Se han marchado todos,
pero no es verdad,
queda el viento,
el agua,
la tierra,
los árboles…
En definitiva, la vida.
Otros vendrán,
y también pasarán.
Y volverá a haber otro último,
que también se lamentará.
Así es el ciclo infinito de la vida,
mientras no lo destruyamos todo…
Pero también dará igual.
Acuérdate de cuando fuimos niños,
simplemente niños.
Ahora lo podemos imaginar:
sin conocimiento,
ingenuos,
con torpeza.
Lo bueno y lo malo:
los silencios,
lo gritos,
las miradas…
Todo era nuevo.
Acuérdate cuando corríamos por las amplas calles infinitas…
Nada terminaba, todo era futuro.
Acuérdate de los juguetes perdidos,
los artilugios simples:
Un palo, una tela, unas bolas, las chapas, las palabras.
El tiempo los escondió,
pero su recuerdo aún perdura,
y así, somos como somos.
Esos viejos trastos nos han hecho así.
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