30.6.10

el mundo mundial

Frase del día: “La inteligencia acepta la duda mística, pero no la manipulación ante la duda” Hoy he empezado con la invención de una frase, seguirán otras muchas, cuando se me ocurran y me venga en gana. Pero volviendo a lo que quiero escribir, se trata de pensar sobre los dos acontecimientos más importantes del día: Uno, la contradicción por el contagio colectivo del mundial de fútbol, y el otro, la huelga de metro, que aunque a mí no me afecta, porque viajo por los Madriles en bici; tiene a todo el mundo dividido, unos a favor y a otros en contra. Para unos son unos héroes sindicales, los únicos que se atreven hacer una huelga como dios manda. Para otros, los que se sienten perjudicados, un despropósito y una prepotencia sindical esta “huelga salvaje”. Para unos, unos valientes, para otros, unos aprovechados de su poder circunstancial por estar en un sector crítico: el transporte; más en estos tiempos modernos, que nos movemos como hormigas en el mes de agosto. Desde luego es un día incómodo pero revelador: días como este, los hombres comparamos nuestro egoísmo y el progreso. Cuando las estructuras perpetuadas se tambalean, resquebrajándose nuestros comportamientos, principios éticos y derechos. Cuando el poder se tambalea y generalmente otros entes aprovechados lo asumen. En este mundo de lágrimas e intereses económicos globalizados. Mundo tendiente a concentrar el capital y a distribuir el dolor. En el que vamos sobreviviendo agarrados a alguna tabla de dioses en los campos de fútbol. Ahora que el imperio no tiene cabezas visibles, donde se permite opinar de todo, menos el libre comercio de capitales, donde los bancos son los nuevos templos. Ahora que somos una sociedad donde el dios dinero sobresale más que ningún otro y va tomando formas concentradas y abstractas de bonos, acciones y valores. Ahora que el capitalismo representa el progreso, y es el consumo el bien perseguido por toda la humanidad. Vivimos sensibles a elementos próximos al poder, donde las cosas más comunes tienen un valor monetario y son mercancías útiles de revalorizar. Somos una sociedad de intercambiadores de mercancías, buscando la abundancia. Donde el progreso genera más concentración de capital en menos manos. Ahora que han fracasados y muertos los viejos utópicos modelos: socialismo, comunismo, anarquismo; aquellas viejas locuras que despreciaban al becerro de oro.¡En qué nos hemos quedado! ¡Dónde se reflejar ahora el ser humano! Si es comerciable, ahora todo vale. El individuo busca ser mercancía valiosa. ¡Él quiere ser un nuevo dios! Produce cosas, consume, desecha, vuelve a producir para concentrar más capital. Recuperando en cada transacción fortaleza económica, poder financiero, haciendo crecer al templo bancario, engordando al becerro de oro. Así, falsa ilusión, se siente más grandes, más seguro. Antes el hombre sólo tenía cuatro cosas útiles que le ayudaban a llevar la vida. Ahora el hombre moderno, convertido en su propio dios, debe ser empresario con afán expansionista, debe encontrar valor añadido en las cosas para comerciar con ellas. Las cosas sólo valen, si son útiles para ser comercializadas. La mística cristiana también ha evolucionado: ha pasado de vender el cielo, ese otro mundo de espíritus puros, desechando las cosas terrenales; a la búsqueda material para satisfacer los sentidos. Antes al pueblo burdo se le impedía pensar, se le obligaba a trabajar sin descanso, en esclavitud, mostrándole la zanahoria del cielo. Ahora se le crean necesidades ficticias, y debe trabajar para consumir, buscando que vender. Vivimos inmersos en una espiral de infinito consumo, sin mirar sus consecuencias a largo plazo. El aburrimiento no es tolerado, es para seniles, se ha proletarizado el tiempo libre, se mercantiliza el ocio, reglado, enmascarado y falseado. ¿Hacia dónde vamos con estos valores? Otra frase que podré guardármela en mi banco particular: “El lapso que hay entre memoria e inmediatez es lo que se puede capturar y plasmar en conocimiento y arte”

