acercarse. Nuestras propias contradicciones nos limitan y alejan. Existes intereses, egoísmos, hechos reales ya establecidos que lo hacen imposible. El anarquismo también bebe de sus fuentes. Una sociedad imaginada, donde todo es común, donde no tiene sentido la propiedad privada, contradice a nuestro mecanismo de defensa. Llegado a este estado final de las cosas, en un mundo utópico, ya no había necesidad de más cambios ni de defender nada. Aquí también hay contradicción de realidad y quimera, por ser inalcanzable. Además, nuestras sociedades tienen memoria e historia, junto con la capacidad de comparar, nunca estamos satisfechos. Visto desde afuera, desde la limitada visión humana, las hormigas no se cuestionan su sociedad, su evolución social debe ser más lenta. Por otra parte, los humanos, por nuestro tremendo cerebro y capacidad de síntesis, nos creemos capaces de montar rompecabezas de soluciones para todo, planteamos escenarios utópicos. Pero no podemos tener en cuenta “todo”, porque el todo, es inabarcable e irreal. Hemos caído en la vorágine de la búsqueda de la felicidad de forma exponencial. Cada uno de nosotros quiere disfrutar de su sueño de felicidad y sociedad. ¡Y en vida! Sin tener en cuenta otros factores externos, como son: que para la tierra, en su conjunto, somos un virus depredador, y llegado el caso, debido a nuestro mecanismo de supervivencia heredado, lo somos también con nuestros semejantes. Una cosa es lo que podemos pensar y soñar; y otra, lo que hacemos, o podemos hacer. Sobre todo, cuando estamos educados (programados) para obrar individualmente. A ver a quién votáis. ¿Y no sería mejor participar, antes que elegir representantes que piensen por nosotros?

27.11.14

Jugar

¿Es la vida un juego? ¿Qué es jugar? Según la rae, la palabra jugar, según el contexto, tiene varios significados:
-Hacer algo con alegría y con el solo fin de entretenerse o divertirse.
- Tomar parte en uno de los juegos sometidos a reglas, no para divertirse, sino por vicio o con el solo fin de ganar dinero.
-Tratar algo o a alguien sin la consideración o el respeto que merece.
-Intervenir o tener parte en un negocio.

Es que las palabras dan para mucho, para un roto o para un descosido, y con el transcurrir del tiempo, el significado rotundo que tuvieron, pierden sentido. En resumen, jugar solo se puede conjugar en presente.

26.11.14

La transición

No voy a contar una historia de miedo, porque la vida es más terrorífica; solo una historia de rabia, de mala leche, como cuando sientes frío al andar por las calles mal abrigado. Sentir cómo la generación de mi madre fue engañada. Ahora, cuando a ella le flaquean las fuerzas, recuerda y se empieza  a dar cuenta de todo lo que ha pasado por su vida. Cuenta cómo su generación propició la transición. Ellos fueron los que abrieron las puertas y las ventanas para que entrara la esperanza de la conciliación. Los que soñaron, en los años 80, con cambiar las relaciones entre gobernantes y gobernados, los que creyeron terminar con el largo periodo del miedo franquista. Cuando ocultaban y escondían activistas por sus casas, ayudando a la caída del viejo sistema… Y llegó la democracia, con las calles llenas de carteles de políticos jóvenes y caras nuevas: Felipe González junto a un joven rey silencioso y tímido.  Pero, tras años de fiestas: mundiales, Expo de Sevilla, hoy ve que fue traicionada, con promesas electorales nunca cumplidas. Los políticos de turno hacían todo lo contrario de lo que prometían.  Fue adormecida con telediarios, le mostraron una España de abundancia,  donde todos podían ser ricos, en un el mundo infinito de la construcción. Hoy veo a mi madre, ya abuela, con la vista y la mente cansada, que no salen de su asombro y cabreo.  Ella que soñó con otro país, sin caspa, ni beatos; no entiende por qué se vuelve a repetir la historia. Siente que la mintieron: con un rey que se volvió cazador de elefantas, una princesa que se trasformó en cleptómana y un  sistema  actual político que se mantiene por inercia, muy parecido al que le llevó a revelarse y luchar.

