La soledad, las soledades…andan por estos mundos dando tumbos, yo con la mía, tú con la tuya… andan cerrando puertas o abriendo ventanas. Según como se empleen, nos agrandan o empequeñecen. Solas o acompañadas; si se mezclan: se corrompen o contaminan; se pueden destruir o afianzar. Las soledades se valen de torres solitarias: puede servir como atalayas para ver más lejos, o como prisiones para no ver nada. Hay soledades positivas y negativas; destructivas, cuando nada aportan: egoísta y capitalista, defensora del libre mercado, de las miserias. Las otras soledades comunes y positivas: reflexivas, creativas, que dan sin esperar recibir, son soledades que hacen de las gentes algo bueno.
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Hace 13 años