5.12.11

De a donde

Millones de noches han fabricado millones de estrellas,
morir holgadamente es vivir sin la premura del tiempo,
caballos que corren para no llegar a parte alguna:
¿Dónde descansa el tiempo?
¿Dónde se apaga la muerte?
¿Dónde la noche serena sueña?
¿Dónde se funde todo?

Seguro que un instante que a todos nos marca, es nuestra primera bocanada de aire; otro será el último respiro; y ente medias, hay hitos que recordamos: una cruce de miradas con la persona a la que queremos estar unidos el resto de nuestra vida, otra mirada a alguien o a algo, que dispara un odio profundo, y que puede llegar a obsesionarnos. Y el azar en medio, en todo: los sustos, las sorpresas, las alegrías, las tristezas…en fin, la vida.

12.9.11

Argumentos circulares

Repensando la idea de los “Argumentos circulares” creo que nuestra mente emplea estos argumentos circulares para tratar de sacar algo, yo lo llamaría recurrencia o “Recursividad” . Esto me viene a la mente ante la confusión que lo desconocido infunde en la mente del hombre y el empeño que seguimos poniendo en resolver problemas que parecen no tener solución inmediata. Es posible, que la física restringa nuestras facultades mentales, y haya un límite a nuestra capacidad de procesar información.
Como seres vivos, los humanos tenemos los más altos coeficientes de encefalización, y muchas de nuestras reservas neuronales nos quedan libres para poder pensar, de ahí nuestras inteligencia; de hecho, nuestro cerebro consume muchísima energía, y si estamos en proceso de crecimiento o aprendizaje, aún más. Es mucha la energía que se consume en mantener las redes de comunicación neuronales conectadas. Según Kaas, los primates, y con ellos los humanos, hemos mejorado y optimizado la densidad neuronal, con las implicaciones que esto tiene para la velocidad de conexiones neuronales; similares a los procesos de miniaturización de transistores de los ordenadores, pero nuestro sistema mental también tiene un límite físico, ajustado por parámetros de: información, energía y ruido; el producto que se obtiene conocido como pensamiento, está lejos de poder ser contrastado. Cada uno de nosotros estamos limitados mentalmente. Tenemos la ventaja de trabar información en conjunción con otros, de poder contrastar algunos aspectos, ya que nuestro potencial mental se multiplica exponencialmente gracias a los otros, pero no tenemos la certeza de la verdad.
A todo esto, ¿dónde están los límites del conocimiento? Nuestra capacidad de compresión, además de estar mediatizada por los sentidos y limitada por las conexiones de nuestra mente, es aproximativa. Lo que llamamos realidad, y que está entroncada con la verdad, puede estar más allá de lo que podemos comprender. Las leyes fundamentales de la naturaleza no son más que esquemas simples que nos vamos figurando los humanos para tratar de generalizar alguna intuición. Hoy se elucubra con la existencia de universos paralelos, por no tener respuesta a problemas del conocimiento en las fronteras de la física, y es dónde siempre aparece Dios, cuando no podemos explicar el universo. El ya viejo antagonismo entre realistas y antirealistas de la física, como Einstein y Bohr, inicialmente se aceptó como más fiables a los realistas, hoy físicos como Susskind sustentan lo contrario, donde la ambigüedad reina en la naturaleza, todas las interpretaciones son válidas-¿dónde está la realidad?- depende de la perspectiva del observador, de los paradigmas de cada momento. Las cosas objetivas son reproducibles y verificables - a las que por error, llamamos realidad - , y solo son objetos visualizables, pero vivimos en un multiverso tan ambiguo como Dios y el universo que nos rodea, en zonas que no tienen nada que ver con lo que conocemos, nada es predecible.

8.9.11

Más sobre Dios y el hombre

¿Es la filosofía la búsqueda de la visión de lo real verdadero? ¿Y no es esto también un argumento circular? Pues, los fenómenos observados siempre están envueltos de relatividad e incertidumbre, a pesar de la finitud que nos rodea. La duda es el motor del conocimiento, y refleja el carácter inacabado de la síntesis, tamizado por la percepción de lo sensible que aproxima o confunde. Si no hablamos de Dios. ¿De qué hablamos?... ¿del hombre?... ¿y qué somos?

7.9.11

El poder de la vida

Puesto que no tengo respuesta de los dioses, seguiré pensando en los monstruos que nos creamos en nuestras cabezas, estos no se producen en vano, tienen la finalidad de dibujar los peligros desconocidos. Aun siendo irracional un temor, tiene una motivación: Interiormente buscamos fundamentaciones metafísicas a las fábulas imaginadas, examinando las fuerzas oscuras que mueven al universo desde el punto de vista de nuestra subjetividad. El Cogito que Sartre humaniza y aleja del hombre como objeto, embadurna de conocimiento y existencialismo a la otra cara de nuestro sentir humano, al reconocer a los otros con igualdad, hemos dado un paso más. Usando a los otros como factor de comparación y valoración de las verdades agudiza nuestra mirada, tenemos otro agarre más. El camino del cambio para pasar a poseer nuestra propia voluntad, ha necesitado tiempo y esfuerzo; han pasado muchas discusiones hasta llegar a ser asumida como propia del hombre,  dueño y señor de su voluntad. Tuvo que llegar este siglo, después de dejar la interpretación de Nietzsche, como último metafísico, para que asumiéramos nuestra voluntad como valor único y propio; desenmascarando a los monstruos malignos que la cubrían. La frase de Heidegger “Solo un Dios puede salvarnos” ya no es necesaria. Pero el desajuste en la conciencia humana persiste, la lucha del yo interno: lo racional y lo crédulo deseado, persiste. El mundo moderno sin Dios es duro y hostil: ¿Quién ocupa su lugar? El hombre se ve débil para empuñar su propia ética. Será un camino largo, de fortalecimiento, para llegar a tener conciencia del poder que nos da el deseo de seguir viviendo.

6.9.11

La búsqueda mostruosa

Si vemos las relaciones que establecemos y cómo nos marcan, estamos creando al animal racional que somos. Nos miramos unos a otro, interactuamos con diversas intensidades; y es el azar, el Dios que juega con los dados quien mueve. ¿Qué pretende? ¿Qué modifica? ¿Dónde está el equilibrio? ¿Por qué se nos expulsa del paraíso y la añoranza? ¿Quién quiere ser mutante? La amenaza está instituida, los cambios nos corroen. Movernos nos hará libres, si las formas cambian, pasaremos de lo arcaico, de lo tosco; a lo divino natural que no existe. Seremos clásicos para la historia… luego nos endiosarán, nos mostruosarán, y de nuevo el ciclo se repetirá hasta el infinito, buscando la racionalidad del mundo, pero en el camino nos trasmutaremos por corrupción, pasando de lo natural a lo artificial, se muta  nuestro cuerpo y corrompen nuestros sentidos. ¿Quién nos hará dioses?

En el silencio

Desde la roca del indio, con el silencio en lo alto de la vida, a pesar de los glifosatos, no dejaré de ser y no me resignaré a morir en la nada; a pesar de la razón desesperada de la noche que me empuja al vacío. Rebelado vivo contra la resignación, mi esencia de ser lucha contra la razón ilógica de la muerte. Me afano en seguir siendo, respiro para no dejar de ser y persevero en mí con mi intuición. El recuerdo es otra arma para no dejarme atrapar. No sé quién soy, ni sé si soy un fin en mí mismo. Solo el resplandor de una luz lejana, me saca de este vahído, iluminación necesaria para vencer la muerte, a pesar de este aire en calma.

30.8.11

Sobre Dios

·        Propuesta
Según lo ya pensado:
1.-No puede ser Uno e inmóvil.
2.- El tiempo no existe en el pensamiento
3.- Los conceptos son eternos e inmutables
Planteo:
Un concepto tiene que ser AFLORABLE, es decir, tiene que poderse plasmar como modelo en la realidad (Un triángulo tiene que poder ser representado, un árbol tiene que poder ser imaginado) Un concepto tiene que aflorar mentalmente en la realidad.
Luego Dios no puede ser un concepto, no puede convertirse en una zarza ardiendo eternamente, eso es un mito.
Explicación:
Es una manera de plantear la duda eterna, si hay algo más allá de lo tangible. Los conceptos, después de leer a Platón y a los filósofos clásicos griegos, es lo que quedaba del análisis, Platón trató de maximizarlo. Los conceptos son abstracciones que nos permiten a los humanos sintetizar y transmitir propiedades sacadas de la realidad, algunos se mantienen en el tiempo, y otros son rebatidos y desechados. Constantemente nuestra mente crea conceptos, los sometemos a comparaciones y análisis, los desechamos, los olvidamos, los sustituimos, lo transmitimos; lo importante es que para comunicarnos, usamos conceptos comunes; aceptados y admitidos, que nos son muy útiles para actuar en grupo: las palabras, las medidas, los valores. Definimos propiedades y leyes, dándoles nombre y enriquecen nuestro mundo comunicativo.
Pero hay otros tipos de conceptos, tipo: espíritu, alma, Dios; que no pueden ser comparados con nada real, ni probado, ni mesurado, si podemos visualizar, ni imaginar en común. Cada uno de nosotros, los humanos, a su manera lo aceptamos o no, y los nombramos. Hay una parte humana de ensoñación muy fuerte en el hombre que es capaz de imaginar cosas que no tiene nada que ver con la realidad, donde metemos a estos conceptos no reales. El grado de abstracción del hombre es enorme, e inclusive, esta ensoñación, produce placer: La música, o las matemáticas, por ejemplo, también se separan de la realidad. Pero dónde está el límite de lo simplemente emotivo, de una concepción que empieza a ser inventada y queremos extrapolarla a la realidad, y tratamos de creerla real.
Cuando vemos películas fantásticas o de terror, con espíritus y conceptos inventados: hombres lobos, extraterrestres, seres poderosos; los propios creadores tratan de convencernos que funcionan en un mundo real. Locura y cordura no tienen un límite claro. Y en el fondo, el ser humano, no tiene un mecanismo para probar y diferenciar realidad de la ficción. Vivimos siempre con la duda de lo que es real o ficción; verdad o falsedad, y hasta podemos creernos principios e inventar ideas que las damos por reales sin poder probarlas. Sólo nuestro instinto de supervivencia, que tiene un carácter primitivo, nos marca pautas para poder seguir sobreviviendo, pero no tenemos un mecanismo para no dejar de creer en conceptos no probados, aquellos que tratan de justificar lo que no alcanzamos a comprender: los conceptos espirituales, tipo dios, espíritu. ¿Quién no se platea la duda? ¿Y por qué nos empeñamos en dales respuestas a lo que no lo tiene?
Como juego o esfuerzo mental, inventar seres fantásticos, puede ser un ejercicio interesante. Pero si empezamos a confundirlos con la realidad, tiene efectos de importancia en nuestro comportamiento. Cuando vemos las trayectorias de las hormigas molestadas por un palito, no obedecen a una lógica consecuente, hacen muchas pruebas de movimientos y desplazamientos, seguramente porque no alcanzan a comprender cuál es motivo y el peligro que les afecta. Como ellas, los humanos, andamos perdidos en nuestro universo conocido y ante lo desconocido, damos bandazos de ciegos, buscando una justificación a lo inconmensurable.
Más explicación:
Volviendo a replantear el tema eterno de la existencia de Dios: Puesto que toda cosa no puede ser uno e inmóvil a la vez. Un cuadrado puede cambiarse en círculo, pero no puede ser cuadrado y circulo a la vez. Dios solo tiene dos opciones: Existir o no existir, ser o no ser; la duda eterna. En lógica pura, no puede plantearse. Sin embargo, tampoco aceptamos que se quede sin resolver o cuestionar. La pregunta persiste y nos sigue persiguiendo, seguimos pensando en ella, no nos conformamos con continuar en el limbo de no poder dar respuesta a la eterna duda. En lógica pura, Dios no puede, a la vez, existir y no existir. Con todo, no hay respuesta posible. ¿Por qué?
·         Puesto que Dios es un concepto que no se puede plasmar (aflorar) en ningún modelo; por definición, no podría haber tal cosa: Dios sólo puede ser reflejo de ello mismo; la duda se mantiene, pues no somos capaces de diferenciar realidad de ficción, y ante la ficción, no tenemos armas o herramientas que nos permitan diferenciar y probar su inexistencia o existencia, ya que la duda ante lo que no existe no puede probarse. Pensemos en los artilugios humanos que vuelan, antes de ser inventados y aceptados: Eran sueños, ideas, conceptos abstractos, no aflorados en ningún concepto real, pero tenían un contexto físico real y limitado, mesurable. En cambio la idea de Dios no tiene contexto, no es mesurable, no sabemos nada del tema, solo imaginamos, o aceptamos por válido lo que alguien ha imaginado.
·         De haber un Dios, no cabe pensar en otro Dios de ese Dios, y si ese nuestro Dios obedece también leyes divinas impuestas por otro Superdios. Es como el espacio, si tuviera límite, habría espacio después del espacio, habría otra cosa, pero también algo después del espacio-tiempo. Si avanzásemos en la frontera del espacio-tiempo, como en la cresta de una ola, habría espacio-tiempo en espera a ser recorrido. Lo infinito no existe como cosa real, es otro concepto inmaterial inducido. Lo infinito no existe si no tiene posibilidad de tener finiquitud, o dicho de otra manera, solo puede existir como concepto si cabe que pueda optar por definirse. La idea de Dios es más abstracta, no caben definiciones, ni se las espera. Ya vemos cómo llegamos a concebirlo: sin darle rostro. Algo falta, algo falla. Yo, hormiga, ¿por qué me planteo a Dios? Si no puedo ni morderlo.