18.11.14

El Infantado

Cuando los políticos de turno decidieron limitar a los ciudadanos la entrada al Palacio del Infantado de Guadalajara, sus estancias interiores quedaron en soledad. Las golondrinas y avioncillos que revoloteaban entre los vanos de sus galerías, fueron desapareciendo. El patio de los leones quedó en silencio. Años antes, la biblioteca, atraías a cientos de jóvenes a sus salas de lectura, situada en las mejores vistas a la llana campiña cuyo horizonte vislumbraba Madrid. Este hecho, había conseguido neutralizar los horrores que la guerra del 36, que casi llegó a destruir todo el edificio con un incendio. Pero hacía unos pocos años que la biblioteca fue trasladada al reconstruido Palacio de Dávalos, edificio adaptado de modo más funcional para ser útil como biblioteca. Ahora, de nuevo, el viejo Palacio del Infantado abrigaba la bruma de la soledad que todo lo envolvía. Sin libros, ni miradas de enamorados, sin novios que se fotografiasen por sus rincones, sin charlas de estudiantes. El silencio y la soledad avivó a los viejos grifos rampantes dormidos, y los demás animales representados en sus arcos de jardín mitológico, se tornaron más intimidadores. Por sus salas y pasillos, se volvió a sentir los lamentos y lloros de los huérfanos de militares que pasaron frío en sus instancias. Las gruesas paredes, ahora humedecidas, rezumaban formas diabólicas, como dibujos de almas que no descansaban en paz, como si las viejas intrigas y avaricias de los Mendoza y Luna, sus primeros moradores volvieran a resurgir. De nuevo, todo el gran edificio, trasmitía sentimientos malignos. Parcialmente, esta parte de la ciudad de Guadalajara, volvió a pasar al lado oscuro de la historia.

2.10.14

De todo

Millones de noches han fabricado millones de estrellas.
Millones de caras han cambiado este mundo.
Millones de manos han matado, han robado, han roto.
Y sin embargo, no me siento malo por naturaleza.
Actúo: Amo lo que percibo del universo, y a mí mismo.
Estoy: De algún modo soy irresponsables de mis actos.

Viajamos sin mochila,
sin usar los pies,
sobre las yemas de las manos,
con los ojos cansados de ver sin mirar.
Pegados a una pantalla,
sin importar la habitación cerrada en que estemos.

Viajamos: ofuscados,
bombardeados con toneladas de pantallazos de información,
con los sentimientos difusos, confundidos y perdidos.
El tiempo está en los dígitos de la derecha del monitor.
No hay ni día ni noche;
ni cielo ni estrellas;
ni lluvia ni sol.

La soledad es nuestra compañera real.
Y cuando muramos,
quedarán perdidos en el universo de la red:
nuestros pensamientos,
nuestros recuerdos,
nuestras voces,
nuestros correos,
nuestras imágenes
y nosotros mismos.

Por todo ello, ¡Puerta perdida que me diste la vida!
¿Dónde está tu aldaba? para volver a llamar.
¿Dónde está tu manija o picaporte? para poder entrar.
¿Dónde tu cerradura? para implorar volver a la vida.
Activa tus bisagras, y sin ruidos, por última vez, devuélveme la juventud.
Y si no me concedes este imposible, al menos, déjame usar tu mirilla para recordar.







2.9.14

Caperucita roja

Caperucita era una niña guapa que quería mucho a su abuelita. Su madre se había enamorado de un hombre extraño al que llamaban “Lobo”: fuerte, atractivo y de vida solitaria en el monte. Un día en que la madre esperaba la visita de su amante; para librarse de su hija, y que esta no estuviera en casa estorbando e impidiendo satisfacer sus deseos, mandó a Caperucita llevar la merienda en una cesta a la abuelita, ya que supuestamente estaba enferma. La abuela vivía en una casa lejana en mitad del bosque. Por otra parte, viendo cómo Caperucita se hacía mayor y coqueteaba con Lobo, la madre sentía celos de los inocentes juegos que se traía Caperucita con su amante, dada su mayor belleza y juventud. Ese día la madre advirtió a la niña, que en el camino por el bosque, no se entretuviera con nadie ni nada. Caperucita, como estaba en pleno desarrollo y se sentía ya una mujer adulta, no obedecía los consejos y observaciones de su pesada madre. Así, con mala cara, se fue a casa de la abuelita, llevando la coqueta caperuza roja que le favorecía y la hacía mayor, y que no solía quitarse.

Al salir de su casa y entrar al bosque, se encontró con “Lobo”, el amigo intimo de la familia y especialmente de su madre, este le preguntó a dónde iba. Caperucita le contestó que a casa de su abuelita, ya que estaba enferma y le llevaba la merienda.

