Esta tarde vacía, te busco y no te encuentro.
No tengo ser, soy el contrario, el opuesto.
Como agua bendita derramada en el mar.
Salada la mar, saladas las lágrimas.
Morir es salir o caer donde solidifica el agua:
Salar de Uyuni, solar del sol,
de luz, de agua-piedra, de tiempo.
Morir es soldar la vida a la tierra,
pegarnos al cosmos.
Salir a los infinitos remolinos del aire.
Decir que está bien o que está mal:
es un equívoco temporal,
triste mecanismo decisorio de vida y muerte:
nuestros errores o aciertos acaban bajo la tierra.
La vida y la muerte son intercambiables,
en un universo de pájaros y personas,
uvas comidas o transformadas en vino.
¡Sangre reventada en la tierra!
La vida y la muerte: La paz y las guerras.
¡Qué poco como sustantivos del tiempo!
¡Qué grandes en nuestro sentir!
¡Hay que vivir la vida para mirar al rayo verde!
Al rayo verde de las puestas de sol del Pacífico austral:
sobre el mar, abajo, ver el último aliento del día.
Verde es el suspiro de la vida, el que nos permite renacer.
Verde es la esperanza de un nuevo día.
¡Hay que vivir! Rayo verde, luz de futuro.
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Hace 13 años
1 comentario:
El rayo verde es tan raro como el perro del mismo color.
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