Vivimos bajo un sistema viciado. Los políticos son personas con nuestros mismos pecados y debilidades, fáciles de influir; salen de nosotros y son como nosotros. Pero sólo son la parte visible del iceberg de intereses que mueve al mundo; por debajo están los que los sustentan económicamente y controlan. Detrás de los títeres políticos que se prestan a ello, están los verdaderos actores, los que influyen y se benefician de las decisiones legales, “democráticas” y políticamente correctas: los actores que controlan los medios de información, las instituciones, los colectivos de influencias: como la banca, la iglesia, las grandes multinacionales. Entes que van creciendo y tomando fuerza, de acuerdo a los métodos de los nuevos tiempos. Sin patria ni bandera, cuyo objetivo es crecer y tener ganancias. Hermanados por las ansias de cumplir sus ilimitados objetivos de dividendos y beneficios. No suelen salir en la prensa, ni en el BOE; sólo mueven los hilos a los políticos afines o comprados de turno.
¿Cómo se financian los partidos? Un sistema representativo de elecciones generales, planteadas cada cuatro años, sin consultas posteriores ni participación directa de los ciudadanos que les han votado, se presta a la manipulación, y así nos va. Tecnológicamente, es fácil mantener a las masas en la ignorancia y en el atontamiento televisivo. Antes se usaban ideas míticas y espectáculos circenses, ahora es más fácil, sutil y sibilino -sólo se han cambian las formas-. Ahora es más fácil llegar a todos los cerebros con imágenes y sonidos, alterando y condicionando los sentimientos, de acuerdo a intereses de los poderosos; potenciando el consumo y la propagación de valores superfluos e inútiles. Siempre ha existido una clase dominante de listos, que se instituyen en defensores del común, pero que detrás de tanta palabrería, sólo quieren acaparar y mantenerse en el poder, para usufructo propio, valiéndose de la fuerza de todos, usando al estado para obtener sus fines.
En este siglo tan mercantil, los que en realidad mandan, son los que tienen grandes fortunas, porque el dinero concentrado, da poder, y este mismo dinero es la medida del poder. Por ello, cada vez más, el dinero, ese almacén de poder, se concentra en unas pocas personas, que independientes de patrias e ideales, deciden el futuro de todos los demás en su propio beneficio. La tecnología les ha favorecido, y desde sus refugios bancarios, influyen en lo que más les interesa: Acumular más dinero y por ende, poder; en perjuicio de la masa de pringados que somos el resto: currantes y parados. A ver, quién es el guapo: Institución o colectivo o grupo político, que se atreve a controlar la banca internacional. Recientemente se ha visto claramente: Los especuladores bancarios que crearon esta crisis, son los primeros beneficiados de las ayudas provenientes del esfuerzo de todos los pringados, los que seguimos manteniendo y pagando esas estructuras.
Yo no sé si otro sistema económico y de relaciones de valores es posible, pero el que tenemos está viciado. ¡Y nos tienen tan acostumbrado a él: por educación, por el sistema comercial al que todos nos sometemos, por las modalidades de trabajo y recompensa económica asumido por todos; que no veo salida posible! ¿A ver si algún iluminado, se le ocurre otro sistema que nos haga más felices?
Actividades relacionadas con el Rincón Lento
Hace 13 años
No hay comentarios:
Publicar un comentario