Entonces Lobo, que le gustaba más Caperucita que la madre, se ofreció acompañarla, pero Caperucita, en un arrebato infantil de coquetería incipiente, le propuso una carrera hasta la casa de la anciana. El astuto Lobo contó a Caperucita que había dos caminos: uno largo y otro corto. Chulescamente dijo que él tomaría el largo, para darle ventaja, pues él corría más. Así, ella podría ir por el corto, compensando la mayor velocidad. En realidad era al revés. La coqueta Caperucita, que no era tonta, también conocía todos los caminos de ese bosque. Tomó el camino largo a sabiendas, para hacerse esperar por Lobo.

Así las cosas, Lobo llegó antes a la casa de la vieja abuelita. Para que le abriera la puerta la abuela, que era muy desconfiada, El pícaro Lobo se hizo pasar por Caperucita, y con una voz de falsete aflautada, preguntó si podía pasar. La abuela pensando que era su nieta, le dijo: Entra, la puerta está abierta. Lobo entró y dijo “Sorpresa”. Después le contó que Caperucita le había mandado por delante, para que encendiera el fuego; y así, poder calentar la comida que ella traía. Cuando la abuela le acompaño a la leñera, Lobo tiró una pila de leña sobre la anciana, dejándola inconsciente y tapada por una montaña de troncos. Después, el muy sibilino sacó del armario otra ropa de la abuela, con la intención de hacerse el gracioso con Caperucita, haciéndose pasar por la pobre abuelita. Con esas pintas, se metió en la cama, esperando a Caperucita. Por el camino, tranquilamente Caperucita, se había perfumado, puesto flores en el pelo y peinado.
Cuando Caperucita llegó a la casa, Lobo desde la cama, le contó que su abuela se había ido a buscar ella sola la comida a la casa de su madre, y que tardaría. Entonces Caperucita empezó a quitarse la ropa, y con voz seductora, dirigiéndose a Lobo disfrazado de abuelita, le dijo: ¡Qué ojos más grandes tienes! El lobo respondió: ¡Para verte mejor! Después, Caperucita, resoplándole al oído dijo: ¡Qué orejas más grandes tienes! Lobo, que se estaba poniendo cachondo, contestó: ¡Para oírte mejor! Caperucita, levantó la sabana y dijo: ¡Qué manos más grandes tienes! Lobo no podía aguantar más, se abalanzó sobre Caperucita diciendo: ¡Para abrazarte mejor! Pero Caperucita le esquivó seductoramente y dijo: ¡Qué nariz más grande tienes! Lobo no podía más con sus ansias, se lanzó de nuevo sobre el sexo de Caperucita y dijo: ¡Para olerte mejor! Caperucita entre gemidos dijo: ¡Y qué dientes más grandes tienes! Lobo contestó: ¡Para comerte mejor!
En esto estaban, cuando apareció tambaleándose la abuelita, vio la escena de su dormitorio y dijo: ¡Lobo desvergonzado, también has seducido a mi nieta! ¡No te ha bastado haber pasado la noche conmigo! La abuelita y la nieta se lanzaron sobre Lobo con el atizador y el recogedor de cenizas. Le rompieron la dura cabeza lobuna y la columna vertebral, lo arrastraron hasta la leñera y lo cubrieron con otra montaña de troncos.
Al cabo de los años, el montón de leña que cubría a Lobo fue menguando de altura, sin que nadie usara esos troncos. Solo entonces, quemaron los huesos y el pellejo que quedaba. La madre de Caperucita se buscó a un cazador como amante. Finalmente la abuelita murió de vieja, y Caperucita nunca dejo de utilizar su caperuza roja.

27.8.14

Por la manchega llanura...

León Felipe, español surgido de la España de charanga y pandereta, que renunció a su estatus señorial, que después fue poeta maldito, respetado, vilipendiado… pero único. De larga trayectoria política y social en su tiempo. Apasionado, dulce y amargo, por estar alejado de España.
Su poesía, con los años, a pesar de tratar de las cosas pequeñas, se agranda; se hace eterna y universal, y se mantiene actual. Su poesía nace: humana, directa, profunda, singular, real, del pueblo… pero individualista. Parece simple pero es rica y compleja, no simplificable, ni etiquetable.
Junto con Gabriel Celaya, Blas de Otero y José Hierro; con sus poemas de posguerra, resquebrajaron la dictadura gris franquista del eterno luto interno. Manteniendo la luz de un rayo de esperanza en el interior de España, y en el exterior exiliado. Hoy, al releer sus poemas, volvemos a alimentar la rabia, que tanta falta hace para luchar contra las injusticias que de nuevo atraviesan España sobre jumentos, toros y pueblo escuálido.