23.8.11

Va por la visita del papa.

Patria y religión: Toda cultura se ha formado en virtud de una coacción y de una imposición despótica de la interpretación de la voluntad del poder imperante. Sin la autocrítica, se asumen como comunes, juicios de valores no contrastados con la vida real de los individuos. Es necio buscar la felicidad sólo en el hábito, suele ser un engaño. Para salir de esta losa llamada cultura y religión, sólo queda la autosuperación humana con rigor y disciplina individual, como mecanismo de búsqueda en la forma de vivir con los otros. La masificación ideológica sólo demuestra la aproximación real de estas premisas, y el camino fácil y falso de la receta común salvadora de ficticia felicidad, que poseen las verdades universales. Endiosar nos animaliza.

15.7.11

La semiótica de toro

Ritual que marca personalidades, significante y significado, símbolo de comportamientos, lenguaje de gestos, hecho humano-animal de profundas raíces socioculturales, de flujo de emociones contenidas, que agrupa sociedades y divide; amado y odiado. Influido por sentires, como plantea Voloshinov: “Cuando un signo está presente, la ideología también está presente”: Lenguaje y gesto del que se aprovecha todo, como el cerdo de la matanza. Acervo cultural de una sociedad mantenida y sojuzgada, válvula de escape de los sentires. Rabia acumulado durante años.. generaciones, que todavía impregna las plazas, donde el ávido espectador lo vive como propio, en su sentir de la muerte, icono de una estética perdida y trasnochada, que se refugia en una simbología que acabará muriendo.

14.6.11

Una visión triste del hombre

Después de haber leído "El malestar de la cultura"  de S. Freud, pienso que el autor, en este texto, presenta lo que él entiende como la verdadera naturaleza del hombre, con todos sus componentes, mostrando al ser humano como criatura compleja: animal-intelectual, donde el instinto que nos ha permitido sobrevivir durante toda nuestra evolución, y que se sustenta en pulsiones naturales; tiene componentes de agresividad salvaje, que hoy es dominada sociablemente por la cultura, factor racional inducido, para permitir una convivencia social. La cultura es conformada por unos procedimientos de actuación en la etapa inicial del hombre, gracias a ellos, la conformación humana, va creando y acatando, muchos consideraciones y actuaciones marcadas; establecidas en un corpus de rituales y ritos, que sustentan después mitos y modelos culturales, y que instauran una manera de pensar y de ver las cosas; posibilitando arreglos sociales para el trabajo en equipo y por tanto permitiendo el beneficio de la cooperación que produce la sinergía, tan necesaria para implantar la supremacía de un grupo social. Por eso, la cultura también es: frustración, ocultación, manipulación y homogenización. Permitir establecer la enculturación, con las dos varitas que lo van definiendo: la represión y el afecto. Al niño hay que reprenderle cuando obra mal y premiarle cuando obra bien, guiando su comportamiento, basado en el modelo conductista de la formación de la personalidad por refuerzos positivos y negativos como estímulos guiados, definido por Skinne y cimentado en los reflejos condicionados de Pávlov. Pero cada uno de los humanos tenemos que pagar por ello el peaje de la frustración, al pasar del yoico primitivo al yo social (que según Freud, queda latente, este yoico primitivo, en nuestro subconsciente, diferenciando desde el inicio el yo-placiente o yoico, al tomar conciencia del no-yo externo amenazante y agresivo-ambiental. Y va quedando en un poso de pretéritos felices e infelices en la vida psíquica). Para beneficio de la sociabilidad y la enculturación de la realidad. La cultura se construye en base a una sobreposición de Tabúes ampliamente aceptados y transmitidos, Freud sostiene que el tabú es la forma más primitiva de conciencia moral (en Tótem y tabú), luego pariente del imperativo categórico de Kant de la razón práctica. Kolakowski los considera necesarios para que una sociedad funcione. Además, sustenta que todavía no se dado ningún caso de cultura repentina; pues no se puede dar una evolución cultural, ni crear una nueva cultura, sin partir de un estadio anterior. Freud sostiene que no basta la ciencia para satisfacer al hombre, el hombre necesita darle un sentido a su vida, y por ello, necesita inventarse preceptos, que le hagan un poco más feliz. Esto preceptos, con la perdida de libertad que conllevan, deben ser el pago que debemos hacer para instituirnos como un ser-animal social (He escuchado a más de un experto en perros, que estos son más felices cuando sienten que hay alguien que establece las normas y con normas viven una vida más apacible. Es posible que la mayoría de nosotros tengamos esa misma necesidad). 

Habermas ve la ciencia y la cultura ligado a la ética personal, como instrumentos de ajuste a los nuevos dioses que cada persona es capaz de montar. La Ética rige nuestra relación con los otros. Así lo planteó Aristóteles en la dicotomía de lo social y lo individual; entre lo universal y lo particular, y que tantos enfrenamientos, violencias y cataclismos históricos ha producido; siendo también matriz de la formación de la cultural en las diferentes sociedades, y que sigue produciendo. Este constante enfrentamiento del ser como ser único propio; y su situación ante los otros, como ser social, tiene memoria. Es en la mente, donde todo se entremezcla: la realidad y las ficciones de mitos. No es fácil discernir su implicación en las múltiples facetas humanas, ni fijar los límites. Constantemente el hombre está obligado a posicionarse, y sólo tiene sus valores morales para discernir. 

Walter Benjamín sufrió también esta dicotomía, de la búsqueda de valores individuales sobre una la utopia social. La realidad que le tocó vivir le presentó una visión del futuro contradictoria: con valores del ocio y del consumo masificado, denunció la manipulación que se hacia de la historia en su tiempo convulsivamente político. La dicotomía persiste hoy con carácter gnoseológico, podemos pensar que la ciencia es una tabla de salvación universal, en contraposición con la moral individual. Pero no toda ciencia es una disciplina exacta, muchas, como la sociología, tratar de procesos parciales e inconclusos, no llega a cerrarse como ciencia. Cuando muere la modernidad con el marxismo, lo individual decrece, al colocarse delante, los valores de las masas, por encima de los individuos, pese a necesitar individuos modelos de héroes sociales. 

Kolakowski describe muy bien este efecto de cabezas de rebaños que sirven de guías: la manipulación de los dirigentes del marxismo histórico. Hoy esta dicotomía moral e ideológica de lo individual frente a lo común, se mantiene con la misma disyuntiva aristotélica: entre el individuo y lo universal. Con los mismos problemas morales que tenían los griegos: Resaltar o desvanecer al individuo entre las masas, al aplicar la isonomía que pretendían. 

El Marxismo, al quitar al hombre su instinto de transcendencia, lo cosifica y no puede matar del todo esas ansias de transcender. La distinción aristotélica entre lo cualitativo y lo cuantitativo en que el hombre va saltando en su devenir histórico, hace de la ética una pseudociencia, una metodología aproximativa según el momento histórico, según la hermenéutica del momento que toca, meciéndose en sus apreciaciones, como el bien que no puede existir sin el mal; ya que siempre hay motivos y razones ambientales para posicionarse. El individuo es el único actor de su realidad, y conforma su ideología, fruto de su yo como justificación empírica, y que en suma, junto al azar, conforman la historia personal. 

Aristóteles trata de salvar al hombre instruido, buscará la exactitud. La ética se puede justificar de dos maneras: desde dentro del personaje, en contraposición al medio; o desde el empuje de circunstancias externas, que marcan y moldean al personaje. La realidad es el campo de batalla donde culminan las actuaciones del conjunto heterogéneo, lugar de lucha entre estas dos fuerzas. 

La enorme distancia que siempre hay entre el yo y el otro, no es desinteresada ni banal, es donde se mueve la conciencia, y se impregna y define la ética. La conciencia es la que define nuestra actuación dramática en la vida. La información y el grado de conciencia colectiva son aportadas por el conocimiento externo, esta suma de dos fuerzas, nos empuja a tener que tomar partido. 

Hoy vivimos saturados por el bombardeo de información global, llega a producir estrés y embota los sentidos de la conciencia. Por estas ambigüedades, no sabemos qué camino tomar; vivimos agazapados delante del televisor o el ordenador: paralizados y recibiendo el bombardeo informativo. La trayectoria humana sigue existiendo en un universo aislado, sin puntos absolutos de referencia. Aristóteles en su afán taxonomista, despertó nuestras conciencias, fijó arquetipos, sembró la duda ante posturas prácticas: Tener que pensar, decidir y posicionarse éticamente en temas que afecta a otros no es fácil. Tener que buscar modelos que ejemplifiquen nuestras actuaciones, tampoco. Es una obligación moral ante la libertad que tenemos. 

Hoy tratamos de resaltar lo contingente, como suma de actitudes de individuos que conforman un hecho, sin juzgarlo. Popper, tomando de Einstein la aproximación relativa a la verdad, busca la verosimilitud bajo leyes inventadas o conjeturadas; válidas, mientras no sean refutadas. El hombre convive oscilando entre hipótesis deductivas e inductivas. El lenguaje refleja los fundamentos ética de una cultura en particular. La moral está fundada en la estructura del lenguaje mismo, supone una voluntad de entenderse, se proyecta como comunicación en el ser comunicado, cuyos aspectos ideales podemos reconstruir. La comunicación ideal aparta toda posible mutilación sistemática, mostrando el valor, no represivo, el mejor argumento, en su anticipación como forma de diálogo. Incluye: la verdad, la justicia y la libertad. La hermenéutica así entendida, como base de la moral, persigue un interés emancipativo. En esta aclaración, la ética, no obedece al principio de causalidad. Aristóteles afirmaba, que los principios no se demuestran: o son evidentes o son principios aceptados por la mayoría, al menos por los más sabios. 

También Descartes buscó principios evidentes, ya que veía que ni la causalidad, ni la legalidad, son principios intrínsecamente evidentes. Uno y otro requieren ir más allá de la experiencia para ser confirmados como principios. Así, los principios filosóficos pueden ser hipótesis confirmadas por la experiencia, pero las hipótesis fundamentales son aceptadas por la investigación científica y filosófica, si y solo si no presentan contradicciones. Pero el hombre es portador de factores distorsionadores, que hace que la causalidad tenga componentes contradictorios y conformadores, genialmente obedeciendo a la entropía humana, de búsqueda del mínimo esfuerzo; concentrando poder, y teniendo siempre como comparación la ética del observador. Este hecho limitante no lo tiene la verdadera ética, esta solo requiere aproximación a la verdad, aún, según lo expuesto por Habermas, requiriendo hipótesis sustentadoras, y tener que ser validada por el propio hombre. 

Popper sostiene que las diferentes modalidades de la filosofía analítica tienen por finalidad aclarar el significado de las proposiciones, y esto afecta a la concepción de la ética. Los problemas de contenido afectan a la proposición y no son refutables. La ética, lejos de su propia lógica, no es refutable, tampoco por ello es significativa, la ley de no contradicción hay que buscarla en sí misma, siempre bajo una óptica determinada, cosa que no ocurre con la ciencia, fiel máquina mental que tiene que mantener una coherencia interna y externa.

24.5.11

Enlaces relacionado con Sol y DRY

Sol en directo
Madrid toma la plaza
Media teletipos
AgoraNews
y más:
http://www.diagonalperiodico.net/

De nuevo en la cresta de la ola

Se está viviendo en las plazas españolas otra nueva forma de ver la vida. Yo no voy a decir nada, sólo colgar cosas, es más interesante la inteligencia colectiva:
Lo que piden "Democracia Real Ya" en Sol y en otras plazas públicas españolas:
Estas son algunas de las medidas que, en cuanto ciudadanos, consideramos esenciales para la regeneración de nuestro sistema político y económico. ¡Opina sobre las mismas y propón las tuyas en el foro!

1. ELIMINACIÓN DE LOS PRIVILEGIOS DE LA CLASE POLÍTICA:
  • Control estricto del absentismo de los cargos electos en sus respectivos puestos. Sanciones específicas por dejación de funciones. 
  • Supresión de los privilegios en el pago de impuestos, los años de cotización y el monto de las pensiones.
  • Equiparación del salario de los representantes electos al salario medio español más las dietas necesarias indispensables para el ejercicio de sus funciones. 
  • Eliminación de la inmunidad asociada al cargo. Imprescriptibilidad de los delitos de corrupción. 
  • Publicación obligatoria del patrimonio de todos los cargos públicos. 
  • Reducción de los cargos de libre designación. 
2. CONTRA EL DESEMPLEO:
  •  Reparto del trabajo fomentando las reducciones de jornada y la conciliación laboral hasta acabar con el desempleo estructural (es decir, hasta que el desempleo descienda por debajo del 5%). 
  • Jubilación a los 65 y ningún aumento de la edad de jubilación hasta acabar con el desempleo juvenil. 
  • Bonificaciones para aquellas empresas con menos de un 10% de contratación temporal. 
  • Seguridad en el empleo: imposibilidad de despidos colectivos o por causas objetivas en las grandes empresas mientras haya beneficios, fiscalización a las grandes empresas para asegurar que no cubren con trabajadores temporales empleos que podrían ser fijos. 
  • Restablecimiento del subsidio de 426€ para todos los parados de larga duración. 
3. DERECHO A LA VIVIENDA:
  •  Expropiación por el Estado de las viviendas construidas en stock que no se han vendido para colocarlas en el mercado en régimen de alquiler protegido. 
  • Ayudas al alquiler para jóvenes y todas aquellas personas de bajos recursos. 
  • Que se permita la dación en pago de las viviendas para cancelar las hipotecas. 
4. SERVICIOS PÚBLICOS DE CALIDAD:
  •  Supresión de gastos inútiles en las Administraciones Públicas y establecimiento de un control independiente de presupuestos y gastos. 
  • Contratación de personal sanitario hasta acabar con las listas de espera. 
  • Contratación de profesorado para garantizar la ratio de alumnos por aula, los grupos de desdoble y los grupos de apoyo. 
  • Reducción del coste de matrícula en toda la educación universitaria, equiparando el precio de los posgrados al de los grados. 
  • Financiación pública de la investigación para garantizar su independencia. 
  • Transporte público barato, de calidad y ecológicamente sostenible: restablecimiento de los trenes que se están sustituyendo por el AVE con los precios originarios, abaratamiento de los abonos de transporte, restricción del tráfico rodado privado en el centro de las ciudades, construcción de carriles bici. 
  • Recursos sociales locales: aplicación efectiva de la Ley de Dependencia, redes de cuidadores locales municipales, servicios locales de mediación y tutelaje.
5. CONTROL DE LAS ENTIDADES BANCARIAS:
  •  Prohibición de cualquier tipo de rescate o inyección de capital a entidades bancarias: aquellas entidades en dificultades deben quebrar o ser nacionalizadas para constituir una banca pública bajo control social. 
  • Elevación de los impuestos a la banca de manera directamente proporcional al gasto social ocasionado por la crisis generada por su mala gestión. 
  • Devolución a las arcas públicas por parte de los bancos de todo capital público aportado. 
  • Prohibición de inversión de bancos españoles en paraísos fiscales. 
  • Regulación de sanciones a los movimientos especulativos y a la mala praxis bancaria. 
6. FISCALIDAD:
  •  Aumento del tipo impositivo a las grandes fortunas y entidades bancarias. 
  • Eliminación de las SICAV. 
  • Recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio. 
  • Control real y efectivo del fraude fiscal y de la fuga de capitales a paraísos fiscales. 
  • Promoción a nivel internacional de la adopción de una tasa a las transacciones internacionales (tasa Tobin).
7. LIBERTADES CIUDADANAS Y DEMOCRACIA PARTICIPATIVA:
  •  No al control de internet. Abolición de la Ley Sinde. 
  • Protección de la libertad de información y del periodismo de investigación. 
  • Referéndums obligatorios y vinculantes para las cuestiones de gran calado que modifican las condiciones de vida de los ciudadanos. 
  • Referéndums obligatorios para toda introducción de medidas dictadas desde la Unión Europea. 
  • Modificación de la Ley Electoral para garantizar un sistema auténticamente representativo y proporcional que no discrimine a ninguna fuerza política ni voluntad social, donde el voto en blanco y el voto nulo también tengan su representación en el legislativo. 
  • Independencia del Poder Judicial: reforma de la figura del Ministerio Fiscal para garantizar su independencia, no al nombramiento de miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial por parte del Poder Ejecutivo. 
  • Establecimiento de mecanismos efectivos que garanticen la democracia interna en los partidos políticos.

1.5.11

La historia y la poesía para los griegos y hoy.

