29.1.10

Lo procomún

Después de haber leído el documento inicial “El procomún estético” de Jordi Claramonte Arrufat, y habiendo asistido a la reunión del 28 de enero en Medialab-Prado, siento no haber llegado al final, a los debates, por querer asistir a la Bicicrítica que viene ocurriendo todos los jueves de fin de mes a partir de las 8;30, ya que creo en pocas cosas, pero si en la utilidad de participar en estos paseos ciclistas por las calles Madrid; pues además de hablar y pensar, creo que hay que hacer algo procomún.
Dicho esto, quiero exponer algunas ideas surgidas a raíz de lo que recuerdo de lo expuesto y debatido. Yo soy el que dijo algo sobre los objetivos dinámicos, para que los que estabais localicéis mi cara.
Estas son mis opiniones sin ningún riguroso fundamento, como punto de partida para ser discutidas:
Me gustaría preguntarme por el principio: ¿Cuándo y cómo nace el procomún?- La diferencia creo que es perceptible al comparar seres vivos y cosas inanimadas, célula vs. piedra, radica en que los primeros tiene objetivos perceptibles propios, por lo menos el de sobrevivir, y han luchado, y luchan constantemente, creando estructuras y mecanismos para lograr vivir. En los seres vivos hay una voluntad, no creo que conciente, de perpetuarse como tipo o especie, por encima del tiempo que les ha tocado vivir. El ADN, este biopolímero que relacionando desoxirribonucleótidos, constituye el material genético de las células, y que tienen como objetivo de largo alcance, el perpetuarse en el tiempo; por encima de su ser físico. Son estas estrategias de supervivencia, sin finalidad superior perceptible o conocida que lo justifique, lo que hace tan especial a todo bicho que se precie.
En los organismos superiores, las células miembros, tienen claras sus funciones, cimentadas en objetivos y relaciones procomunes de cierta estabilidad; establecidas para permitir la continuidad de la vida, por ello, se necesita una serie de mecanismos relacionados y generadores de servicios; tan complejo como una ciudad.
Luego el procomún es una necesidad propia para su existencia de cualquier organismo vivo complejo.
Otro problema añadido es la adaptación al entorno, ya que en los casos de seres que se enfrentan a un entorno cambiante, necesitan ajustar ciertos procedimientos y objetivos para poder seguir existiendo. Esto implica requerir ciertos órganos de control que decidan y definan los objetivos dinámicos de adaptación que se necesitan en cada momento. Ahí nacen las jefaturas, y cuanto más complejo es el ser, más necesario es el tener funcionando un cerebro o cabeza. Si le quitamos el cerebro a un organismo muy estructurado, dura poco. A no ser que se trate de un seres aun más complejos, tendría que tratarse de un ser descentralizado; donde casi cualquier célula, pudiera ser reconvertida y tendría que tener la capacidad de ejercer el control de todo el organismo, de modo que cualquier célula pudiera ser sustituida por otra y ejercer tareas semejantes sin problemas. Esto se puede conseguir en nuestra sociedad humana, dónde casi cualquiera puede ser rey o poderoso; aunque algunos se empeñen en tener mecanismos mágicos para el designio del artista que gobierna. Muchos artistas gobernantes (llamémoslos así) pierden el objetivo primigenio del bienestar común para los que han sido ajustados, y buscan el bienestar personal, estableciendo unas escalas de oficios y leyes de cercamientos, controlando los beneficios que le atañen, a través de relaciones de control.
Toda célula o humano se hace con un repertorio: herramientas, conocimientos, destrezas que le permite subsistir. Tiene necesidades de mantener su propia existencia o bienestar. Por ello, con cierta disposición grabada en su ser (para seguir viviendo y cubrir sus necesidades), decide, establece relaciones y consigue objetivos dinámicos dependientes del entorno, ajustando sus actuaciones al entorno o paisaje en que se encuentra, modificándolo a su vez este, según su mejor bienestar y apreciación. Y nace el poder en los organismos superiores, dotados de control e inteligencia. Estos seres inteligentes, conscientemente, para cubrir sus necesidades estéticas y vivenciales, incrementan recursivamente su propio repertorio.

