Dicho esto, quiero exponer algunas ideas surgidas a raíz de lo que recuerdo de lo expuesto y debatido. Yo soy el que dijo algo sobre los objetivos dinámicos, para que los que estabais localicéis mi cara.
Estas son mis opiniones sin ningún riguroso fundamento, como punto de partida para ser discutidas:
Me gustaría preguntarme por el principio: ¿Cuándo y cómo nace el procomún?- La diferencia creo que es perceptible al comparar seres vivos y cosas inanimadas, célula vs. piedra, radica en que los primeros tiene objetivos perceptibles propios, por lo menos el de sobrevivir, y han luchado, y luchan constantemente, creando estructuras y mecanismos para lograr vivir. En los seres vivos hay una voluntad, no creo que conciente, de perpetuarse como tipo o especie, por encima del tiempo que les ha tocado vivir. El ADN, este biopolímero que relacionando desoxirribonucleótidos, constituye el material genético de las células, y que tienen como objetivo de largo alcance, el perpetuarse en el tiempo; por encima de su ser físico. Son estas estrategias de supervivencia, sin finalidad superior perceptible o conocida que lo justifique, lo que hace tan especial a todo bicho que se precie.
En los organismos superiores, las células miembros, tienen claras sus funciones, cimentadas en objetivos y relaciones procomunes de cierta estabilidad; establecidas para permitir la continuidad de la vida, por ello, se necesita una serie de mecanismos relacionados y generadores de servicios; tan complejo como una ciudad.
Luego el procomún es una necesidad propia para su existencia de cualquier organismo vivo complejo.
Otro problema añadido es la adaptación al entorno, ya que en los casos de seres que se enfrentan a un entorno cambiante, necesitan ajustar ciertos procedimientos y objetivos para poder seguir existiendo. Esto implica requerir ciertos órganos de control que decidan y definan los objetivos dinámicos de adaptación que se necesitan en cada momento. Ahí nacen las jefaturas, y cuanto más complejo es el ser, más necesario es el tener funcionando un cerebro o cabeza. Si le quitamos el cerebro a un organismo muy estructurado, dura poco. A no ser que se trate de un seres aun más complejos, tendría que tratarse de un ser descentralizado; donde casi cualquier célula, pudiera ser reconvertida y tendría que tener la capacidad de ejercer el control de todo el organismo, de modo que cualquier célula pudiera ser sustituida por otra y ejercer tareas semejantes sin problemas. Esto se puede conseguir en nuestra sociedad humana, dónde casi cualquiera puede ser rey o poderoso; aunque algunos se empeñen en tener mecanismos mágicos para el designio del artista que gobierna. Muchos artistas gobernantes (llamémoslos así) pierden el objetivo primigenio del bienestar común para los que han sido ajustados, y buscan el bienestar personal, estableciendo unas escalas de oficios y leyes de cercamientos, controlando los beneficios que le atañen, a través de relaciones de control.
Toda célula o humano se hace con un repertorio: herramientas, conocimientos, destrezas que le permite subsistir. Tiene necesidades de mantener su propia existencia o bienestar. Por ello, con cierta disposición grabada en su ser (para seguir viviendo y cubrir sus necesidades), decide, establece relaciones y consigue objetivos dinámicos dependientes del entorno, ajustando sus actuaciones al entorno o paisaje en que se encuentra, modificándolo a su vez este, según su mejor bienestar y apreciación. Y nace el poder en los organismos superiores, dotados de control e inteligencia. Estos seres inteligentes, conscientemente, para cubrir sus necesidades estéticas y vivenciales, incrementan recursivamente su propio repertorio.
¿Y la sensibilidad estética en su forma benigna o natural, o la teoría del arte en su forma estructurada? ¿Qué pinta en todo esto? Creo y puedo estar muy equivocado; que tiene relación con los objetivos dinámicos, canalizadas a través de las emociones, en aras de satisfacer necesidades reales o supuestas, en todo caso percibidas por el ser, y que tiene tanta importancia a la hora de establecer los objetivos y actuaciones dinámicas. El problema es el grado de conciencia que tiene el individuo en la percepción, y que afecta tanto a lo disposicional. Y aquí me quedo.
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