 Aristóteles se plantea cuáles son las tareas del poeta, comparándolo con el historiador; resaltando que lo que los diferencia no es la forma, púes ambos podrían ser escritos con métrica o sin ella, sino que la diferencia está en la intención y la razón de para qué se escribe.
Ambas son literatura y ambas tienen el principio filosófico de la búsqueda y descripción de la verdad o su aproximación: De distinto género, según su intencionalidad descriptiva, ambas buscan el arte y la excelencia; en el caso de la historia, hoy, con una aproximación científica, cosa que no se desprende de lo dicho por Aristóteles, ya que para él, la historia, contada por ejemplo por Herodoto, no pasa de ser un anecdotario de noticias no contrastables, y por tanto, no sometible al rigor del análisis. En cambio la poesía, considerada perenne, henchida de valores estaría, más cercana de la verdad filosófica y por ende, de la excelencia y dignidad.
Sobre este tema han corrido ríos de tinta de afamados autores. En esta disquisición, hay miles de horas dedicadas a profundizar en ella, buscando explicaciones con ópticas de lo más diversa. Yo sólo haré pequeñas anotaciones, por ejemplo: Muchos autores, consideran, en concordancia con la doctrina aristotélica general, que la poesía ocuparía una posición intermedia de excelencia entre la filosofía y la historia.
Por otra parte Todorov, Wellek Warren y Aguilar e Silva plantean que la poesía se aproxima más a un lenguaje autotélico, y tiene una definición estructural; en contraposición, la historia es más funcional, encuadrable en un sistema más amplio. Esta concepción lo refrenda el propio Aristóteles, al limitar la poesía a sólo “imitación verosímil”; eso sí, con amplia autonomía, pues le es permitido representar las cosas de tres formas: como eran, como se dice que se cree que son, y como deben ser. Pero en ningún caso como son en realidad. La poesía, para Platón rodea la verdad sin buscarla directamente, cosa que le atañe sólo a la filosofía, a la razón pura, ya que ella sola tiene competencias para representar cómo son las cosas en realidad y de verdad. La poesía se sirve de una lógica especial que le permite ser verosímil, convincente, no contradictoria y hasta necesaria para el alma como “catarsis” planteada por Aristóteles  como acción connaturalizada de la imitación humana con el placer y los efectos beneficiosos que produce según la teoría freudiana: el placer estético como juego de sueños y fantasía aflorada, como desencadenamiento de los recuerdos infantiles y gestor del furor poético ligado a la personalidad del autor.
Pero ¿Dónde se queda la pobre historia?, relegada a sus componentes funcionales. Esto se pensaba hasta la llegada del marxismo, que bajó las ínfulas de la filosofía, remitiéndola al materialismo dialéctico, ahora ya sólo como conocimiento; y la historia pasa a ser justificación del materialismo histórico, tal como lo describe Lukács, primando la literatura realista que aclare los procesos histórico-sociales.
Pero la historia sigue teniendo su connotación relativista, según quién la cuente y cómo lo cuente, mantiene y busca su función cognoscitiva de la realidad objetiva, donde, gracias a Kant, sale reforzada con su visión de espacio y tiempo, como síntesis histórico-sistemática del acontecer y que debe y puede ser evaluado.
Para Luzán, la poesía es agradable, bella, edulcorante que instruye, contrario a la opinión de Platón, para él es falsa, inmoral y corrupta; en algún momento necesaria, pero dable bajo censura al común de los mortales.
La poesía, desde el punto de vista semiótico y su sentir comunicativo, sigue teniendo las características especiales que le atribuyó Aristóteles, ahora según Heidegger, como cosa confeccionada que se hace símbolo y también, según Lázaro Carreter, mensaje entre emisores y receptores, mantenida por Croce en su formalismo de la estética, ligada a la intuición y a la expresividad.
Hoy la poesía en todas sus facetas, además de producto que guía conciencias con su contenido ideológico no explicito, el mismo que Aristóteles vislumbró como mimesis y catarsis, ahora Lessing lo racionaliza como objeto de consumo, como crítica sociológica al arte según lo establecido por Robert Escarpit.
Aristóteles planea la dicotomía existencial entre lo social y lo individual, entre o universal y lo particular, que tantos cataclismos históricos ha traído al mundo, y que sigue produciendo. Del constante enfrentamiento del ser como ser único propio; y su situación ante los otros como ser social. Donde todo se entremezcla: la realidad y la ficción; la historia y la novela. Y para cualquiera de nosotros no es fácil discernir el límite en sus múltiples facetas humanas, en las que constantemente estamos obligados a posicionarnos. Walter Benjamín fue uno más que sufrió esta dicotomía, negando el arte al mundo pero buscando la utopia social, llevado por la realidad que le tocó vivir hacía la negación literaria, presentando una visión del futuro como sociedad del ocio y el consumo, de la democratización del arte. Fue un prolífero denunciador de la manipulación que se hace de la historia. Si hoy contemplamos esta dicotomía con carácter gnoseológico, podemos pensar que la ciencia es de lo universal, en contraposición, La historia trata de lo individual, como clase pero también de lo universal como interacciones ejecutadas entre esas individualidades, describiendo lo que pasó. Hoy la historia es una disciplina que quiere ser científica, desligándose de la sociología, pero al tener que tratar procesos parciales e inconclusos, no llega a cerrarse como ciencia exacta. La modernidad concluye con el marxismo, quien relega lo individual, colocando delante a las masas, por encima de los individuos. Aunque siempre necesita de individuos para su catalogo de héroes de su historias político-heroicas que como cabeza de rebaños sirven de guías, manipulación de dirigentes. Estas diferencias ideológicas se mantienen en nuestros días, con la misma disyuntiva aristotélica: entre el individuo y lo universal, repitiéndose en el fondo, el mismo problema moral que tenían los griegos, entre resaltar o desvanecer al individuo entre las masas. El Marxismo, al quitar al hombre su instinto de transcendencia lo cosifica pero no puede matar del todo esas ansias de transcender. La distinción aristotélica entre lo cualitativo y lo cuantitativo que el hombre va saltando en su devenir histórico, hace de la Historia una pseudociencia, con una metodología aproximativa según el momento, según la hermenéutica del momento que toca, balanceándose en sus apreciaciones, como el bien que no puede existir sin el mal; ya que siempre hay motivos y razones ambientales para posicionarse. El individuo es el único actor de su realidad y conforma su ideología, fruto de su yo como justificación empírica, y que en suma, junto al azar, conforman la historia personal. La Historia se puede justificar de dos maneras: desde dentro del personaje tipo, en concordia con el empuje del medio más común externo, o desde las circunstancias externas que se dan, para que los personajes broten y culminen en actuaciones de conjunto. La enorme distancia que siempre hay entre el yo y el otro, no es desinteresada ni banal, es donde se mueve la conciencia, la que define nuestra actuación dramática en la Historia. La información y el grado de conciencia colectiva que aporta el conocimiento externo, empuja a tener que tomar partido. Hoy vivimos saturados por el bombardeo de información global, llega a producir estrés y embota los sentidos de la conciencia, no sabemos que camino tomar, vivimos agazapados delante del televisor o el ordenador, paralizados y recibiendo el bombardeo informativo. Muchos pensadores ven un carácter cíclico en el devenir histórico, pero no es cierto, sólo aproximativo, lo que no está claro es que sea convergente o divergente. La Historia se mueve en el sentido espiral, la trayectoria humana sigue existiendo en un universo aislado, sin puntos absolutos de referencia. Aristóteles en su afán taxonomista, despertó nuestras conciencias, al fijar arquetipos, sembrando la duda ante posturas prácticas: Tener que pensar, decidir y posicionarse en temas que afecta a otros no es fácil. Tener que vivir buscando modelos que ejemplifiquen nuestras actuaciones, tampoco. Es una obligación moral ante la libertad que tenemos. Esto lleva a pensar al estagirita que la poesía por ser modélica y de héroes personales transciende hacia lo universal. Para el juicio aristotélico es más verdadera la poesía que la historia y por tanto más científica y filosófica. En contraposición está la visión estrecha de la historia con minúsculas, sin contrastar y por tanto mitómana que el estagirita veía.
Hoy los historiadores no lo ve así, tratan de resaltar lo contingente, como suma de actitudes de individuos que conforman un hecho histórico, sin juzgarlo (cosa arto difícil porque siguen siendo humanos, pero al menos lo pretenden), así tenemos a Popper, que tomando de Einstein la aproximación relativa a la verdad, busca la verosimilitud bajo leyes inventadas o conjeturadas, válidas mientras no sean refutadas. El historiador convive oscilando entre hipótesis deductivas a otras inductivas. También mira bajo el modelo epistemológico, usado por Gombrich, para acercar la percepción a la ilusión, según los teóricos de la Gestalt. Habermas lo desarrollaría aún más, clasificando la ciencia en tres tipos: empírico-analíticas, histórico-hermenéuticas y sociales. Permitiendo usar modelos matemáticos para clarificar conceptos de constatación sistémica, modelos que hoy día, con herramientas de inteligencia artificial son simulables. Habermas establece la hermenéutica como fracción de la metodología aplicable a la Historia, como parte de las ciencias naturales, denominándolas: empíricoanalíticas, con sus limitaciones, al ser inocentemente objetivistas. Para él la Historia, como ciencia, tiene sus propias limitaciones, al crearse el historiador una imagen de mundo en donde tiene sentido el texto que estudia, es la dialéctica critica al propio método analítico, también a la hermenéutica, al sustentar toda crítica en el entendimiento del mundo desde una sociedad dada. Es necesario pasar por una fundamentación ética desde el lenguaje, en particular, a partir del hecho mismo del lenguaje. La moral está fundada en la estructura del lenguaje mismo, supone una voluntad de entenderse, se proyecta como comunicación, cuyos aspectos ideales podemos reconstruir. La comunicación ideal aparta toda posible mutilación sistemática de la propia comunicación, sólo entonces, se aprecia la característica del valor, no represivo, del mejor argumento, la comunicativa directa, en su anticipación como forma de diálogo, incluye: la verdad (veracidad), la justicia y la libertad. La hermenéutica así entendida como base de la moral persigue un interés emancipativo. En esta aclaración el poeta y el historiador, además, obedecen al principio de causalidad, como principio fundamental que la ciencia tiene, ligado al otro principio: la aleatoriedad sin distorsión. Aristóteles afirmaba, que los principios no se demuestran: o son evidentes o son principios aceptados por la mayoría, al menos por los más sabios. También Descartes buscó principios evidentes, ya que veía que ni la causalidad, ni la legalidad, son principios intrínsecamente evidentes. Uno y otro requieren ir más allá de la experiencia para ser confirmados como principios. Así, los principios filosóficos pueden ser hipótesis. Hipótesis confirmadas por la experiencia, pero las hipótesis fundamentales son aceptadas por la investigación científica y filosófica, si y solo si no presentan contradicciones. La Historia quiere utilizar esto principios científicos. Pero el hombre en si mismo, es portador de factores distorsionadores que hace que la causalidad tenga componentes conformadores, genialmente obedeciendo a la entropía humana que busca el mínimo esfuerzo, concentrando poder y teniendo siempre como comparación la moral del observador. Este hecho limitante no lo tiene la poesía, esta solo requiere verisimilitud y forma, no requiere hipótesis sustentadoras: tiene que ser validada por el propio hombre, aunque no se vea afectada por el positivismo lógico y la filosofía del lenguaje ordinario. Popper sostiene que las diferentes modalidades de la filosofía analítica tienen por finalidad aclarar el significado de las proposiciones, y esto afecta a la poesía; sostiene que en la poesía hay problemas de contenido que afectan a la proposición, pero no son refutables. La poesía lejos de su propia lógica, no es refutable, tampoco por ello es significativa, la ley de no contradicción hay que buscarla en si misma y siempre bajo una óptica determinada, cosa que no ocurre con la historia que tiene que mantener una coherencia interna y externa. El sujeto al conocer o descubrir la poesía o a la historia, no se convierte en un sujeto pasivo, su opuesto no es sustentada por ninguna psicología actual. La falibilidad figura en la ciencia empírica como un elemento constitutivo de su propio carácter, y a ella se tiene que ajustar la Historia, pero no necesariamente la poesía.

28.4.11

Como Epicuro

Siguiendo al gran Epicuro,
algún día seré el polvo que empaña mis cristales.
¡Libre de preocupaciones!
¡Niego mis vestiduras a los astros!
El polvo que me compone,
desde el origen del universo,
será la única felicidad que me acompañe.
Es lo que sé.

