3.12.09

La cueva del escritor

Tiene infinitas ventanas, o ninguna: la mente es el único sitio limpio del escritorio. Inicialmente tranquilo, después, poblado por rostros y demonios, viajando por nuestros mundos, no siempre cuantos más, mejor, donde cualquiera está invitada a venir. Ritualizar, puede ser una atadura o una liberación.
La inspiración depende del reloj biológico para escribir, en simbiosis y sintonía con la caverna donde habitamos. En el fondo de la cueva sólo necesitamos: tiempo, una mesa, un lápiz, papel y la mente; esta última en un estado de ánimo infantil, para garabatear como un niño.

No hay comentarios: