Repensando la idea de los “Argumentos circulares” creo que nuestra mente emplea estos argumentos circulares para tratar de sacar algo, yo lo llamaría recurrencia o “Recursividad” . Esto me viene a la mente ante la confusión que lo desconocido infunde en la mente del hombre y el empeño que seguimos poniendo en resolver problemas que parecen no tener solución inmediata. Es posible, que la física restringa nuestras facultades mentales, y haya un límite a nuestra capacidad de procesar información.
Como seres vivos, los humanos tenemos los más altos coeficientes de encefalización, y muchas de nuestras reservas neuronales nos quedan libres para poder pensar, de ahí nuestras inteligencia; de hecho, nuestro cerebro consume muchísima energía, y si estamos en proceso de crecimiento o aprendizaje, aún más. Es mucha la energía que se consume en mantener las redes de comunicación neuronales conectadas. Según Kaas, los primates, y con ellos los humanos, hemos mejorado y optimizado la densidad neuronal, con las implicaciones que esto tiene para la velocidad de conexiones neuronales; similares a los procesos de miniaturización de transistores de los ordenadores, pero nuestro sistema mental también tiene un límite físico, ajustado por parámetros de: información, energía y ruido; el producto que se obtiene conocido como pensamiento, está lejos de poder ser contrastado. Cada uno de nosotros estamos limitados mentalmente. Tenemos la ventaja de trabar información en conjunción con otros, de poder contrastar algunos aspectos, ya que nuestro potencial mental se multiplica exponencialmente gracias a los otros, pero no tenemos la certeza de la verdad.
A todo esto, ¿dónde están los límites del conocimiento? Nuestra capacidad de compresión, además de estar mediatizada por los sentidos y limitada por las conexiones de nuestra mente, es aproximativa. Lo que llamamos realidad, y que está entroncada con la verdad, puede estar más allá de lo que podemos comprender. Las leyes fundamentales de la naturaleza no son más que esquemas simples que nos vamos figurando los humanos para tratar de generalizar alguna intuición. Hoy se elucubra con la existencia de universos paralelos, por no tener respuesta a problemas del conocimiento en las fronteras de la física, y es dónde siempre aparece Dios, cuando no podemos explicar el universo. El ya viejo antagonismo entre realistas y antirealistas de la física, como Einstein y Bohr, inicialmente se aceptó como más fiables a los realistas, hoy físicos como Susskind sustentan lo contrario, donde la ambigüedad reina en la naturaleza, todas las interpretaciones son válidas-¿dónde está la realidad?- depende de la perspectiva del observador, de los paradigmas de cada momento. Las cosas objetivas son reproducibles y verificables - a las que por error, llamamos realidad - , y solo son objetos visualizables, pero vivimos en un multiverso tan ambiguo como Dios y el universo que nos rodea, en zonas que no tienen nada que ver con lo que conocemos, nada es predecible.
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Hace 13 años
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