¿Y la sensibilidad estética en su forma benigna o natural, o la teoría del arte en su forma estructurada? ¿Qué pinta en todo esto? Creo y puedo estar muy equivocado; que tiene relación con los objetivos dinámicos, canalizadas a través de las emociones, en aras de satisfacer necesidades reales o supuestas, en todo caso percibidas por el ser, y que tiene tanta importancia a la hora de establecer los objetivos y actuaciones dinámicas. El problema es el grado de conciencia que tiene el individuo en la percepción, y que afecta tanto a lo disposicional. Y aquí me quedo.

27.1.10

Tolerancia cero a la intolerancia

¿Por qué es tan duro asumir la tolerancia? Los disfraces, los pañuelos, los burkas, las chilabas, en occidente. Y en contrapartida, las mujeres con pantalones, los destapados en oriente. ¿Por qué nos empeñamos en medir a todo el mundo con nuestros patrones culturales? Gracias a la tecnología, llevamos cincuenta años informados de que el resto del mundo también existe y de que tienen costumbres diferentes y diferentes formas de pensar y hablar. A través de la televisión, que casi llega a todo el mundo, vemos imágenes del resto del mundo; pero, cazurramente, aún nos emperramos en seguir midiendo y comparando al resto de los mortales con nuestro modelo cultural. -Y es todo tan maniqueo - La torre de Babel, ya era un montaje. Las diferencias siempre han existido y nunca se habían asumido. Las distancias y las barreras comunicativas permitían no cuestionar estas diferencias. Pero hoy, ya no es posible aplicarnos estas vendas aislacionistas. El ritmo de los aprendizajes han cambiado, pero no para todos… Hay muchos dirigentes a los que les conviene mantener estereotipos y bajos niveles educativos, para seguir aprovechándose de esas masas con pensamientos únicos, fácilmente manipulables.

25.1.10

Por ir a través en la vida

Por ir a través en la vida, sufrimos.
Pero si a través de los cristales,
la mano de un niño saluda,
es esperanza y futuro de paz.

Si a través de las ramas de un árbol,
la cigüeña planea en los campos,
es una primavera más que se espera.

Si a través de un arado,
sentimos un aroma, arañando la mañana,
es la tierra que siempre aguarda.

Si a través del aire,
tu suave voz me llama,
es la brisa pausada del cielo.

Si a través del silencio,
tu mirada traspasa mi alma,
es la llama que enciende mi anhelo.

Si a través de la luz,
entreveo tu cuerpo palpitante en olas,
es la feliz imagen que no olvidaré nunca.

Si a través de la noche,
tu cuerpo descansa a mi lado,
es como la calma después de tormenta.

Y si al llamarte,
tus palabras ya no escucho,
es que se habrá terminado la vida.

16.1.10

aba

Adán a tirar al árbol
aire la rasan
es amar nenas a besos
es sol
aires o navidad
ararse
amar a la rama
es rara dádiva
no seria
los sesos
se basan en ramas
en asar al erial
obra la rarita
nada.