21.8.14

¡Libertad!


Algún día seré libre,


auténticamente libre.

Cuando no necesite buscar el mar,

cuando la luz no luche con la oscuridad.

Lo notaré porque no querré nada,

cuando mi piel no sea mi límite.

Pero hoy no, aún me duele el respirar.

22.7.14

Tonterias

-El Equilibrio no está balanceado, pesan más la “b” y la “l” superiores que la letra inferior  “q”.
-Aquí y allí, nunca se tocan, y tampoco están balanceados.
-La Esperanza sin luz es tiniebla Aguirre.
-El análisis sintáctico no tiene táctica, pero su objetivo estratégico es la comprensión.
-La realidad juega siempre en contra.
-Cambiar no es sucumbir.
-Motivo iniciado, motivo acabado.
-Siempre se rompe la norma.
-Vender es igual a comprar en el mercado de los afectos.

-Un cuadrado forzado se hace redondo, así como un círculo agobiado se cuadra.

La realidad tozuda

La realidad bélica siempre es macabra y hoy copan las noticias. Por una parte, está Putin y sus secuaces, que como buen putín, con sus artes bélicas, a pesar de tener  la realidad en su contra, por ser responsable último de haberse cargado un avión de pasajeros, con 100 científicos que luchaban contra el SIDA. Ahora, cambiará sus tácticas bélicas para seguir manteniendo su estrategia de provecho propio, y nada cambiará. Por otra parte, Israel está bombardeando la Franja de Gaza. Conflicto iniciado casi sin motivos, pero que ahora se ha popularizado con el uso de misiles y contramisiles.
Las ciencias tecnológicas se pelean: la de los misiles versus la lucha contra el SIDA.  Lo de siempre, pagan justos por pecadores. Pero en el patio de mi casa también se cuecen habas: en España, se reduce el presupuesto de investigación médica; en cambio, las empresas españolas fabricantes de armas, venden, y son muy rentables. Tienen su mercado en países más pobres y en conflictos. Con el consentimiento de los gobiernos de turno de aquí y de allí. Un negocio redondo para los listos de siempre.

21.7.14

Carpe diem

Las palabras pueden ser tan inútiles como una hoja en blanco. Pessoa jugaba con las palabras sobre las hojas en blanco.
¿Para qué sirve el jugar?
¿Para qué sirven las palabras?
Perder el tiempo es ganarlo…y ganar, es perder el tiempo.
Palabras vanas y la vanidad no es nada sin el Eclesiastés 1:2.
Hoy que las canas me crecen,  y las palabras me sobran…quiero pensar más como Pessoa.
No hay palabras que lleguen a ser como mi puesta de sol, o el mar que sueño… Y Dios… qué pinta Dios en la vida, si no está, ni se le atisba, ni se le espera.
Dioses y hombres se confunden en el tiempo y en el horizonte.
Todo lo que vi, no fue nada. Todo lo que anduve, no fue nada; solo polvo en el camino… y barrer de nuevo, para mañana volver a barrer.
¿Para qué este afán de oponerse a la entropía?

Solo me queda “Carpe diem”, aunque sea mientras barro y contemplo la puesta de sol.

11.7.14

Mi estrategia y mis tácticas

Hoy, toca hablar de la estrategia, muchas veces negocio, de comunicar. concebido para fijar y tener un fin, una misión. En esto me siento huérfano: no tengo nada claro cuál es mi estrategia, ya que no tengo un fin claro, ni una misión definida para con mi vida. Pero como ya estoy hecho y formado, con mi tamaño y mis aristas y miserias. Tengo tácticas diarias para ir sobreviviendo de la mejor manera posible. Y pienso seguir así, hasta que ya no pueda cargar con mi vida. Pero no os preocupéis, espero que sea dentro de muchos años. Siempre y cuando, tenga una calidad de vida decente y soportable. Aquí abro otro hilo mental: ¿Qué es una vida decente?: 
¿Comer?
¿Comer y no sufrir?
¿Comer, no sufrir y ser algo feliz?...
Nada, que no me aclaro. He perdido la estrategia, y voy dando tumbos tácticos. 
Espero que el azar me ayude a llegar a un final decente. Tampoco sé cuál será, ni me preocupa mucho.

