26.3.09

Los dioses

Los dioses,
esos desconocidos
que todos llamamos
en los momentos de necesidad.
Los otros dioses
que amamos y buscamos,
que no son ni dioses,
se esconden entre las cosas
y los hechos.

11.3.09

10.3.09

Luchadores de mundo huid


Luchadores de mundo huid. La tierra mira sin señalar al hombre, la tierra es usurpada y definida por los jefes de los hombres desestructurados. La materia no existe, se imagina así misma. Sin embargo, la caída crea espacio. ¡Alerta! ¿Quiénes somos? ¿Y quién sabe que somos movimiento? Mirad la luna, luchadores del mundo huid. La nada temblando viene, el vacío viene. ¿Quién rezará por vosotros?

Verdad de la buena
He aquí el poseedor de la verdad de la buena. Mirad cómo levanta sus cejas, cómo mueve sus manos, cómo gesticula, cómo proyecta la voz, cómo guarda los silencios, cómo calla, cómo otorga, cómo miente, cómo come, cómo no siente. Verdad de la buena.

9.3.09

Gaviota


Te escribo desde el borde de un grano de arena de playa.
Testigo solitario de la lucha intrépida contra la muerte.
Una solitaria gaviota, quizás perdida, quizás herida,
navega a duras penas rozando el quieto horizonte.
El volátil ser se tambalea sobre el despiadado cielo.
Viene dando tumbos, rozando las espumosas crestas,
sus viejas compañeras de tantas guerras y festines.
Reclama al fondo marino, la calma y una ocasión de vida.
El sedante vaivén de las olas pide al engreído viento
que le de una tregua, un soplo de aire al ave herida.
que sólo viene a posarse sobre un peñisco de tierra.
Sobre el fragoso acantilado descansarán sus huesos.
Las olas, sus viejas amigas de tantos pasados combates,
cantarán con renovado brío alado, eternos responsos.

6.3.09

Crepúsculo


El olvido no existe, el tiempo pasa,
se mide en colores, soles y lunas.
Está todo entre los crepúsculos del día.

Todo forma parte de algo
en este ancho universo.
Solo la muerte deja ver
lo que no existe

3.3.09

Joven gato
Pillo de aquí una huidiza sombra,
cojo de allá un hilo en penumbra,
vagabundeo, rondo, me paseo.
Salto, voltereteo, me jaleo.

Me obceco en ajustadas cabriolas,
replanteo peligros, tanteo.
Persisto en mi juego, brinco.

Huyo del mar, de aguas, de lluvias.
Meto el sudor en mi interna recámara.
Miro, transmiro, remiro, observo.

Olvido, evoco, revoco
recuerdo, remembro, arrullo.
Ronroneo…Ronroneo.

Para Cesar Vallejo




Vallejo, Cesar de los valles,
de las quebradas, de los Andes.

Puro cóndor gigante enjuto
eje de giros en el aire finito
pura poesía mítica escarpada

Hombre serio de corazón quebrado
hace grande al pequeño rito
cantor del alma con rostro estriado

Dios de pelo pincho altiplánico
piel dolorida, escribidor de altura
hombre profeta, indio telúrico

Seco pellejo mirador de estrellas
sientes la razón de los que buscan
pan de los niños, contador de aires

Barbilampiño veedor del tiempo:
más allá de la muerte, y de la vida
crespón consciente de luz infinita.

2.3.09

Ratón y Gato


El ratón se esconde detrás de la escalera, presiente el riesgo, intuye que puede caer. Aunque no quiera, no es inmune y va dejando rastros de lo que hace. Tiene dos tareas: atender a su trabajo y al peligro que corre. Pero lo importante son los detalles. Para el ratón: obrar con discreción y distinguir sombras y movimientos. Para el gato: rastrea sus dominios y buscar el momento adecuado antes del que el ratón corra y huya. Los políticos deberían tomar nota de ello. Cada acción puede empujarles al abismo y siempre toca ser ratón o gato.