13.11.10

¿”Gran Elefant Dret” es un viajero del Arte?

Miguel Barceló es el autor de esta obra “El Gran Elefante Erguido”, que fue presentada junto al paseo del Prado, en la plaza frente a la sede de la Obra Social de la Entidad Bancariala Caixa” en Madrid, conocida como Caixaforum, coincidiendo con una amplia exposición de su obra, entre el 11/02/2010 y el 13/06/2010. La prolífera obra de Barceló no necesita presentación, es conocida su extensa producción, se puede apreciar en http://www.miquelbarcelo.info . Las preguntas que me hago son básicamente dos:
1.- ¿Es Barceló un artista? y de serlo ¿cómo lo encuadraríamos?
2.- ¿Esta obra del elefante invertido es una obra de arte y por qué?
Si es cierta la primera cuestión obviamente la segunda tiene una criba preliminar que acota la respuesta, sólo faltaría describirla y juzgarla.
¿Qué es el arte hoy? La RAE lo define como: “Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros”. Definición digna, salvo en que exprese una visión desinteresada, ya que toda obra trata de trasmitir un interés individual o colectivo. Si partimos de una posible definición de arte como “Actividad humana con una finalidad estética o comunicativa para expresar ideas, emociones, ligado a una visión del mundo.” El ser humano, en todas las etapas de la vida, se verá comprometido con la creación artística, siempre y cuando tenga conciencia de si mismo; y cuando más se da esta conciencia es, en el proceso del descubrimiento de las peculiaridades del mundo que nos rodea.

Después de leer la evolución del arte propuesta por Danto, concluiría que no hay nada nuevo bajo el cielo, sólo la manera de mirar de cada uno, marcado por el aprendizaje de ver y sentir, sensación que, en mayor o menor medida, desarrollamos todos durante nuestra existencia, y que está muy marcada en la etapa inicial de la vida. Sea uno artista u observador. Sigue estando la pregunta, por más que Danto pretenda transformar el arte en filosofía. ¿Qué pretende un artista? Abundan en todas las épocas el afán es provocar, de crear nuevos caminos, escuelas y estilos, que se van sobreponiendo acordes con los ópticas y pensamientos más progresista de cada época o momento histórico; con el apoyo de cómplices que miran y sientan como ellos, evolucionando en la búsqueda de la participación del espectador como actor secundario.