27.4.11

Son como Incas

La capacidad de adaptación humana se ve reflejada en la evolución que ha sufrido las estructuras organizativas nativas como el Ayllu, ligado a un hábitat de reciprocidad, formando una cultura sedentaria e hidráulica, con sus conflictos internos de clases, limitados no tanto por conflictos externos de guerras, del más fuerte, del invasor, sino por las limitaciones geográficas que producen los Andes, obligando a aumentar la capacidad productiva, según teorías de Robert Carneiro, expuesto por Ted C. Lewellen; contrarrestando las teorías maltusianas del equilibrio demográfico. Estas comunidades andinas, históricamente han tenido que adaptarse ante fuerzas externas que trataban de imponer criterios intervencionistas y organizativos, generalmente más fuertes, pero sosteniendo su capacidad productiva. Realmente, esta organización es un sistema de protección de intereses colectivos para sobrevivir a un entorno hostil , utilizando la toma de decisiones ante sistemas multicausales en el tiempo, independiente de una autoridad vertical dominante, ya que las comunidades andinas se instituyen a partir de familias extensas. Hay que conocer la dureza del altiplano andino, donde se hace necesario el trabajo común para lograr producir alimentos en tierras de laderas. En el Entorno montañoso de Pisac se ven sorprendentes aterrazamientos de cultivos en andenes, restos abandonados y en uso actual, producto de décadas de trabajos colectivos en agricultura, utilizando abonos animales de auquénidos pastoreados en las alturas de las punas, con extensos canales de irrigación. Esto hacía posible mantener una población próspera, por encima de unas posibilidades poblacionales en laderas, sobreponiéndose a la dura orografía de estas montañas. Una estrategia de adaptación definida por Yehudi Cohen en culturas que se han ido sobreponiendo, estableciendo relaciones sociales y aspecto económico, economizando esfuerzos según la antropología económica; creando un fondo social ceremonial que les da cohesión. La propia orografía limita el tamaño del Ayllu y define la necesidad de mutuo apoyo para por subsistir en un hábitat tan duro. Ello ha obligado a fortalecer sus estructuras organizativas. A esto debemos añadir, el aislamiento que estas montañas producen, forzando a configurar y mantener durante mucho tiempo, estructuras estables y jerárquicas, en piramidales regladas; que ellos asumen como hereditarias, desde los principios de los tiempos, manteniendo esta estrategia étnica diferenciadoras, frete a grupos foráneos. Esta lucha activa, les da fuerza y estabilidad, y los defienden por encima de otros principios, inclusive religiosos, adaptándolos en formas, para permitir su continuidad. El Ayllu como estructura organizativa, mantiene los sistemas productivos basando la diferencia social interna por edades y en valores intrínsecos e ideas, según el esquema de Kluckhohn donde se ve la importancia de las jerarquías, desarrollado por Luis Dumont. Antropológicamente como los forrajeros, además lima asperezas entre los runas. Por otra parte, estos principio, benefician la convivencia con los gobernantes de turno externos; quienes la ven como ingenuas formas de actuación, tolerada como válvula de escape de un pueblo sojuzgado; ya fuesen incas o españoles o autoridades republicanas las opresoras. El Ayllu también es un sistema de convivencia que une, permitiendo sobrevivir y minimizando y enfrentar a los avatares producidos por las macro políticas estatales. El Wachu funciona como mundos paralelos internos y externos,  de reciprocidad y control de las distancias; como también se describe en “Ventas y trueques en el lago Titicaca” de Benjamín S. Orlowe, donde señala hechos paralelos; como muestra la obra de Sahlins bajo su perspectiva culturalista, interesados más en el valor con relación al orden social, como un todo; como también lo presenta Gudeman, con una visión más substantivista, donde la percepción cultural marca el valor de los productos, objetos y actos, no dictado por el valor comercial del mercado. Además, en un largo periodo, el que va desde la conquista hasta la actualidad, han tenido el idioma, el quechua, como filtro separador de su identidad, ya que “el lenguaje es el último límite y tope de enculturación”, obligando a tener intermediarios que asumieran el papel de jerarcas o curacas para tratar con la transmisión organizativa externa, y que jugaban este doble papel organizativo; y que de manera natural, y aislacionista, suelen estar de parte del grupo en los que se sienten cabeza de león y no cola de ratón; como se ha demostrado en las constantes rebeliones indígenas del periodo colonial, contra el sistema de encomiendas, y el haber podido sobrevivir de espaldas a las instituciones oficiales del periodo republicano hasta nuestros días. Noam Chomsky marca la inutilidad de construir hipótesis sobre los fundamentos neuroquímicos últimos del lenguaje en la especie humana, pues las tres parejas del sistema de Levi-Strauss: la función y de la norma, del conflicto y de la regla, de la significación y del sistema, cubren sin residuos todo el dominio del conocimiento del hombre en su entorno cultural; sin embargo, la concentración cultural o su estado diluido, dependen de agentes externos, y el idioma participa y refleja este espíritu de formación. Hay momentos y lugares en que convergen circunstancias que lo hacen posible ambos flujos. Hoy, en Pisac por ejemplo, por el flujo comunicativo con la economía capitalista de mercado, conviven el dinero y el trueque (Daltón y Madra) ajustado a la ley de la oferta y la demanda; en un mercado de ONGs, turistas y tecnología globalizadora. Hoy estas comunidades están siendo empujadas a cambios culturales profundos. Está en ellos poder conservar sus viejas raíces representadas en el Wachu, como espíritu del Ayllu, de un sistema de reciprocidad equilibrada, como reacción, organizativa, que hasta ahora se ha ido manteniendo de forma hibrida, por el aislacionismo y por el abandono secular del Estado peruano del territorio interior donde viven; habiendo sido olvidados inclusive en su faceta económica tan peculiar para estos tiempos no comunitarios, reflejado en su modelo de trabajo, su capital humano, y su administración del tiempo. La toma de decisiones se fundamenta buscando la reciprocidad, y es una vieja concepción de valores, como lo muestran Mauss, Leach y el propio Sahlins en el intercambio de regalos esquimales.
Para comprender las situaciones de lugar en que se encuentran globalmente estas comunidades, hay que tener en cuenta la realidad política de Estado peruano, hasta hoy centrada en la capitalidad de Lima, el Perú civilizado ha sido y es Lima, el resto del país es territorio hostil y de colonización mercantil, el maniqueado mendigo sentado sobre el cofre de oro; como es visto por un Estado occidentalizado, defensor e impulsor de un sistema de privilegiados y privigiliadores, que busca someter por enculturación impuesta hacia una homogeneización territorial, amparados en los intereses de las corporaciones colonialistas modernas y desarrollas, a las que tratan de imita su modelo.
El Ayllu, y su evolución, el Wachu, es una organización anterior y local, poseedora de una estructura de carácter informal reglada, donde el parentesco conforma la estructura básica para evitar la confrontación interna de acceso al poder, expresado en el simbolismo ritual de los runas, en la organización del trabajo y actividades festivas colectivas, como la pachamanca (comida comunitaria cocinada bajo tierra). Es interesante el planteamiento de Pérez Galán al revisar la adaptación que sufrieron los antiguos Ayllus territoriales de Pisac, manteniendo sus estructuras de organización, al no ser desarticulada su identidad, donde los curas doctrineros asentados sobre el cabildo castellano, estructuraban las cofradías para interferir en sus anteriores costumbres, pero no pudieron desmontarla del todo, los runas mantuvieron las viejas organizaciones, con alcaldes indios runas, junto con los de españoles: el misti (señores) criollo, origen del Wachu actual; pasando por las revueltas reivindicativas indígenas, como las de Tupac Amaru II del siglo XVIII, cuando perdiendo su carácter hereditario los cargos de alcalde, pasaron por un sistema de elección restringida. Despúes con la República y la independencia, se transformó en un sistema electo libre. El Ayllu forma una estructura en grado de importancia, en función al número de almas que representa. Por otra parte, hasta hace muy poco, estaba las haciendas latifundistas, como sistema legitimado de apropiación de tierras, con sus indios incluidos, como colonos feudatarios de tipos: chacras, troperos, pongos; comandados por los: Wiracochas, administradores, mayordomos y mandones. La pugna entre indígenas y criollos terratenientes fue llevada al terreno político, conllevó al sistema de apadrinamiento. En los sesenta comenzó a formarse los sindicatos campesinos, asentándose la reforma agraria de 1968, reforzada por el gobierno militar del General Velasco Alvarado, presentándose populistamente, como el nuevo Tupac Amaru. Los nuevos sindicatos de campesinos, consideraban la estructura tradicional de Wachus, obsoletas y alienantes; en sustitución establecieron las Juntas Directivas Comunales. Los personeros y alcaldes comienzan a demandar, escuelas, postas médicas y negarse a prestar limpiezas gratuitas del pueblo. La reforma agraria ejecutada por Decreto-Ley, no cambió sustancialmente las estructuras organizativas gubernamentales anteriores, pues el analfabetismo permitió que los cargos directivos de las cooperativas agrarias se mantuvieran copados por los antiguos encargados de las haciendas, con las corruptelas y desorganización, llevándo a un empobrecimiento del territorio expropiado. En 1984 se desmorona los CAP, se atomizan las cooperativas, y redistribuyen, volviéndose a organizar por el sistema de Wachu, compuesto por los kuraq o ancianos respetables, quienes al haber ejercido un cargo en la comunidad, refuerzan los lazos de la comunidad según el calendario de actividades, siguiendo las costumbres de acción autocontenida, y paridad entre hombre-mujer, trasmitido para cada acto reglado, por acuerdo y aceptación del derecho y la obligación que conlleva cada cargo específico en cada periodo de la vida, con el respeto relacionado que da el estar participación activamente en la comunidad, y sentirse parte de ella, por reciprocidad asumida, como: misayoq, regidor, wifala, segunda, velada y el varajoq, similar ala práctica del potlatch de America del Norte, . La mujer, como socia económica juega con la dicotomía doméstico-público, tiene un rol complementario y obligatorio en el cargo. Las decisiones del cargo electo son conversadas con la esposa, y esta tiene el mismo respecto del cargo entre mujeres, sus opiniones no son públicas, pero si vinculadas al cargo del esposo. Un runa solitario no puede asumir un cargo relevante. Es interesante la capacidad de adaptación del Wachu a otras religiones de invasión lenta, como son los evangélicos, aceptada globalmente porque no perjudica a la convivencia, inclusive beneficia colectivamente, al desterrar el alcoholismo en los runas evangélicos. Otro nuevo factor perturbador es el cambio del sector de servicios, los comerciantes y artesanos ligados al intenso turismo en Pisac, que suelen mantener los cargos identitario, pero que ya no están ligados al trabajo tradicional de la tierra, entre este colectivo, el cargo está ligado al estatus económico. Por ejemplo, yo recuerdo de mi niñez, que los campos que rodean Cuzco estaban intensivamente trabajados, hoy están abandonados y su población se dedica a la fabricación de artesanía o a la mendicidad turística que es más rentable.
El universo simbólico y el paisaje están ligados en la percepción humana, las montañas y la naturaleza imprimen un carácter telúrico al runa, y al sentir colectivo, Este profundo sentir religioso-colectivo también se aprecia en pueblos como en el Tibet, rodeados de montañas o los Tuareg del desierto; no debe ser casual esta similitud sensorial, plasmada en religiosa, ante la sensación de indefensión sobre los elementos naturales que nos superan y sobrecogen. El runa busca sacralizar el suelo que habita, por temor a lo imprevisible. El Wachu cumple esta función, adaptándose dinámicamente a una realidad social y cultural cambiante, pero buscando una continuidad y una estabilidad de principios ordenadores en la naturaleza, reflejada en estructuras simbólicas ritualizadas, como: el calendario de fiestas, la fertilidad con la Pacha Mama, romerías y procesiones, danzas, usos y costumbres ancestrales, como el varajoq como autoridad instituida; e híbridos, como el santoral mestizo. El carnaval compensatorio a la autoridad divina e impuesta, como reclamo a lo humano-instintivo, en el juego de subvertir role de autoridad para mostrar la faceta animal del hombre (pre-wachumachus) y la renovación de cargos que normaliza y hace que todo vuelva a su cauce con la continuidad manifiesta ente el alcalde entrante y el saliente, que deben hacer "caminar bien a los runas de su Comunidad", como el ritual reglado de revisión de linderos en el día de comadres, y en otras comunidades, en la festividad que corresponda, marcando su esencia identitaria como: histórica, de linaje y territorial, y los tupay carnavalescos, como encuentros de marcaje externo y conocimiento de la comunidad vecina. El análisis simbólico de los actos comunales, permite entender la coherencia de estos rituales que configuran el microcosmos que configuran el Wachu. El qhatu, mercado indígena al que bajan a intercambiar y vender sus excedentes, y que entre ellos se torna más en trueque, similar a lo expuesto por Mayer, posibilitando también el intercambio de trabajos recíprocos, como debió ser en la época de los Incas, gobernados por la reciprocidad con sanciones morales. Hoy enturbiado este hecho por la proliferación de intermediarios, donde las municipalidades tratan de ordenar y reglamentar este comercio emergente, sólo cuando está ligado al turismo; creando zonas de mercados artesanales, pero no acordes con el viejo sistema de reapropiación social colectiva de los runas, como forma identitaria de Pisac. La contradicción está en tratar de buscar una autenticidad cultural para vender a los turistas, con tópicos como: núcleo cultural tradicional duro de quechas, como auténticos descendientes de los Inca y como actores y agentes de cambio social del Perú profundo, instituidos en el Valle Sagrado de los Incas. La discusión de la perdida de identidad y autenticidad, y quién se aprovecha de ella, está en el ambiente de cambio que ha llegado. En verdad, como único y verdadero testimonio inca, solo queda el paisaje y las montañas que son inmutables. El Wachu resiste como sistema político, ante fuerzas más poderosas externas, defendiendo los usos y costumbres, y como canales de reciprocidad negativa externa y negociación, y representación; defendiendo lo suyo frente a lo desconocido (hoy  conformado por el turismo, el estado y el mundo global). La desigualdad persiste, ahora se acepta y utiliza la diferencia cultural como reclamo turístico. Estamos ante un producto híbrido, con un margen de aceptación que puede ir limando asperezas.
Como tema relacionado, traigo a reflexión el tema del poder y el consenso, pues muestra que es posible que estos pobres e incultos indios de Pisac, hayan llegado replantear el tema fundamental de la representación democrática (que hoy nos quita en sueño). El Wachu establece que el poder y la responsabilidad se debe distribuir por igual entre todos los miembros de la comunidad según edades, como acto necesario para diluir el poder y evitar cualquier deriva totalitaria, cualquier situación de abuso, permitiendo la participación y así, poder defenderse de una injusticia que el grupo puede estar cometiendo, tal vez sin advertirlo. Hoy vivimos la incapacidad de despegarnos del irrenunciable poder individual, que casi siempre mostramos en forma de poder “contra” algo o alguien, y no usamos el poder colectivo del Wachu que sería un poder “para” hacer algo en beneficio de la Comunidad. Hoy, en el otro lado del desarrollo moderno, actuamos por intereses más personales, inclusive a sabiendas de sus efectos claramente destructivos sobre el grupo y en último término también sobre nosotros mismos. El actual espíritu democrático nos pide ser flexibles, para modificar nuestras posiciones; y tolerantes, para respetar la de los demás. Diferente es el poder colectivo del Wachu que está o busca estar por encima del poder individual, pues los usos y la costumbre indican que lo mejor para cada uno de los runas, es la conducta que potencie la colectividad, ya que a la larga tiene consecuencias individualmente más beneficiosas, Todos como miembros respetables deben asumir, que para la vida en común e individual, es mejor la prosperidad y riqueza de la colectividad del que son parte, pues otra actitud intrínsecamente egoísta, puede incluso llevar a la destrucción de la Comunidad, y supone también un daño irreparable para cada uno de los runas como tales.

11.4.11

Condenados sin remisión


Cuando toca la lotería, es una burla de un dios gracioso que engaña; como la semilla que germina entre un poro del plástico que cubre la tierra para que no brote, ocurrencia que se produce por una casualidad entre un millón; y a pesar de ello, vendrá el jardinero y la arrancará de raíz. La verdadera lotería es vivencial e imposible, llegar a la treintena y no envejecer más, conseguir la inmortalidad en vida, como muy bien lo imaginó Oscar Wilde en su retrato de Dorian Gray. Todo lo demás, son engaños. Berlusconi cree actuar para conseguir el cielo, pecar y arrepentirse es una práctica habitual cristiana, ya que prepara por repetición, como la instrucción militar, para cuando llegue el último momento y estar en la capacidad de arrepentirse de todos sus pecados anteriores, y así, volver a salvarse por última vez; que es lo que en definitiva cuenta. Pero los no creyentes lo tenemos crudo, no nos vale el arrepentimiento, pues sería perder la razón, y sin capacidad de razón no hay perdón…llegaremos al último momento con las ideas que tenemos, con el libre albedrío marcado...Somos como ángeles, sin capacidad de arrepentimiento: Si el ángel cae en pecado, cae en picado, no le valen medias tintas, va directo al infierno, pues él no tiene libre albedrío, ni capacidad de arrepentimiento, su obligación es ser bueno. Así, condenados de antemano, estamos los agnósticos y ateos.

