Cuando toca la lotería, es una burla de un dios gracioso que engaña; como la semilla que germina entre un poro del plástico que cubre la tierra para que no brote, ocurrencia que se produce por una casualidad entre un millón; y a pesar de ello, vendrá el jardinero y la arrancará de raíz. La verdadera lotería es vivencial e imposible, llegar a la treintena y no envejecer más, conseguir la inmortalidad en vida, como muy bien lo imaginó Oscar Wilde en su retrato de Dorian Gray. Todo lo demás, son engaños. Berlusconi cree actuar para conseguir el cielo, pecar y arrepentirse es una práctica habitual cristiana, ya que prepara por repetición, como la instrucción militar, para cuando llegue el último momento y estar en la capacidad de arrepentirse de todos sus pecados anteriores, y así, volver a salvarse por última vez; que es lo que en definitiva cuenta. Pero los no creyentes lo tenemos crudo, no nos vale el arrepentimiento, pues sería perder la razón, y sin capacidad de razón no hay perdón…llegaremos al último momento con las ideas que tenemos, con el libre albedrío marcado...Somos como ángeles, sin capacidad de arrepentimiento: Si el ángel cae en pecado, cae en picado, no le valen medias tintas, va directo al infierno, pues él no tiene libre albedrío, ni capacidad de arrepentimiento, su obligación es ser bueno. Así, condenados de antemano, estamos los agnósticos y ateos.
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