23.6.14

Principios

Soy el que piensa que es mejor actuar y andar en grupos horizontales, sin prisas, pero sin pausas; y llegar lejos, debatiendo por el camino, formando pensamientos colectivos inclusivos. Mientras estamos vivos, todos podemos pensar, buscando respuestas nuevas.
Me gusta profundizar en la conciencia colectiva de todos. No me gusta estar inmóvil ante la prepotencia de los dominantes. No sé si debo incluir @ para remarcar a tod@s.
Creo que a la democracia cuesta llegar, y siempre se puede llegar a más paz, buscando utopías.
No me gustan las castas. Soy crítico con: los rescates bancarios, los desahucios, el trabajar solo por dinero, con el consumo por el consumo, con las privatizaciones de los servicios públicos y la unión iglesia-estado.
Estos son mis principios y no tengo otros.

18.6.14

Cortejo real

Cojo una hoja en blanco al azar, parecen todas iguales, pero no. Algunas afortunadas están predestinadas a recoger palabras escritas a mano.  Otras hojas, sin suerte, serán tragadas por la impresora y acabarán, en más o menos tiempo, en el cubo de la basura, sin pena ni gloria. A lo sumo: “reciclado”…papel reencarnado.
Esto abre otro hilo: A lo mejor, algunas partículas de este papel reciclado sobre el que escribo, fue factura de Bárcenas. O el borrador de una prueba del texto de la Constitución española del 78. O, lo más probable, una carta bancaria sin importancia, que trata de engañarme y  me quita tiempo, y espacio en el buzón.
Pero en esto del papel, también hay clases y realezas. Si eres papel de billete, no te suelen mezclar con los papeles simples de la chusma.  Lo más probable es que acabes en otro billete, de más o menos valor, que irá de mano en mano; de cartera en cartera. Si formas parte de la realeza de los de 500€,  tu destino será: cajas fuertes o armarios escondidos, pero, rara vez, serás destruido o quemado.

Está visto que, materiales tan simples como el papel, también tienen sus castas y aristocracias... Y mañana, soltarán papel  de confetis  por el nuevo rey perpetuado. Y todos estos papelitos masificados, dará trabajo a barrenderos de contratos basura…que después, limpiarán las calles por donde se arrastró el cortejo real.

2.6.14

Espejito, espejito...

Qué cansado es dar una ojeada a uno mismo, verse en el espejo, cuando somos eso: una máquina programada para sobrevivir, con ojos para ver los peligros, pies para salir corriendo, manos para apartar los riesgos y construir defensas, y cerebro para coordinar todo este afán fatuo de sobrevivir.  O quizás, duele reconocer lo pequeño, inseguro y frágil que somos. “Mi mamá me mima” (La primera frase de lectura de las emes), o no me mimó lo suficiente, y tiendo a marchitarme por la fragilidad de mis ramas y raíces. Recuerdo la postura de espera con los brazos extendidos de los niños y los árboles; esperando ser cogidos o regados. O la añoranza de no tener a alguien a quien sostener; como la tristeza de una nube pasando rápidamente sobre un desierto. O la felicidad del repiqueteo del aguacero  al golpear la tierra seca... Todos pasamos por los mismos caminos del deseo: abrazos dados, o recibidos, o ninguneados. Somos eso, parte y continuación de otros; como el fruto originado por la semilla, y el fruto madura que prende y vuelve a ser semilla. Si consigue, como dice la parábola del sembrador: ser buena simiente y crecer fuerte, al haber caído en suelo fértil.  Por eso, ante el espejo y sin caretas, es bueno constatar que la vida nos hace ser lo que somos, con pausas entre abrazos,  fuera: estamos perdidos.