La mirada infantil de un artista:
Cuando un niño ve, ¿ve arte? Y ¿qué busca un niño?- Integrarse en la vida que le rodea-por la experimentación y la sensación, para mi este acto de descubrir está ligado a la creación, a lo que queremos definir como arte. Después, la vida se trivializa, como el arte. Y volver a ser artista en su justa medida, es tan difícil como volver a ser niño. Después viene los estímulos, el reconocimiento de un artista, paso inevitable para ser acepten en el grupo humano, generalmente los adultos tienen ese privilegio. Muchos artistas consagrados y adultos tiran de estos resortes evocativos de la niñez de nuevo para desarrollar su obra. Unos pocos de estos, provocan la participación cómplice del espectador, como se vislumbra en la obra de Picasso y tal vez de Barceló.
En esta óptica, vemos que gran parte de la obra de Barceló se arrima a la emocionalidad africana, ahondando en sus asociaciones primitivas e infantiles, succionado de su propio inconsciente; presentándonos un arte antropológico, cruzando sus vivencias europeas con la “négritude" de África. Visto así, Barceló es un ser complejo y mixto, pudiendo estar situado en la posición de otro ser cultural diverso, características muy propia de un ser posmoderno, con el paradigma de su desarrollo infantil en contraposición con un estadio primario cultural que reabsorbe sus vivencias africanas, ya que según Freud, los neuróticos pueden ser salvajes, generando fantasías no desconstruidas, alterando su yo, buscando su verdad en lo impensado, el inconsciente y el otro. Ahondando en esta idea, vemos que durante muchos siglos los niños no fueron temas de estudio. En un mundo donde el conocimiento lo llevaban hombres, la educación de los hijos pequeños era un tama de mujeres. La educación, en su conjunto, estaba basada en modelos sociales rígidos de ciudadanos a los que se tenían que llegar por encima de todo y generalmente con métodos punitivos, la educación inicial, era un tema femenino, y correspondía a la madre, como tema secundario,  adaptar, de la mejor manera posible, las peculiaridades de cada crío en este proceso inicial. Hoy nadie duda del error de estos planteamientos, ya que está demostrado que el cómo se lleve el aprendizaje inicial, es fundamental en la evolución posterior y en la conformación del individuo adulto.
A partir del siglo XIX, gracias a estudios previos de la naturaleza, tanto de animales como del comportamiento humano, realizados por Darwin y Rousseau respectivamente, se replantea la importancia de la educación en la conformación del hombre, tanto en el método como en sus resultados.
Para el arte infantil, los primeros escritos que lo trataron fueron en 1887 por Corrado Ricci en Italia con “L’arte dei bambini” reconociendo el encanto de los dibujos infantiles, considerándolos próximos a la expresión artística, deduciendo que un niño no dibuja lo que ve, sino lo que le motiva. No era una cuestión óptica, sino metal. También constata que los dibujos infantiles se encuentran en los pueblos primitivos y que los niños se fija en particularidades y en la impresión momentánea. Posteriormente se fue valorando la importancia de la creación artística en el desarrollo del niño como un juego imitativo, Sully le da valor artístico y su aspecto simbólico, E. Cooke y Ruskin establecen la moderna pedagogía del dibujo, espontáneo e imaginativo antes qué técnico. En Alemania a principios del siglo XX, G. Kerchensteiner establece el respeto natural a la evolución del niño y celebra la primera exposición infantil «El arte en la vida del niño». Llegándose a nuestros días, donde tiene más importancia en la etapa inicial, y no tanto en la educación reglada oficial,  considerándose las Artes, asignaturas “Marias”.
No es coincidencia que a partir de 1900 comenzaran las críticas de los vanguardistas al arte académico si tenemos en cuenta afinidades humanas. Muchos miraron y se aplicaron en arte infantil y primitivo, más humano y autentico, como Frank Cizek vinculado al movimiento de la Seccesion vienesa que además era educador y plasmó sus ideas en su obra Zeichenschul para la educación del dibujo.
Los vanguardistas admiraron en los dibujos infantiles: la espontaneidad, la emotividad, la soltura de trazo, el ver el mundo sin ataduras ni cortapisas estéticas previas; lo contrario de lo que valoraban los academicistas. Son conocidas las opiniones de Klee, Kandinsky, Picasso, Matisse, Gauguin, reflejan otra manera de ver, de estar, redescubren sus sentidos; con ellos nace otros gustos estéticos que sería decisivo en la concepción y el desarrollos posterior lo que queremos entender como arte.
Baudelaire dijo: “Tenemos de genios lo que conservamos de niños” y que "El arte es el acto creativo, el artista consigue hacer epojé (suspensión del juicio), consigue poner en suspenso la conciencia analítica, diseccionadora y regresar a la vivencia originaria propia de la percepción infantil" Y también dijo: "Nada recuerda más a lo que llamamos inspiración que la alegría con la cual el niño absorbe la forma y el color(...) El genio no es sino la infancia conscientemente recuperada, una infancia dotada ahora, para poder expresarse, de órganos maduros y de una inteligencia que le permite ordenar la masa de materiales involuntariamente amasada”. Este tema seguirá abierto, porque según dijo Danto: “no hay ninguna razón para pensar que el arte tenga una historia progresiva” y en este mundo de actores y público “la mayoría de nosotros expresa sus sentimientos de maneras muy similares, y que hay formas de expresión que en realidad deben interpretarse en términos evolutivos, por no decir fisiológicos: estamos hechos para expresar sentimientos que todos reconocemos” Pero… ¿Cuándo se dan? Dependen de múltiples circunstancias, o quizás no las veamos nunca.

