30.9.09

La preguntita

Ahora que las canas ya no crecen
y que todas las palabras han sido dichas,
sojuzgadas, quemas, atrapadas.
Ahora que la eternidad florece
para siempre, y no regresarás a la vida.
Dime: ¿Valió la pena vivir?
-Sí

Otra mirada

Podría escribir del bosque,
del cielo, del aire,
pero no quiero.
La belleza no duda,
es la ambigüedad la que duda.
Podría hablar del mar,
de la armonía, de los colores,
pero no quiero.

Hoy, como siempre, toca pisar la tierra.
No usar la poesía como fuga ni flauta.
Hoy la poesía va con ira y con rabia:
porque la flor es pisoteada,
porque los humos invaden,
porque los niños pasan hambre.
Duerman las bellas palabras en un rincón,
hoy toca salir a la calle y gritar.

29.9.09

Cuándo y en que términos vivo

Soñar lo inútil reflejado en la fría miseria,
encerrado en nostalgias del magnífico pasado.
Y al fondo, la caída del muro humano de mis errores,
fruto de las tensiones dormidas del caos.
Es posible equivocarse en lo fundamental,
es posible acertar en la crítica al futuro.
Gracias a fogonazos de la conciencia, vivo.
Finjo la ambigüedad de la nostalgia,
la necesidad optimista... navego entre dos mares.

Soy un personaje que no encuentra su camino,
sumergido en tierra de nadie.
Como víctima: Pido un cambio revolucionario.
que maten mi hambre de ser, de aire, de yo.
Me opongo a la ley del más fuerte.
Pido la fuerza de los hombres de buena voluntad,
que me permita educar al niño que soy.

Para ganarme la vida exploto la fantasía,
uso el tiempo en el trabajo, en el sentir.
Hablo abordo de formas imposibles
y hago apología de mis actitudes
en un falso espacio.
Porque sé que existe un lugar obligado de ficción,
donde no hay bajezas,
donde la realidad, tiene una capacidad discreta,
donde se mata al monstruo del poder.
Un país donde no se sienta la astucia de los dilemas fundamentales.
Donde me puedo oponer al espacio común de los dilemas.
Palabras que salieron de ti.

28.9.09

Principio y fin

Extraño y deslumbrante principio,
hoja en blanco de palabras vacías.
Silencios no envilecidos.
Voces no contaminadas.
Estás tú, yo y la nada.

Gota que rebosa,
gota que cae en chapa.
Canto monótono,
en tiempos perdidos.
Duda dura del alma.
Silencio…¡Calla!
que cae el alma.

*Observación para navegantes: ¿Qué es el alma? Yo lo saco y digo a menudo y no sé exactamente que es. Para mí podría ser una especie de emanación de la mente que me permite ser conciente de mí mismo y de lo que me rodea. No creo que sea otra cosa, ni eterna ni espiritual. Puede que sea sólo un ente imaginario pero que yo imagino.

24.9.09

La crisis

Últimamente pienso que muchas de las cosas degradantes que nos ocurre a la mayoría: la crisis, el aumento del paro, las bajadas de calidad en la salud y en la educación; nos son concedidas por haber perdido el poder de manifestarnos, como decía la canción: “de decir que somos quien somos”. Al estado, al sistema financiero, siempre le ha molestado que la gente se eche a la calle sin su beneplácito o autorización. Los tumultos y algaradas suelen causar perjuicios materiales. Pero llega un momento, en que deberíamos valorar si tanto mangoneo de unos pocos, debe ser soportado por todos. En general, no gustan los motines; pero la falta de respuestas reales que beneficien a las mayorías no dejan otro camino. Siempre ellos, los que manejan el cotarro, los menos, los aprovechados, se benefician del aguante de la mayoría. Nos siguen ofreciendo como tabla de salvación el queso del consumo, para que nada cambie. ¿No es ya hora de pararles los pies? Ya es hora de que la crisis la pague quien la produce: ¡Qué la banca apechugue con sus platos rotos! Deberíamos rebelarnos contra los dueños de las altas finanzas, ya que siguen forrándose en toda circunstancia y situación. A la banca no le afecta la crisis financiera, aunque ella la haya generado. Son “los buenos”, siempre salvados en extremis por la caballería del estado. Y nosotros, como tontos, lo toleramos y lo aceptamos con nuestro voto. ¡Qué bajo hemos caído! Deberíamos entrar en una huelga general financiera. ¡Qué nadie pague hipotecas ni préstamos! No podrán desahuciar a todo un país.

22.9.09

Mañana...

Mañana empezaré…
Y mañana diré que mañana empezaré.
Y pasado mañana volveré a decir que mañana empezaré.
Así, todos los días, en un bucle que parece infinito.
Pero no, esto es mentira, las palabras siempre tienen un final.
Las palabras juntas también siempre tienen un final.
Aunque no queramos, aunque nos repitamos, tendrán un punto final.

Una muy buena novela, para los pobres tiempos que corren:

No suelo recomendar novelas, pero esta vez incumpliré este hecho: Ver la entrevista a Belén Gopegui.
Presenta su nuevo libro “Deseo de ser punk”. Es una joya, como el primero: “La escala de los mapas”. Junta, como pocos, la profundidad con la cotidianidad, y plantea principios reales actuales. Sé que su talento existe porque detrás hay una magnífica persona.

21.9.09

Ante la muerte

No sé que sentirán los demás animales ante la muerte: ¿La soledad? ¿Algo parecido a la incomprensión? Tampoco nosotros, los hombres, lo tenemos claro: Sabemos de sus motivos fisiológicos, de su hecho físico... Pero no aceptamos que la vida es un don pasajero, un regalo de no sé quién ni para qué. Todo lo que tiene vida, es un milagro de la naturaleza: una serie de circunstancias extrañísimas que persiguen una finalidad imposible e ilógica: perpetuarse para nada. Por eso, aunque la muerte nos rodee, y lo que amamos vaya cayendo; sólo nos queda nuestra propia vida para sentir y recordar: Hoy por hoy, un testimonio inútil y bello, como las estrellas.

8.9.09

Estílo literario

De verdad, es un atrevimiento querer tener un libro de estilo, unas pautas, unas formas claras…Vamos que ni una línea, ni una palabra, ni una letra o signo de estilo que encorsete. Ya lo decía el propio Orwell que se pueden leer al final de su Homenaje a Cataluña: "Tenga cuidado con mi partidismo, con mis detalles erróneos y con la inevitable distorsión que nace del hecho de haber presenciado los acontecimientos sólo desde un lado".
¿El estilo marca a la persona, o la persona marca un estilo? ¿Quién soy yo: el que habla, el que siente, el que sueña, el que piensa?... ¿O un popurrí de todo ello? ¿Y cuál es la realidad de todo lo que soy: mi conciencia fantástica o la real, racional y cotidiana? …Quizás mi única realidad de estilo es que abundan los signos de interrogación.