5.4.11

Julio Anguita renunció por escrito a la paga de pensión máxima vitalicia

Julio Anguita renunció por escrito a la paga de pensión máxima vitalicia a la que tenía derecho como ex-parlamentario, argumentando que “con la pensión que le correspondía como maestro tenía bastante".
Julio Anguita o por qué no todos los políticos son iguales
Cuando José María Aznar y Felipe González nos dictan al común de los ciudadanos una lección de indecoro e insolidaridad, cuando nos enteramos que María Dolores de Cospedal gana al año 241.000 € con el cobro de tres sueldos públicos y Leire Pajin otro tanto por el estilo, cuando sabemos que el presidente de la Diputación de Castellón no tiene mas remedio que declarar un patrimonio de 3,9 millones de euros cuando hace cinco años NO declaraba ninguno, nos enteramos que, de manera totalmente accidental, se ha sabido que hace siete años, Julio Anguita renunció por escrito a la paga de pensión máxima vitalicia a la que tenía derecho como ex parlamentario, argumentando que “con la pensión que le correspondía como maestro tenía bastante”. Genio y figura. Julio Anguita viene a demostrarnos que el dicho populista de “todos los políticos son iguales” no se verifica, al menos en su totalidad. Que hay distintas formas de ser y estar en la política, de entender los compromisos éticos y ejemplarizantes de un cargo público y que la erosión que afecta a nuestra moral pública tiene un freno.
No todo es poder y dinero. Tengo la fortuna de ser amigo personal y haber sido de un equipo de gobierno de Julio. Conozco la sobriedad espartana de su espíritu. Sé que en pocas personas se verifica una mayor consecuencia entre lo que dice y piensa y su modo de vida. Nunca había acabado de entender por qué considera un punto de felicidad dormir la siesta en verano sobre una manta tendida en el suelo, ni por qué su mayor consideración del lujo y del ocio es jugar una partida de dominó al atardecer, cuando está de vacaciones. En esta dura mitología del capitalismo, Julio juega contracorriente. Y su compromiso consigo mismo y con la sociedad, gana.
Julio Anguita hace suyo el lema de Ghandi de “vivir sencillamente, para que los demás puedan, sencillamente, vivir”. Y desde su antisimetría con el político al uso nos aporta soluciones a nuestros graves problemas con la ética y la estética del cargo público.
Maestro vocacional, traslada la pedagogía a cualquier escenario, y cuando la acción política diaria, quema y unta, Julio la quiere convertir en lección a pequeña y gran escala.
Los ideólogos y profetas de la modernidad, reunidos en torno a un gran medio informativo nacional, pensaron que lo invalidaban para la política cuando acuñaron aquello de “honrado pero desfasado”. Su huella llegó hasta el Parlamento en voz de algún replicante “moderno”. ¡Bendito desfasamiento! Es decir, exentos de las jactanciosas modernidades de los políticos pendientes de la dieta, la nómina y el futuro cargo en el Consejo de Administración de cualquier sucursal del Gran Capital, Julio Anguita, sin contárselo a nadie, y mucho menos a esos sistemas mediáticos que encubran la vulgaridad y el populismo, le había dado una soberana patada en el culo al sistema. ¡Métanse su degradante paga vitalicia donde les quepa!
¿ Porqué no seguiran su ejemplo otros ?

4.4.11

La locura

La distancia entre la locura y la cordura es tan fina como una línea, es una cuerda, ni recta ni continua. La locura  se presenta cuando menos la esperamos. Casi todos tenemos nuestras propias locuras, sin ellas, no habríamos venido a la vida, somos creados por un arrebato, por una locura; el que las pierde, no puede apreciar los sabores ni la vida. La vida y la locura van atadas. La cordura marca el final del tiempo; acabamos en la cordura mortal del vacío: todo muerto es cuerdo, ni dice ni niega. En medio: la vida; si la llenamos de locuras, disfrutaremos. Ya vendrá la sensata muerte a apagar nuestro corazón y acabar con las chifladuras que nos motivan.