6.5.14

El tiempo desperdiciado por las cosas

Me cuesta mirar y ver el tiempo desperdiciado por las cosas. Pude ser, como dice Saviano, que la cocaína gobierne el mundo; más aún, es muy creíble, viendo el percal de nuestros importantes políticos reglados. La mayoría de nosotros, no vemos, no queremos creer esta realidad… preferimos la tranquilidad de la ignorancia: no saber y poder dormir sin pesadillas, sin tener malos sueños. Pero la cocaína es una sustancia alcaloide, que copia a las hormonas, y cambia el metabolismo de nuestras células nerviosas, produciendo estados análogos a la conciencia, intoxicando la percepción de la realidad. La cocaína procede de la hoja de coca, una planta benigna; los picaros humanos hemos rentabilizado su maldad. Pero las personas queremos jugar con el tiempo y la realidad, buscamos cualquier cosa que los sustituya. El afán de tener cosas también es otra droga consentida y fomentada por todos: Por esta avidez, cambiamos cosas materiales por el tiempo que nos ha tocado vivir. Nos hacen creer que existir es: consumir: trabajar solo por un beneficio económico, obtener poder, riquezas, propiedades…Conquistar drogados nuestros sueños materiales: un coche nuevo, la lotería; pillar sueños caros: la decoración, la ropa, la buena comida… Todo lo que nos haga desperdiciar nuestro tiempo, lo único valioso y real que tenemos. Recordar no vale; solo fabricar, mantener, comerciar… Olvidar es lo importante. Únicamente obtener cosas... ¡Lástima de vida!

Ante la muerte, para los no creyentes, la logística es el último refugio de luchar contra el dolor.

5.5.14

Palabras de políticos

Duele escuchar a los políticos masivos con promesas vanas, no creíbles. Escuchar palabras inapropiadas en sus bocas, palabras que fueron ganadas con la lucha de muchas generaciones de trabajadores, de los de abajo. Odio la ligereza política y de mal uso de esas palabras violadas como: solidaridad, trabajadores, “Seguridad Social”, Sanidad, Educación. Se burlan y mienten de forma simple, robando palabras que suenas a burlas en sus atriles.

29.4.14

La voz que se lanza

El mercado no tiene memoria, el dinero es opaco y dominante; no pregunta, se empodera del Estado con su deuda impagable, agotando el estatus de su historia. El mercado de valores, en lo ordinario de su lenguaje: fuerza y rompe la democracia. Los datos económicos confirman la necesidad de un giro radical hacía la vida. Me cambio de crisis, de reglas de negocios. No soy el agente responsable de los problemas de las mentiras monetarias. Ni especulo con las palabras financieras imperantes.  Soy la voz inevitable del rescate, el que se arriesga a  soñar con otro mundo posible. La lucha, la movilización y la organización, sigue siendo la mejor arma de las personas contra el fraude y la economía flotante.

23.4.14

Recordando a Gabriel García Márquez

Narrar es acercar y alejar situaciones, paisajes; experiencias de otros, presentar y enseñar las pasiones y asuntos humanos con levedad y mística. Acceder a las profundidades de las criaturas y sus destinos. Es útil la narración para calentar nuestras frías vidas con el fuego de otras. La narración tiene orígenes propios y también los transmitidos por otros, la muerte lo envuelve todo, pero no muere salvo por el olvido. Se expresa con la boca, mirando lo inolvidable, donde la realidad y la ficción, no siempre van separadas. Van formando nuestra propia experiencia: múltiple y polifacética. Nos hace únicos en nuestro cuerpo humano, en la totalidad de nuestra vida; como pasajero del tiempo y del espacio; así seamos: viajero o sedentario; ya que en el fondo, se complementan. La narración forma nuestro propio mundo anónimo, y el mundo anónimo de todos. Refleja y saca lo evidente de los sueños. Narrar es entrar en el saber, presentar la llama encendida de toda la sabiduría de la vida. En cambio, la obediencia al poder, copia: empobrece con su repetición, nos priva de la experimentación sobre la existencia, del desarrollo práctico de la ética personal, nos apaga lo soñado, nos aleja del consejo que da la voz contada. Como dice Walter Benjamín: “El consejo es sabiduría entretejida en los materiales de la vida vivida”. Lejos del bombardeo informativo, la narración, se sustenta en sí misma, sin explicaciones. En la boca de un hábil narrador artesanal como Gabo, provoca en los otros: sorpresa y reflexión. Es una correa de transmisión perfecta...de larga duración, que extrae sus raíces del pueblo. Una buena narración, activa y amplia el don de escuchar: revive, arde; después, el escuchante, también podrá ser narrador, registrador y transmisor; cuando haga suyo el sueño presentado: tejerá e hilará otras narraciones propias; reproducibles, de esperanzas y recuerdos.