7.1.10

Cuento de navidad

Nieva, las calles todavía están oscuras. Como muchos transeúntes, me deslizo, soportando el frío, por las calles húmedas de un agua nieva que no acaba de cuajar. Es un día más de este invierno, aunque sea el día de reyes. Este podría ser el principio de un cuento navideño. Sólo bastaría ponerlo en tercera persona y encasquetárselo a un personaje, aunque en el fondo la sensación sea mía. He llegado a casa, ahora nieva tras la ventana, tengo la suerte de tener una ventana, con una habitación caliente donde refugiarme. Gracias a la ventana de doble cristal, puedo estar a gusto y escribiendo, separado del inclemente invierno exterior, donde si estuviera, tendría los dedos entumecidos y no podría escribir.
Con los copos de nieve cayendo, el silencio se impone; todos los seres vivos tienden a refugiarse: los pájaros no salen, los perros no ladran, las calles se ven vacías. Sólo los árboles de hoja perennes, los de la familia de las coníferas, permanecen estoicos, no les queda más remedio, soportan en sus hombros el peso de la nieve que va cuajando. Además, para estos árboles, la nieve es su medio natural, están adaptados a ella.
Sigue nevando, y nuestro personaje del cuento no aflora, se esconde en no sé que sitio de mi universo mental; con el frío que está haciendo tal vez no quiera salir, aunque pretenda ser un personaje de invierno y de navidad; también se lo debe estar pensando el tener que presentarse sin más, para hacer o decir no sé qué cosas.
Podría ser un mendigo; o su opuesto, un rey aburrido; podría ser un notario divorciado, o un albañil en paro. Vayamos por ahí, se trata de un albañil que se ha quedado sin trabajo, desde hace seis meses, con dos hijos: una niña de seis, y un niño de ocho años. Nunca antes había tenido problemas para comprar los regalos de reyes, pero este año es diferente, su cuenta bancaria, hace tres meses, está vacía, con saldo negativo; lo que antes, cuando se grababa en la cartilla, lo llamaban: “Estar en números rojos”. El cajero automático hace meses que no suelta billetes, ni el empleado da más crédito. Al pensar en esto, sus hombros se hunden, sus brazos fuertes, permanecen caídos, como dos ramas inútiles. Sigue pensando en lo oscuro de su remonte económico, por lo menos en el futuro próximo. Este año, soñando, también ha jugado a la lotería, tampoco le ha tocado nada. Se le cae el alma a los pies al pensar que tiene que decirles a sus hijos que este año no habrá regalos de reyes. No hay trabajo. Él, llamémoselo Mario, nunca antes había tenido problemas para trabajar, los constructores se lo rifaban, se podía permitir el lujo de rechazar encargos… pero ahora, por razones que sólo salen en los telediarios, nadie le llama. Su mujer lo comprende y lo mira con tristeza, con un sentimiento de culpabilidad compartida. Ella, con la costura, es la que va trayendo algo de dinero a casa, lo justo para pagar la luz y la comida, que empieza a repetirse y a llevar mucho pan. Ya lo han hablado, esta tarde se lo dirán a los niños, para que mañana no se encuentren de golpe con la amarga sorpresa del vacío en el rellano de la casa, sin paquetes que desenvolver, sin sonrisas ni alegrías de sorpresa. Ya no como antes, cuando con los ojos, confirmaban que les había tocado lo que habían pedido en la carta a los reyes.

4.1.10

Los pájaros de la navidad

Ahora que está pasando esta vorágine navideña anual, en que celebramos unas fiestas fundamentadas en el consumo, conviene reposar y meditar mientras pasamos las pesadas digestiones y afrontamos las cuentas de enero y febrero, sin festivos, recuperando las maltrechas economías.
También los comerciantes y tenderos hacen balances y planes de futuro; para ellos, estas fiestas son claves en la promoción y potenciación del consumismo como valor a mantener y fomentar.
Todos hacemos racionales propósitos administrativos y bien pensantes que pretenden acallar conciencias, malas digestiones: propósitos de enmiendas, para que en el futuro, actuemos como productores y consumidores responsables… por lo menos hasta la cuaresma. Pero lo único fundamental de la vida que es el tiempo, lo consumimos en estas banalidades. No pensamos, en estos días de ajetreos festivos, en el paso del tiempo: Yo quisiera regala tiempo y preguntas navideñas como esta: ¿Podemos vivir sin capitalismo?
Este ente abstracto llamado capitalismo, responsable del cambio climático y de la proliferación de injusticias humanas. ¿A dónde nos lleva?
Según todos los indicios, la sostenibilidad del mundo tal como marcha, es totalmente incompatible con el crecimiento económico que sueña el capitalismo.
Los experimentos humanos para racionalizar la vida, en lucha con el capitalismo, hasta hora, han fracasado, pero los sueños siguen y vuelven a florecer antiguas ideas universales e internacionales, como cuando los inconformes estaban todos juntitos: anarquistas, socialistas, comunistas. Creo que las nuevas ideas conectan mejor con las clásicas familias políticas ligadas al anarquismo. Con un sutil matiz anticonsumo planteado como decrecentistas. Quizás nuestro futuro, como el de los dinosaurios que se convirtieron en pájaros, esté ahí. Y esto nos lleva a la pregunta: ¿Por qué los dinosaurios se convirtieron en pájaros? ¿Fue el principio del “decrecimiento” el que empujó a los grandes dinosaurios en evolucionar a seres más pequeños, más libres y poder volar, y lograr subsistir convirtiéndose en pájaros? Quizás nuestro futuro esté por ahí, en hacernos pequeños, simples; en renunciar a tanto cerebro para poder volar.