1.2.11

Filosofía y violencia

Aproximación a la violencia en el pensamiento filosófico de Occidente
Planteamiento:
Cuando hablamos de algo más que de lo inmediato y superficial, algo trascendente como Dios o las ideologías en las que nos posicionamos, las posturas humanas de muchos son inmóviles y violentas como se ve en muchos foros, inclusive filosóficos.
¿Por qué se produce la violencia, y qué se ha pensado sobre ella?
¿Qué entendemos por violencia?: La RAE define violencia como una cualidad o una acción.
Violento: “Fuera de su natural estado, situación o modo” “brusco ímpetu contra”, profanar, acceso contra, quebrantar, Impulsivo... Vemos que en castellano la palabra violencia no tiene un significado único y claro; está muy ligado a una actitud irracional o racional negativa contra un estado previo natural de tranquilidad, sin un sometimiento de la voluntad del individuo o grupo en libertad. Es una actitud que produce una quiebra de un estado previo. Generalmente esta actitud violenta tiene consecuencias y produce acciones que rompen una trayectoria previa cuando ésta transcurre según lo previsible. La violencia desencadena un cambio. También es una percepción o fenómeno contra un estado de paz, sicológico o real. En inglés y francés “violence” tiene también un sentido de manipulación, en Alemán “Gewalt” además es fuerza y poder. La esclavitud, como estado de vida sin libertad, es un estado vivencial violento. La perdida de libertad es una amplia gama de tendencias y amenazas, pero siempre violentas por definición. Asimismo se puede definir como otro tipo de violencia la sumisión femenina presente en la sociedad desde el principio de los tiempos aunque en menor grado cada vez.
La violencia en la filosofía primigenia:
Antes de nacer la filosofía en Grecia ya existía la esclavitud instituida, fruto de botines de guerras, piratería y actividades mercantiles. Con el auge griego, la esclavitud se institucionaliza y potencia; constituyéndose como parte del paisaje humano. En este mundo de esclavitud, la mujer, como personaje secundario, salía peor parada, los hombres en las guerras morían, pero las mujeres capturadas eran esclavas seguras y sin esperanza de liberación y de fácil uso.
Para lo primeros pensadores griegos (todos hombres, menos Aspasia de Mileto relacionada con Pericles, más política y retórica y Diotima de Mantinea relacionada con Sócrates y supuestamente conjeturadora del amor platónico, como anhelo por la inmortalidad), la esclavitud era un hecho consumado, de escaso cuestionamiento. La discusión griega primigenia de los hombres-filósofos era sobre el origen de las cosas, la justificación del Ser, y su conversión en conceptos globales (Aletheia como logos y doxa).
Con los milesios: Tales con el agua. Anaximándro, separador de elementos. Anaxímenes, del aire y el cosmos como animal viviente, emplea el metabolismo para explicar la naturaleza. Pitágoras de Samos, con la violencia de la dualidad: lleno y vacío, ser y no ser, su mística matemática y que tanto descompuso a su pensamiento -el encuentro con los números irracionales- en su búsqueda del autocentrismo. Heráclito de Efeso, del monismo dinámico con el continuismo y el rompimiento, de la poligenesia universal del fuego violento, ocultista de influencia órfica, del movilismo constante, del todo fluye, padre de la entropía. Jenofantes de Colofón, ridiculizador del antropomorfismo, posiblemente monoteísta. Por el contrario, Parménides de Elea, da un soplo de paz, con su poesía abierta, en un lenguaje interpretativo, dejando márgenes para nuevas ideas. A Parménides se le considera inventor de la ontología (onto: ser; logo: conocimiento), del estudio del ser en cuanto ser, con su segundo camino hermenéutico, en busca del logos, posibilitando la interpretación del límite limitante: “No se puede pensar lo que no existe”, la identidad del pensar y ser, no el límite concretor que juzga y considera. Padre del eterno retorno esférico que acusaría Nietzsche, del eterno Ser inmóvil como crítica al espacio-tiempo y del principio de la identidad múltiple. Sócrates: El hombre de la moral práctica, la razón superior a lo sensible, denunció la violencia instaurada, instituida e instituyente pero entre iguales (Precursor de la acción no-violenta, a modo de Gandhi). La violencia asumida y práctica de los sofistas, con “teorías de río revuelto”, también proponían la igualdad de todos, como Protágoras de Abdera: “El hombre como medida de las cosas” (El esclavo no está en el término, pero podría estarlo al ligar la esclavitud al estatus del alma), no ve la ruptura del distanciamiento de las cosas. Después Platón (Aristócles), con su carga pitagórica y matemática, diferencia el conocimiento sensible del inteligible, como dualismo epistemológico del mundo, distanciando las cosas por la esencia de ellas mismas en ideas (είδoς), donde a las ideas se llega por el conocimiento (dialéctica) de las cosas; creador de la teoría de las ideas. En esta teoría, por su propia estructura, ya hay una violencia dialéctica que hace a Platón “el hombre de los conflictos”, al plantear la diferencia ente Doxa y Aletheia, que lo vive, y vive sus límites, manteniendo la concepción estática, clasista e inmovilista de la República, como ontología clasificatoria y jerarquizada para la teleología de la virtud (areté) humana, su armonía epistemológica, productora de la justicia teórica, donde las almas de los hombres, imbuidos del espíritu ciudadano, forman las estructuras de estado real, el sensible, con especificaciones funcionales capacitantes, según la naturaleza de cada individuo: según sus dotes naturales, inclinaciones y capacidades. Para Platón, debe prevalecer la justicia, basada en ideas (είδoς), sometidas a las virtudes platónicas cardinales, desarrolladas por paideia, sin desdeñar la episteme: Prudencia para el filósofo dirigente, fortaleza para el soldado obediente y templanza para el trabajador abnegado. Así se crearían las polis ideales; como unidad real de vida colectiva y organismo espiritual; desechando a las democracias participativas por ingobernable, proclives a corruptelas y fáciles de caer en la tiranía. Platón, en su inocencia, busca la estabilidad y un modelo de paz teórica y perpetua; aboga por el gobierno de sabios filósofos que hagan de la justicia perfecta, su bandera, en un mundo ideal no-violento. Pero los hombres de su tiempo no lo aceptaron, ni nunca han sido aceptados estos planteamientos utópicos. Platón tampoco desdice a Max Weber: "el Estado es, por excelencia, la institución que reposa sobre la creencia en la legitimidad de su autoridad y de su legítimo derecho a usar la violencia en última instancia". En la época de Platón, la justicia, basada en la “sympoliteia” contenía el derecho griego como un compendio de normas, de origen jónico y ático, muchas de ellas anacrónicas. Sócrates sufrió su aplicación. Platón busca una salida a la violencia, pero parte del fin y no juzga los medios; No le es posible ver cómo las luchas de poder pueden ser canalizables, las sufrió en todos los avatares políticos en que se metió y no halló respuesta (Es posible que no la haya). Después de los constantes fracasos en la aplicación de sus ideas a la realidad política empieza a imaginar que el hombre se mueve entre el valor, la fuerza y los instintos en un mundo de finitudes, donde la fuerza y los instintos pesan más que la racionalidad (hoy tenemos las democracias representativas como mal menor, muy limitadas por el poder real del poseedor del dinero, hasta ahora siempre ha sido así. ¿Quién compra voluntades? de ello eran muy concientes los sofistas).
En su génesis el mundo platónico de las ideas ya es violento, violenta es la situación del mito de la caverna, violencia entre la luz (episteme, razón) y la tiniebla (sensible y doxa, pasiones); entre la concepción del alma y el cuerpo. Violencia entre el continuismo y el rompimiento de las ideas y los límites concretores.
A partir del bien como idea suprema, en la dialéctica de la razón inteligible, no se llega a ella sin el empleo de la violencia, con el poder, en un mundo físico real, a pesar de las matemáticas y la ciencia, en un mundo cambiante y continente que no asegura el final de esta violencia. La dialéctica cosmos noetós ascendente en las ideas, hasta llegar al bien, no es fácil de aplicar al mundo sensible; este no acepta que las ideas se impongan desde arriba con violencia. Y las revoluciones desde el pueblo bajo, también son violentas. Estos sistemas reivindicativos y revolucionarios que se aplicaron en el siglo XX, vuelven a caer en los mismos errores, como si fueran del tipo impuesto desde arriba. Los sofistas, a los que llamó Platón: “Mercaderes ambulantes de golosinas del alma”, eran conscientes del temperamento limitado y limitante del hombre en este mundo. Ellos orbitaron su violencia en el mundo tangible, lo intangible les era útil como arma, puesto que todas las opiniones son equivalentes; usaban este relativismo en provecho personal “filodoxa” (Hoy el derecho, la sofística del siglo 21, hace mimesis de este planteamiento, la no existencia de la verdad objetiva, el indiferentismo moral y religioso; donde nada o todo, ni es malo, ni bueno, sino útil, de finalidades prácticas; conforman el convencionalismo jurídico que ya se daba en la Grecia clásica bajo la fuerza de los sofistas. Hoy, quizás no haya nada más violento que la justicia institucionalizada en las leyes de democracias representativas, porque nadie se revela contra ellas, la violencia institucionalizada es un hecho, y toda acción está encorsetada para el manejo de muchos, por unos pocos que lo establecen). Es de destacarse que Platón fue esclavo y liberado por sus amigos; seguramente, fruto de estas vivencias, nace su condena explícita a la esclavitud en “El Menon”.
Aristóteles aclara que el concepto del Ser, no es contingente; y la realidad humana sí. Está el “ser” terrenal, partícipe de las diez categorizaciones, donde “la esencia” (Desde una óptica informática: campo obligatorio que lo define, o predicado que define al sujeto: -la ousía o sustancia- , donde la Primera ousía es la clave que hace único al “ser” y que tiene que estar definida). Cada “ser” pertenece a una especie o segunda ousía, conforma la especie a que pertenece cada “ser”, y que son también “ideas”, conceptos universales. En esta teoría hilemórfica (materia y forma), no se aprecia violencia, sino armonía entre las cosas. Por otra parte Aristóteles acepta la alteridad del ser y el pensar de Parménides. Ve en la naturaleza el continuismo, el falso fijismo, que no deja de ser violento. No puede ser uno e inmóvil a la vez, algo no se puede cambiar a su contrario a un mismo tiempo. Toda pieza racional debe poderse desmontar para su verificación lógica, no valen mitos. Ve la necesidad humana de poner límites al absoluto. Critica en Platón la separación de mundos, las ideas no se pueden separa de las cosas. Aristóteles a la larga, propicia un Helenismo práctico, la caída de la filosofía clásica griega la siembra él. Acepta la realidad, es menos violento, platea que no es operativo nadar a contracorriente.
Bagaje:
De toda la filosofía que he leído, la violencia es una disrupción del paradigma filosófico, sólo se plantea entre líneas, su naturaleza no es descrita con el rigor que debería tener por su trascendencia, no se define directamente, ni se plantea como tema prioritario, por ejemplo: Nos tenemos que remitir a la disputa entre Bartolomé de las Casas y Ginés de Sepúlveda (Defensor de la colonización violenta de las encomiendas, en Valladolid de 1550), para el replanteo del problema de la esclavitud. Ginés utiliza a Aristóteles como apoyo a esta violencia, ya que para el estagirita (Como hombre de su tiempo), la esclavitud es una convención (nomos) y natural (physis) por causas: materiales, formales, de eficiencia, y como causa de los fines. Aristóteles sostiene que el esclavo, como posesión para el amo, le debe acatamiento y sumisión, a pesar de que posiblemente el gran filósofo fuese consciente de esta violencia. Sigue sosteniendo que el esclavo es un ingenio de la casa, una posesión animada que tiene los pies de hombre (andrápodon), un instrumento de acción, como un caballo de dos patas, aunque por poder usar el lenguaje, es algo más, un instrumento animado. Los criados que viven en casas (oikétês), por proximidad cultural, eran mejor tratados, pero una posesión legitimada por la ley del mandador, que pesaba como una losa sobre el mandado. Inclusive describe la relación Dueño-esclavo, como la analogía entre alma y cuerpo, donde lo natural (lo no malvado) es que mande el primero, el dominio señorial como tutela al más débil, que debe ser guiado por la insuficiencia intelectual o espiritual del más débil. En la Grecia aristotélica y durante todo el tiempo hasta la llegada del cristianismo, el maltrato de esclavos, jurídicamente, era un exceso (hybris) lo que hoy se podría considerar una falta menor y de mal gusto. Aristóteles, en la dialéctica de tratados prácticos, defiende a la esclavitud como estatus, en su tratado de origen de la comunidad en “La Política”, como consenso de vida en Atenas, y como característica superior que los diferencia de los bárbaros; ya que, a ojos de los griegos, en el mundo  de los bárbaros, entre ellos, no se distinguen: bárbaro y esclavo tiene el mismo estatus, luego todos son esclavos por naturaleza. Es de notar que Aristóteles, en el inicio de La política, diferencia el gobierno entre comunes o iguales de la Poli; al gobierno de la casa, entre desiguales; donde se incluyen: padre, madre, hijos, siervos, animales y útiles; como origen natural de la vida social, no un contrato social y artificial que se impondría después.
Los viejos filósofos griegos, tenían asumida a la violencia en sus vidas, vivían inmersos en ella; por ello, ni esbozan la idea de no-violencia. Hablan del bien, del alma, entes, ideas, pero la violencia de la esclavitud no la tocan, sólo algunos grupúsculos residuales, como “los cínicos”, se salían de la tónica general. Entre iguales-ciudadanos, la justicia es lo más próximo a evitar la violencia, y es utilizada conceptualmente. En términos generales, en el pensamiento filosófico griego, tan sólo se podía destacar una sensación de menos violencia verbal en la cortesía que emplea Aristóteles con otros pensadores, su sentir tolerante ante otros posicionamientos más radicales; inclusive Platón con su lógica rigurosa y concepción global, es violenta, en su mundo supremo conceptual de las ideas, ni se plantear la violencia, como si no existiera, no lo cita ni como idea (είδoς). Lo imperfecto del mundo tangible (para él no real) está lleno de violencia. Si le preguntaramos a Platón, nos diría (Como los curas) que la violencia es de este mundo sensible o tangible, del de los sentidos engañoso, ligado a doxa, y por tanto, al engaño y las falsas apariencias (Como si la violencia fuera un mal necesario, humano, para alcanzar el estado puro -La justificación de los medios, para obtener el fin perfecto-, dónde se supone que desaparecerá. Así lo han pintado todas las ideologías y religiones, menos las pragmáticas, como los sofistas y el capitalismo).
En una hermenéutica actual, el pensamiento de Platón, la violencia, como ontología, está en el propio planteamiento: Incrustada en de idea de “Idea” (είδoς) y doxa (δoξα). Por otra parte, se ha dicho que “la Grecia clásica nace grande”, quizás porque los filósofos griegos se refugiaban y cultivaban sus pensamientos para huir de una violencia institucionalizada, sociedad clasista y punitiva, de la que se valió después Alejandro Magno para sus conquistas y como instrumento para su concepción universal Helénica, también útil para Roma (El mundo de los pensadores y sabios, no suele estar cerca del poder y de las acciones violentas; cuando lo ha estado, ha tenido consecuencias enormes: Alejandro Magno, Einstein). Un hecho interesante era que la aplicación de la justicia en las Polis, era muy tolerante, no se daba casi la privación de libertad, a los peores delitos se aplicaba el destierro, actitud que dice mucho del espíritu conciliador en esta Grecia clásica. Después cambiaron, vencidos por la afloración no-violenta primigenia del cristianismo, y represiva posterior, al afianzarse la gran religión monoteísta Occidental, y que, en contraposición a su propio origen no violento, encorsetó el pensamiento aristotélico y sobre todo redefinió el pensamiento platónico, adaptándolo a su mundo: espiritual celeste, infinito e inconmensurable, no terrenal. Institucionalizando la violencia temporal para alcanzar lo celestial como mito de verdades inefables, hasta límites inauditos inquisitoriales, sirviéndose de la religión como atajo frente a la racionalidad; compensada con esa visión mística teresiana, para poder sobrellevar la realidad. Con el modernismo renació la razón; y hoy, nos vemos embutidos en un mundo contrario, de lógica materialista y comercial, donde la violencia es un arma visible, legitimada y exportable, como la violencia del a priori kantiano, metafísica occidental del violento progreso. La dialéctica de la ilustración, deslegitimó la violencia etnocéntrica, al comprender, con la hermenéutica, que otra alteralidad constituyente y posiblitante de una pluralidad diferencial de ideas era posible. La escuela de Frankfurt, como cuna de la metafísica occidental moderna, denuncia la violencia del progreso con el olvido del “ser” como humano. Con Nietzsche nace la posmodernidad y la profundidad del pensamiento sincrónico, “El desprecio de la vida en nombre de valores que están siempre más allá del allá”, con la posibilidad humana de negar a Dios, campo de cultivo para el nihilismo, con su sentir violento. Hegel y Marx desentrañando la violencia de los conceptos y la realidad, con su método dialéctico de: concepto, capital y trabajo; entre alienados y enajenados, con las paradojas violentas del valor monetario, aunque no fijan el valor justo, ni el precio de la libertad, dejando un gran orificio para la violencia en su aplicación del comunismo institucionalizado. Otra vez el eterno retorno de la historia, de la violencia en el uso a cualquier precio de “los medios” como justificación para alcanzar “el paraíso final” inalcanzables. Satre plantea y gestiona en “el ser y la nada” la violencia como la contradicción humana en la búsqueda de la libertad, y su negación por la realidad histórica generada. Ve sus resultados y motivaciones, pero no habla de su naturaleza. Freud lo trata individualmente, con la culpabilidad y la conciencia, como emanación natural humana (Es muy interesante la correspondencia que mantuvo con Einstein: ¿Por qué la guerra?). Los dioses parciales de Hidegger, Dios o la nada. Quizás los nuevos cristianos, con el pensamiento débil del bueno de Vattimo, busquen un continuismo ético y político occidental, compatible con el mundo oriental, acordes con la aldea global en que vivimos; para poder mantener el positivismo estructural actual. Pero estos nuevos pensadores tampoco encaran la naturaleza de la violencia. Vattimo acepta la teología de la iglesia y rechaza su comportamiento ético; quedando la caridad como instrumento compensatorio de su hacer: Ve las contradicciones del aferramiento de la Iglesia a una metafísica tradicional Católica: conflictiva por su negación a escuchar lo que el común de las gentes desea, y su desmedida intromisión constante en normativas contrarias a su metafísica medieval, como: el sacerdocio femenino, la negación natural de la homosexualidad. Proponen una actualización alternativa de una metafísica de la iglesia encarnada, más acorde con el principio de caridad y que reduzcan situaciones de violencia objetiva (kenosis), reafirmando en la caridad, lo que siempre ha sido, y no debió de dejar de ser: El amor al otro, y si no es amor, al menos mantener una visión de iguales.
Todas las éticas siempre han tratado de fijar patrones, “deseos” que eviten la violencia conceptual. Pero tampoco analiza su naturaleza, ni la definen. Hay pocas referencias directas, como dice Jean-Marie Muller: “La no-violencia es extraña a nuestras culturas” y trata de distinguir entre: conflicto, agresividad, lucha, fuerza y la violencia propiamente dicha. Deleuze plantea “El capitalismo es una máquina de guerra suicida”.

