7.7.10

El partido de hoy

Hoy toca futbol. Para cuando se ponga el sol, sabremos si el equipo que representa a España, pasará, o no, a jugar la final del mundial de Sudáfrica contra la selección de Holanda.
El futbol de la alta competición, del que se habla tanto en los medios estos días, y a todas horas; mostrando hasta el aburrimiento, sus detalles más nimios; tiene algo de místico y de épico. Me explico, en este siglo de luces y sombras irradiadas por la tecnología que hemos desarrollado, que posiblemente ha propiciado la perdida de valores eternos para trascender de muchos de nosotros; el espectáculo del futbol, extasía y cubre el vacío dejado. En nuestra infancia este era el juego por excelencia, simple, de grupo, con el que corríamos en los descampados del barrio. Un juego encantador, donde se reflejaba la personalidad gregaria de cada uno de nosotros como seres humanos: Creativo, generoso, apasionante, emotivo y potenciador de la inteligencia colectiva que tan bien nos ha venido a nuestra especie. Como juego de cachorros, no tiene parangón. Es un deporte hermoso del que…los que controlan los medios, conocen el lugar íntimo y calido que ocupa en nuestra alma de niños…Y se aprovechan de ello,…abusando en su puesta mediática, en perjuicio de otros deportes y quehaceres. El futbol como espectáculo, enrarecido por el dinero que mueve, se hunde como una más de las miserias humanas que el sistema comercializa. Algo similar ocurre con el ajedrez, que también tiene sus claros y oscuros, depende mucho del cómo y para qué se juegue. Puede llegar a ser muy duro, muy competitivo, mediático económicamente y obsesivo. Para muchos es el juego más agresivo que hay, por algo lo jugaban los reyes y señores feudales, y no sé si a estos señores les retrasaban el Alzheimer, cosa que a lo mejor no era tan buena.

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