12.9.12

Más de lo mismo

He vuelto a pensar en lo mismo, lo que voy a decir, creo que ya lo he dicho, quizás de otra manera, me estoy haciendo viejo: Escribir tiene algo de arte, y ¿Qué es el arte? He ahí la cuestión nuca resuelta. Pienso que el arte es una predisposición, una actitud personal que queremos manifestar. Son nuestras vísceras personales, amasada generalmente en soledad e interiorizadas. Esta actitud personal, se convierte en una mirada, en una manera de ver la cosa, de forma falsamente independiente y libre: porque estamos constituidos por millones de otros organismos y formas, además de los que nos antecedieron, y los que actualmente nos rodean e influyen. Esta actitud, nos reconcilia con los otros, porque abre esa otra mirada, la que los demás, casi la están viendo, y que solo hay que destaparla.
Si miramos dentro de nosotros, ¿qué vemos? ¿Qué tenemos? ¿Por qué cuesta tanto objetivamente ver nuestras entrañas? ¡Es dura la autorreflexión! ¿Qué parte de nosotros, de nuestra identidad como sujetos, son objetos vanos e inútiles? ¿Qué es bueno y qué es malo? ¿Qué reflexión tiene sentido y cuál es vacía? ¿Dónde se inclina nuestra parte más fuerte, nuestra conciencia…y para qué? De todos modos, acabaremos interiorizando lo que pasa, por ósmosis, la frontera de nuestro ser se modifica, y nos autoafirmamos con lo “Nuestro” que es cualquier cosa pueril, con o sin implicaciones.
Ser conscientes y diferenciar, lo que sentimos de lo que comunicamos, separar lo que somos de lo que interpretamos que tiene un precio. Las personas íntegras, si se modifican, no necesariamente se hacen más comprensivas. Obtener la rendición del otro, muestra las contradicciones, nos aleja de lo común que tenemos como grupo. Después está el mundo externo, la frontera de las cosas, asentadas con nuestras percepciones. ¿Quién regula la sociedad, y establece las normas de la naturaleza? ¿Qué parte de nuestros valores deben conservarse? ¿Qué es natural y qué no lo es? La vida es eso, interacción y reacción. ¿Qué nos empuja a librarnos de un dogmatismo, o a caer en él? ¿Hacia dónde debemos encaminar nuestros pasos, la razón debe guiar la acción, o no? ¿Por qué mantener pasividad ante la concentración financiera, tan lejos de una concepción plana e igualitaria entre los seres? ¿Es la vida moneda de cambio? ¿Para qué desear previsiones y contingencias?, si la muerte, a la postre, iguala a todos. Solo nos queda mirar adelante, ¿qué vemos?: El camino por andar y afianzar, lo que somos o seremos: Nada, heces.