El lamentable papel en el que se ha situado a la mujer en el pensamiento filosófico hasta hoy: Es seguro el importante papel que jugó la mujer en el pensamiento filosófico en el pasado (aunque éste no haya sido reconocido) puesto que siempre han sido las madres, las que marcaron la razón y la conducta, de un modo directo, en la educación de los futuros pensadores. Si repasamos las vidas de los principales filósofos que destacaron en la historia, veremos que algunos de ellos eran declarados misóginos y  de otros se tiene escasa memoria histórica contrastable de su formación inicial (Hoy sabemos que la educación en la primera etapa de una persona, es vital para su futuro intelectual y de equilibro mental). Es posible que la realidad fuera otra, por ejemplo: en la edad de oro griega destacó Pericles, seguro que Aspasia de Mileto tuvo mucho que ver en las decisiones acertadas que tomó este político. Si Platón, en su concepción de polis ideal, hubiera planteado que a la cabeza de sus repúblicas figuraran filósofas y no filósofos, o al menos en igual número, y esto se hubiera hecho realidad; habríamos evitado muchos siglos de ostracismo, producido por la ligereza con la que los hombres se embarcaban en contiendas bélicas. Por otra parte, la profunda violencia que muchos planteamientos filosóficos arrastran, producida por el género masculino (hombre), se hubiera evitado y la filosofía en muchos casos hubiera estado más cera de la tierra real y el diálogo entre planteamientos diferentes hubiera sido más enriquecedor. El machismo está tan impregnado de violencia que se aprecia en el propio lenguaje filosófico empleado, donde se sigue hablando del “hombre”, “el Ser”, “Dios en masculino”, hasta el “yo” tiene un sonido machista, se evitan los plurales. En español, el propio lenguaje y su gramática están escorada hacia la “o” masculinas. En cualquier caso el mal ya está hecho y toca corregir esta circunstancia.
En Grecia y Roma el conocimiento dio poder, después vino el período donde primó la mitología y éste (el conocimiento) pasó a un plano secundario. A partir del siglo XVIII, el repetido conocimiento volvió a tomar importancia con el desarrollo de la tecnología, poco a poco se apartó la mitología. Hoy vivimos una época, comparativamente con el pasado, de potencialización del conocimiento, a niveles que nunca antes se había llegado; además, la mujer empieza a tener un papel importante en su desarrollo y custodia; esto puede que haga posible que el potencial cognoscitivo del ser humano se multiplique, ya que las mujeres contribuyen (duplicándola) por su implicación, a una mejora en la calidad del conocimiento, al ser su aportación más cooperativa y menos violenta. Ya es hora de que se reconozca y se haga realidad, de una vez, la igualdad entre mujeres y hombres como principio universal reconocido en diversos textos internacionales sobre derechos humanos, entre los que destaca la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 1979 y ratificada por España en 1983.
Posicionamiento:
Tengo la sensación de que la violencia, y en especial en la naturaleza humana, no se ha tratado directamente, ni se ha definido, ni como pensamiento intrínseco puro -no político-. Decía Ernst Jünger: “Antes de poder actuar sobre un proceso es preciso haberlo comprendido” y a esto todavía no hemos llegado. No sabemos cómo es la violencia, ni lo qué es. Inicialmente para sobrevivir tenemos la inteligencia emocional, después desarrollamos una inteligencia empujada por los sentidos, al sofisticarnos tecnológicamente, el razonamiento crece e invade la ocupación temporal de nuestra mente. Las interrelaciones entre estos tipos se potencian y solapan, creando y quedando una estructura mental compleja, que se ve influida por el entorno. La cultura es fundamental en esta conformación. Al final, somos muy diferentes pero con aspectos culturales comunes a nuestro medio. Dependemos del lenguaje, y la visión externa de los objetos que nos rodean, los reconocemos desde nuestro “yo” conformado, que es influenciable. La violencia es una faceta de conformación, es un estado interno-externos que globalmente tiene un desajuste de la razón para la supervivencia. Una tara de un estadio anterior.
Realidad y violencia:
La violencia está cada vez más presente en nuestras vidas, se han multiplicado sus resultados negativos, pero no conocemos los mecanismos que lo disparan. La modernidad y la distribución global de la información sin una visión crítica, ha disparado el desarrollo de la violencia, diversificándola, y ampliando las formas de ejercerla. Ahora, como aldea global, con la fuerza y los conocimientos que disponemos, estamos en un momento crítico en el trascurrir temporal. Para sobrevivir y no caer en la autodestrucción, tenemos la obligación de controlar nuestros arrebatos sociales e individuales. Hay estrategias políticas, morales y culturales, pero no un planteamiento claro del pensamiento sobre este tema. ¿Qué es la violencia en el ser humano? Quizás en un tiempo remoto, era un mecanismo mental de supervivencia irracional; pero con la razón, la violencia es gratuita, innecesaria, antifilosófica, y antinatural en el nuevo hombre de Nietzsche. La violencia sobrevive alejada del concepto de lo “bueno”, de “la buena voluntad” Kantiana.
La violencia y el lenguaje:
La violencia tiene diversas caras, pero una primigenia: la emanación en palabras; la violencia humana se instituye en un colectivo social con las palabras como armazón del lenguaje consciente con la posibilidad de poder decir “yo”, como resultado (Como decía Fritz Mauthner), después vendrá la moral instituida, machista ponderador del más fuerte, como sistema social de comportamiento colectivo que asume su propio lenguaje, que se va gestando por aprendizaje individual y común, sobrevalorando el éxito individual y machista, que sustenta el compendio colectivo que forma la cultura. La violencia se esconde entre las palabras, ya Platón sospechaba de las palabras en su concepción real de las ideas (είδoς), como simulacro de ellas. Con las palabras se puede crear un lenguaje violento, que posibilite un discurso violento, creado por el esfuerzo y refuerzo de la fuerza. Contra esto, hace faltas nuevas palabras de otro discurso en un lenguaje desmontador de la violencia y negociador, capaz de desmontar la violencia instituida. Un nuevo juego de palabras envolventes que incluyan la autocrítica, ya que el lenguaje no es aséptico, es una herramienta poderosa y evolutiva. Éticamente se debe buscar la concordia, No ir al discurso antagónico, de palabras similares y opuestas que enfrenten y lleven a una espiral de más violencia (Y tú más); sino un discurso tangencial, compartible, de razones amplias, posibilitante del desmonte de la violencia instituida. Como dijo Heidegger: "El lenguaje es la casa del ser. En la morada que ofrece el lenguaje habita el hombre" Siempre las palabras deben preceder a la praxis. Por otra parte están los silencios que cubren las violencias, más atronadores. Quizás la más profunda violencia se desarrolle en el ser humano, cuando afloran pensamientos negativos, y ni siquiera son compartibles con un lenguaje, hay rencores que son una reminiscencia del lenguaje animal y gutural, el ser humano no debe olvidar el sustrato natural del que venimos, ya que el lenguaje es tan viejo como la conciencia. Del artículo “Palabra y Silencio, sobre la violencia en el lenguaje de Vicente Sanfélix Vidarte de la Universidad de Valencia como homenaje a Jorge Vicente Arregui, destaco: La afirmación de Marx: “El lenguaje es la conciencia práctica y un producto social útil para cambiar estados”. La contextualización del poder en roles y estatus, posibilita la dependencia subjetiva, no vinculante, de los tonos en el uso violento del lenguaje. La asimetría de poder entre agresor y agredido es un hecho a constatar, y también la percepción y la abstracción del daño real.
Existe la autoconciencia del “yo” comunicable al “tú” y su generalización pública, en orden: epistemológico, ontológico, ético, político y semántico; basado en la experiencia personal y su almacenamiento histórico-futurístico mental, transferible por un lenguaje prestado, el que se asume y autogenera dinámicamente, en un paisaje lingüístico que rodea al “yo”. La interacción es simbólica y de diferente grado de implicación real: desde positivista generadora de placer, a dañina si se sustenta en una asimetría de poder del inductor violento. El daño violento cercena al “yo” y afecta a su representación simbólica. Pero el lenguaje, por su fuerza, es un arma defensiva y ofensiva, un vehiculo que puede ser violento, con sus limitaciones propias, las planteadas por Ludwing Wittgenstein: “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo” en su primer libro Tractatus. El lenguaje violento es un vehiculo rico en matices y tonos, desde formas aparentemente inocuas, sutiles, de daños aparente simbólicos pero reales, hasta imprecaciones de llamadas a la acción violenta. Su uso inteligente también puede ser asimétrico como poder simbólico real violento.
Es interesante remarcar en el texto citado de Sanfélix la comparativa que supuestamente hace Borges de la división de los hombres en platónicos o aristotélicos, inferibles a conservadores o liberables, republicanos o democráticos, apolínicos o dionisiacos; donde para los primeros: el lenguaje, universalmente, fuerza la realidad, la violenta; y para los segundos: el lenguaje sólo es responsable de su fluir natural, independiente de sus implicaciones circunstanciales. Para los primeros, la precisión es fundamental si se quiere reutilizar, para permitir la recursividad, guardando silencio ante lo no definido, con una postura logófica de modestia violenta o soberbia (Cualidad más masculina). Para los de la otra postura, los de carácter aristotélico, aunque necesiten la tipificación o categorización, en su propia determinación, pero esta debe ser dinámica, permitiendo también: esclarecer, redefinir, preguntar, acordar, negociar; aunque se introduzca error (Cualidades más femeninas).
En el citado documento analiza los silencios y cómo son:

  •  Silencios violentos: Impuestos, absoluto, de comunicación unívoca, no por respeto sino sumisión o fuerza (masculina).
  • Silencio no-violento: No silencio absoluto, receptivo dialogante, de comunicación bidireccional, hablar y callar también por necesidad.El silencio sólo puede ser relativo, parcial, temporal; somos animales de lenguaje y cultura común (femenino). 
Últimas ideas:
Este tema es inagotable, el ser human@, es naturaleza interior con vida exterior, es el reflejo de su conducta, incrustad@ en un paisaje y paisanaje. Modelos que reflejen la violencia de la sociedad hay muchos, por ejemplo Johan Galtung, con su triangulación de modelo violento: visible e invisible: Directa, Cultural y Estructural. Yo opino que la violencia tiene dos vertientes: violencia estática por mantener el estatus (machista), y la violencia dinámica, ejercida para producir los cambio (femenina); y además está el planteamiento, la violencia en lenguaje, con sus propias contradicciones de tener que generalizar lo individual, como lo plantea Wittgenstein en su segundo libro. Y seguimos ante las mismas dudas: ¿Qué es la violencia? ¿Qué lo desencadena y mantiene? La profunda violencia que nos separa por las vivencias recibidas, reflejada en que la ciencia no entra en la filosofía, puesto que está la idea de Dios multiforme rondándola; la idea-dios que produjo su estancamiento hasta la modernidad (por cabezonería de los hombres), Hoy el acercamiento filosofía-ciencia resurge como ave fénix, al dejarse el dogmatismo teológico en el rincón del alma donde debe estar, espacio del Dios personal que ocupa, ya que el alma pertenecen al mundo inteligible de los creyentes, no de los ateos. La filosofía es necesaria para la ciencia, son “copartes” en la búsqueda del todo. La filosofía, en su papel de brújula, podría señalar modelos de unificación de leyes físicas, ante una divergencia de universos finitos o infinitos. Del eterno y divino comienzo y fin. Seamos realistas, la violencia filosófica continuará (Zamora no se ganó en una hora), ahora más controlada, con bajo impacto, sin mitos, de baja intensidad, la que hoy vuelve a ser útil para comprender a la naturaleza, como era la de los filósofos primigenios (Antes que las leyes humanas empezaran a matar filósofos y brujas): Proveyendo de mentes que participen en inventar modelos teóricos creativos. Si lo vemos así, la filosofía es infinita, como π, al que seguimos generándo y no hay forma de acotarlo. “Hola mundo ¿qué hay?” ¡Aquí está resumida toda la filosofía! En el saludo tolerante. Platón y Aristóteles hoy hubieran sido unos buenos físicos teóricos, tratando de interpretar, amigablemente, seguro que por diferentes senderos, el caos cósmico en ideas divergentes, ya que el universo sigue estando ahí, como oximón: “Silencio atronador que no cesa”. Por lo expuesto y la vieja historia mal contada que ha pasado hasta hoy: si aplicamos una lógica epistémica, vemos que los conceptos tienen fecha de caducidad, la realidad no, y el futuro parece abierto, ya que las leyes de la naturaleza no son fundamentales sino ambientales. Mientras haya regeneración en la vida, podrá haber filosofía.