Destrozar el arte es un ritual de arrebatos en un paisaje, es mirar de otra manera (Ver: http://hematocritico.tumblr.com/). Para muchos, equivale a hacerlo fuera del orinal o colorear fuera del circulo, o sacar o meter los pies en un tiesto. Las verdades saliendo de lo establecido, parecen argumentos circulares que se ven lejos de las buenas formas, como las que mantienen los elefantes que nos colonizan. La creación, como ente volátil monstruoso que sale de nuestra cabeza, no deben tener seguidores, ya que para los gustos están los colores. Pero la provocación es sí...¿es arte? Al menos, tiene que tener una sonrisa, una llamada: llamaradas de atención aterciopelada de picante. Cuando nos miramos unos a otros, no deja de ser un cruce circunstancial de miradas, muestras de vida y locuras, como la de dos gallos en un mismo corral: vínculos violentos entre emisor y receptor, pues sólo la muerte es cuerda. El lenguaje es un vehículo rico en matices y tonos, con formas aparentemente inocuas y sutiles, sin daños colaterales. El lenguaje aunque simbólico, es una intervención real fértil. Nada es casual: todo arte sufre el filtro del imaginario colectivo sobre la propia conciencia. Parce peculiar, pero no lo es, el arte, a pesar de ser una mirada no trivial, puede que no sea evolutivo.
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Hace 13 años
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