25.6.10

Poder, amado poder

Vivimos bajo un sistema viciado. Los políticos son personas con nuestros mismos pecados y debilidades, fáciles de influir; salen de nosotros y son como nosotros. Pero sólo son la parte visible del iceberg de intereses que mueve al mundo; por debajo están los que los sustentan económicamente y controlan. Detrás de los títeres políticos que se prestan a ello, están los verdaderos actores, los que influyen y se benefician de las decisiones legales, “democráticas” y políticamente correctas: los actores que controlan los medios de información, las instituciones, los colectivos de influencias: como la banca, la iglesia, las grandes multinacionales. Entes que van creciendo y tomando fuerza, de acuerdo a los métodos de los nuevos tiempos. Sin patria ni bandera, cuyo objetivo es crecer y tener ganancias. Hermanados por las ansias de cumplir sus ilimitados objetivos de dividendos y beneficios. No suelen salir en la prensa, ni en el BOE; sólo mueven los hilos a los políticos afines o comprados de turno.
¿Cómo se financian los partidos? Un sistema representativo de elecciones generales, planteadas cada cuatro años, sin consultas posteriores ni participación directa de los ciudadanos que les han votado, se presta a la manipulación, y así nos va. Tecnológicamente, es fácil mantener a las masas en la ignorancia y en el atontamiento televisivo. Antes se usaban ideas míticas y espectáculos circenses, ahora es más fácil, sutil y sibilino -sólo se han cambian las formas-. Ahora es más fácil llegar a todos los cerebros con imágenes y sonidos, alterando y condicionando los sentimientos, de acuerdo a intereses de los poderosos; potenciando el consumo y la propagación de valores superfluos e inútiles. Siempre ha existido una clase dominante de listos, que se instituyen en defensores del común, pero que detrás de tanta palabrería, sólo quieren acaparar y mantenerse en el poder, para usufructo propio, valiéndose de la fuerza de todos, usando al estado para obtener sus fines.
En este siglo tan mercantil, los que en realidad mandan, son los que tienen grandes fortunas, porque el dinero concentrado, da poder, y este mismo dinero es la medida del poder. Por ello, cada vez más, el dinero, ese almacén de poder, se concentra en unas pocas personas, que independientes de patrias e ideales, deciden el futuro de todos los demás en su propio beneficio. La tecnología les ha favorecido, y desde sus refugios bancarios, influyen en lo que más les interesa: Acumular más dinero y por ende, poder; en perjuicio de la masa de pringados que somos el resto: currantes y parados. A ver, quién es el guapo: Institución o colectivo o grupo político, que se atreve a controlar la banca internacional. Recientemente se ha visto claramente: Los especuladores bancarios que crearon esta crisis, son los primeros beneficiados de las ayudas provenientes del esfuerzo de todos los pringados, los que seguimos manteniendo y pagando esas estructuras.
Yo no sé si otro sistema económico y de relaciones de valores es posible, pero el que tenemos está viciado. ¡Y nos tienen tan acostumbrado a él: por educación, por el sistema comercial al que todos nos sometemos, por las modalidades de trabajo y recompensa económica asumido por todos; que no veo salida posible! ¿A ver si algún iluminado, se le ocurre otro sistema que nos haga más felices?

21.6.10

Hoy toca Saramago. Y supongo que se ha escrito, y contado, y hablado mucho sobre su muerte estos días… pero es poco. Para ser viejo era un hombre actual con su tiempo, basta leer su último comentario en su blog del día 18: “Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte”.
Su dirección la tengo al lado y en preferentes y con notificación de nuevas entradas, para estar a la expectativa de lo que me mandara este viejo pensador. Ahora será una vía muerta, sin nuevos comentarios. He perdido un enlace fundamental. ¿Qué hacer ahora con el enlace?

