5.1.11

Los dioses nos persiguen

Lo interesante es volver a sentir que el cielo está sobre nuestras cabezas y no se cae, a pesar de que la razón quiera engañarnos. A ver si me explico: Después de leer y releer, marearme y emborracharme con la terminología y conceptos filosóficos; seguimos buscando la verdad, hermenéutica y sincrónica. Las razones del hombre para pensar más allá de la naturaleza inmediata, se mire por donde se mire, es un tema prioritario de la filosofía, la concepción de Dios, actual o dioses pasados que necesariamente tiene que ser el(los) mismo(s). He ahí la aporía. Siempre Dioses tan difícil de concretarlos, que ya no sé si van con minúscula o mayúsculas: después de haber pasado por su muerte en Nietzcsche, el nihilismo de la ciencia. ¿Hoy qué queda? ¿Queda el Dios personal del bueno de Vattino?: el Dios respetuoso, pacifista con los demás dioses, el de buena voluntad y baja intensidad, compatible con todas las creencias y no creencias, del que, ojalá las religiones masivas tomen nota. Pero ahí sigue la naturaleza con sus límites y tapaderas(lethe), un poco más estresada por los muchos que somos, ante la que los hombres miramos y nos miramos. ¿Y qué vemos? Las mismas preguntas sin respuestas que se hacían los griegos. Los mismos errores y discusiones entre Platón y Aristóteles sobre los entes y su naturaleza inmanentes o trascendentes, razón y conciencia, ciencia y metafísica, energía y espíritu; seguimos caminando sobre el filo de la navaja de las creencias ontológicas, esa necesidad inevitable… y además, limitados por palabras finitas, dentro de la teoría de un conocimiento limitado. Los filósofos griegos nacieron grandes porque las preguntas son las mismas que las de hoy, y con los mismos límites. Recién estamos volviendo a ver sin mitos, y debemos mantenernos cerca de la sofia sin caer en ella, como dice Popper, evitando confundir la objetividad con la certeza.
Otra mirada:
http://www.youtube.com/watch?v=5S1QEjUSfv0

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