Encuadre del autor:
Siempre es difícil encuadrar a un productor, mas una rareza como es el caso de Barceló, ciertos críticos le considera que su obra estaría encuadrada una mezcla de varias corrientes artísticas: conceptual, procesual o dadaísta y tal vez con rasgos neoexpresionistas.
Antes de analizar cada una, hay que decir que Barceló es posterior a todos estos movimientos, luego un ajuste de su estilo, sería sólo una aproximación analítica. De acuerdo a lo leído, se le podría considerar conceptual en el aspectos de su ruptura con formas formalistas; juega primero con los conceptos que luego plasma con un estilo personal, dando formas insinuantes y expresivas intensas, Barceló es un provocador en las formas, y obsesivo en la búsqueda interna para plasmar sus vivencias; ajustando su sentir casi físico a la forma. Es conceptual en el sentido de que “no fabrica arte, hace arte”. Por el contrario, no cuestiona el arte como tal, ni su comercialización, aunque muchas de sus obras tengan un recuerdo social intenso, en especial en sus obras de formato pequeño, desde luego es heredero de esta corriente.
Procesual: Más próximo a esta corriente, en la medida que busca intensamente ajustar sus emociones o emanaciones a la forma, asociando a vivencias subconscientes y reales, generalmente basados en recuerdos pasados digerido previamente. Barceló se considera un trabajador duro del arte, autodidacta, y actúa como sacerdote de un ritual personal. Le cuesta establecer el final de una obra. Emplea mucho la pintura de goteo, y tiene gran parecido en el resultado con los trabajos de Jackson Pollock. Utiliza el azar, la improvisación y materiales no tradicionales, pero sin embargo, no podría decirse de su obra fuera povera, ya que busca la permanencia temporal de su trabajo y no desdeña el aspecto comercial del arte ni el reconocimiento público, como más tarde desarrollaremos.
Neoexpresionismo: Como Anselm Kiefer, usa una pintura matérica con su agresividad cromática con tierras y arenas es insinuantes con la naturaleza. Tiene fijación con la fauna, a la que ve como seres iguales, el se considera una evolución natural de los animales. Él dice que empezó a pintar a cuatro patas, en el suelo y ahora, con le edad, a evolucionado a dos (simio avanzado) Si embargo es pro taurino, lo que demuestra la fetichización de su mundo complejo y a la vez muy consciente de lo expuesto por Sartre, de de que la colonización también ha deshumanizado al colonizador.
Su obra no es social, es personal pero conserva formas que vislumbran su acercamiento al tercer mundo. Pintor de diarios viajeros en África, nuevo artista nómada, absorbedora de su espacio y su tiempo, que han influido enormemente en la temática de su obra. reflejado en formas y color que aplica con posterioridad a su obra, como es el caso de las acuarelas que ilustran La Divina Comedia donde las sombras humanas parecen negroides y resalta los tonos ocre. Culturalmente apegado a su isla natal, al mar, otra de sus fijaciones que refleja su obra.

Paralelismo y diferencias Entre Picasso y Barceló: Ambos son artistas reconocidos en vida, de espíritu mediterráneo, trabajadores compulsivos, buscadores del reconocimiento general, no comunicadores de la palabra. Picasso tenía una mayor participación y conciencia política, más teórica que práctica, más acorde con su tiempo. En cambio Barceló es hijo de una generación casi apolítica y provinciana, sólo en su juventud tomó partido como activista. Su vida ha transcurrido con escasas actividades reivindicativas.
Posiblemente por sus temperamentos fuertes, ambos no han seguido ningún academicismo. Ambos analfabetismo cultural, en el sentido de no cuestionarse el arte ni la influencia de la vida política en él, son emanadores de obras artísticas naturales, creadores intuitivos de un arte salvaje, amantes del toreo, no contestatarios, en el sentido de no pertenecer a una vanguardia de rompimiento por el arte en la vida política (Salvo el Garnica, empujado por los acontecimientos tan funestos que le tocó, y alguna obra de juventud, la mayoría de la obra Picasso es apolítica). Dadaístas sólo en la forma, ambos son más próximos al pensamiento de Greenberg en su búsqueda artística tanto abstraccionista como realista. Ambos autores buscaron el primitivismo, lejos del arte pop, lejos de lo que Danto ha venido a llamar: el arte comprometido, los dos no se cuestionan la naturaleza del arte, ni la relación que existe entre arte y filosofía sólo se sirven de la apariencia de la apariencia, y no del los objetos en sí según el análisis de Danto, separando arte de realidad. Considerando el arte una emanación personal, padres de una nueva estética neomodernista. Ambos artistas son afines a la búsqueda del reconocimiento público del “Establishment”, reflejado en esta sociedad monetaria, tienen ambos en vida este privilegio. Cómplices con el espectador no comprometido, no con la realidad social de su tiempo, presentan un arte por el arte, las miradas puras de Greenberg. Lejos de una mirada participativa desde el contexto del mirador activo que busca la participación o repulsión ante lo presentado, lo que es mirar imaginando, o vivir la creación en un proceso continuo de: mirar, ver, pensar, retener, asociar, asumir y reaccionar. Sus obras están lejos de la crítica social directa, como la propuesta por Wodiczko y del activismo político del arte. La diferencia fundamental es que Picasso está ya consagrado, para bien o para mal, mientras que a Barceló, solo la muerte y el transcurrir del tiempo decidirá si es valorable o caerá en el olvido, lo que sí se puede decir de Barceló es que es difícil de clasificar, al igual que Picasso. Supongo que ambos son artistas, aunque estén fuera de la estructura narrativa de la historia del arte, y su arte es verdaderamente humano, con sus orgullos y contradicciones. Con ellos el arte no muere. Barceló y Picasso están en este rol, con propuestas provocadoras para los observantes, que en parte tiene que comulgar en este proceso, obligados a posicionarse ante sus obras. Son artistas que rompen e innovan; son los primeros de una larga fila en línea que no tienen a nadie detrás.