Nueva Rumasa

Desde luego somos muchos los hombres que tropezamos con la misma piedra, y en muchas facetas de la vida se cumple este tópico, siempre nos empecinamos en volver a tropezar. Los árboles son más inteligentes: Si siembras un árbol y le das la vuelta, el árbol trata de girar sus ramas buscando crecer hacia arriba, porque sabe que si sigue creciendo hacia abajo, su peso lo arrancaría. En los timos de pirámides se benefician los primeros, los que vienen detrás, que aguanten el entuerto armado. Al final, el sistema montado, se desplomará por inconsistente.
Desgraciadamente, esto se da en muchas facetas de la actividad humana, Por ejemplo: el crecimiento de nuestra propia población. ¿Aguatará la tierra el crecimiento exponencial al que la sometemos? En otro contexto más español, el de la burbuja inmobiliaria: Se sabía que no podía seguir creciendo indefinidamente, pero siguió sin que se tomaran mediadas; los primeros listos se beneficiaron de estas especulaciones gaseosas, a costa de los últimos, los más que quedaron en el carro, estos que ahora están pagando las consecuencias del reventón. Otro topicazo: “de aquellos barros, estos lodos”. Para el año 2025, muchos ya estaremos jubilados…esperemos que el fondo embarrado de la Seguridad Social no haya explotado en vacío para entonces, y nos veamos viviendo de las limosnas que algún empresario de la escuela rumantina se digne concedernos, a modo de caridad, como el tan devoto Ruiz Mateos.

15.6.10

¿Qué fue de aquello?

Cuando nadie nos oía,
y teníamos las manos llenas de palabras.
Cuando nadie nos miraba,
y teníamos los ojos llenos de estrellas.

¿Qué fue de aquello?
Cuando juntos reíamos nuestros pasos,
y las noches arrancaban besos a los días.

Ciegas las palabras, locas sonreían.
Ciegas las distancias,
con la claridad de tus llegadas.
La boca llena de vientos, de risas.

Luego vinieron los adioses.
El tiempo calmó nuestros anhelos…
La distancia fundió nuestros recuerdos…
¿Qué fue de aquello?

2.6.10

A modo de Walt Whitman

No sé lo que sé… ¡Pero soy libre y canto!
No sé qué sostiene al mundo… ¿El amor?
Pero… ¿Cuánto amor hay en el mundo?
Conmigo viaja el mundo, y el aire que respiro, y el minutero, y el segundero…
¡Todo el tiempo del mundo!
Días y noches se alternan…, mis sombras y alegrías.
Arrastro todo el pasado, la historia… la vida.
La tierra me llama,
el mar me llama,
el aire me llama… Pero esta tú, para hacerme quedar. Eres la calma.
¡El equilibrio, la razón!-En un mundo sin razones.

Cuando la última noche llegue, me dormiré, tierra, en tu regazo… y tú me taparás con tu manto verde. Mi voz se irá con el viento, las copas de los árboles moverán mis recuerdos.
Se elevará mi cuerpo por tus raíces... !Savia hacia el cielo! … atravesará el colador de las estrellas. Y en un punto luminoso, descansará en la nada infinita.

Pero todavía queda tiempo para ello.
¡Vivamos el momento!
¡los cielos, las nubes, el viento!
¡Todavía puedo golpear la tierra!
¡Palpar, reír, llora, hablar…mirar!

Todavía tengo un cuerpo mortal y divino,
mezcla de aguas, vinos y tierras.

Todavía hay hierro en mis venas,
y copos de nieve en mis huesos.
Soy lo que soy; todo y nada… Pero soy yo, algo parecido a un alma.
Como un suspiro de trigo, como un caracol descansando en la rama.
Me muevo según mis instintos, -lo mejor que tengo.
El aire me acompaña, me muestra la senda.
Miro las copas de los árboles y veo sus profundas raíces.
Yo soy el que soy, y no pretendo ser más,
tan sólo que el aire me abanique, cuando a lo lejos, mire al horizonte.