La valoración del Artista:
El afán de muchos creadores es buscar el reconocimiento social, que en los casos de éxito, les suele venir muy a posteriori (este no es el caso de Barceló). Hay una apreciación de que un artista, por definición, tiene que ser innovador. Deben buscar la disconformidad con lo establecido, huyendo de la vida vegetativa en el arte, sino pasaría a ser un artesano (según la RAE: Persona que ejercita un arte u oficio meramente mecánico. Modernamente para referirse a quien hace por su cuenta objetos de uso doméstico imprimiéndoles un sello personal, a diferencia del obrero fabril). La búsqueda en el arte es una manera de afianzarse y sentirse realizado como creador, apreciándose como miembros diferente dentro de esta manada extraña que somos los humanos. Ha de encontrar en el proceso creativo, la chispa de la vida que lo mantenga operativo, buscando: placer, realización, felicidad, o razones para vivir.
Puesto que el arte es un hecho social, donde tiene que haber creador y receptor; existen las valoraciones externas de la sociedad a las propuestas artísticas, y ello por supuesto interfiere voluntariamente en este experimento humano que es la creación. En Barceló, admirado, lúdico en la representación, subversivo en el género, y para muchos innovadoramente político, avasallado por los medios de comunicación.

Monetarización del arte
Hoy el dilema de la valoración artística, está muy mediatizada por el aspecto económico y comercial. Vivimos en una época de arte servil, en que todas las piedras preciosas tienen que ser diferentes y únicas para tener valor. Luego, no sólo cambia la manera de mirar de lo que suponemos arte, buscando en ello, el cielo o el paraíso. Vemos que, principalmente las entidades financieras, participan en ese mecenanazgo cultural museístico y mesiánico; no desinteresadamente, sino conscientemente partícipes de la geografía imaginaria y materialista de nuestro mundo capitalista avanzado; donde la política está en estrecha convivencia con los poderes económicos. Callejón sin salida  a los que se ven sometidos los creadores que persiguen el éxito, y que lleva a plantear como una razón más a Danto, la muerte  del arte, en esta entropía cultural que todo se reduce a monedas, y al interés comercial de la búsqueda del primero de la fila del próximo movimiento aceptable culturalmente para que conforme la estética oficial, apoyándose en el principio de que la ignorancia de la gente es una ignorancia inducida, y la cultura un privilegio de una minoría. El arte es tolerado mientras no moleste, como apunta Crimp sobre los conflictos urbanos de Serra.
Para Hal Foster el arte hoy en día está en la relación entre la estética con la relevancia política. Bajo esta óptica, por su trayectoria, Barceló pareciera que navega entre estas dos aguas, como un etnógrafo de su vida y su entorno, mediaticamente sensible, soportador de enormes patronazgos, a los que no les hace ascos, y que obviamente influyen ideológicamente en su visión del mundo, posiblemente corroyendo su identidad más intima, en la búsqueda de la verdad relativa que tiene toda creación artística, bajo el peligro etnográfico del mecenanazgo ideológico unido al éxito, cambiando su compromiso social por una visión alejada de la realidad que afecta a su lenguaje de producción de cosas, lo que produce, según Buren, que el arte cambiante en lo superficial en lo formal, sin cambiar la base, para no cambio en lo fundamental: Creación de arte adaptado al consumo de bienes de lujo.
La obra: “Gran Elefant Dret” el propio autor, parafraseando a Leonardo, es, según el propio autor: una representación de si mismo como autorreferencialidad manifiesta. Suponemos que fuerte, erguido. Yo añadiría complejo, contradictorio, conocedor de tener una visión diferente del mundo, errante, un tanto desarraigado, puesto que no le importa en gran medida la ubicación urbana del al obra. Yo, puesto a cavilar, pensaba que su establecimiento en Madrid estaba premeditado en la forma, porque se ajustaba de maravilla su posición invertida con la pared vegetal colgante a un lado y el edificio Caixaforum, tan ingrávido al otro, edificio que parece una nave aterrizando en el suelo. Pero no, ahora está en Barcelona en un entorno más aséptico, como arte pervertido con un “rigging viajero” según los requerimientos del cliente mostrando en público su mecenanazgo  privado. Por otra parte, hay que reconocer que la obra impone, tiene una cierta similitud imaginaria a una crucifixión, o al cuadro del buey desollado de Remblandt, en su lógica simbólica, como proyección de una personalidad atormentada y compleja. Desde luego esta obra cumple con las premisas de Beardsley al ser identificable con el autor y se reconcilia con el público, lástima que sea tan viajera.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Jesús,

No hay manera de dar con tu correo, ya que creo que en muchas veces no utilizaís vuestro correo personal.
Soy tu tutor de Últimas tendencias del arte, por favor ponte en contacto conmigo en javigara@madrid.uned.es

Es que creo que el trabajo que has metido en la actividad 1 es el segundo que había que realizar en la evaluación continua.

Un saludo, José