Hubiera querido hacer un canto,
pero no puedo.
He olvidado llorar la lluvia y reír al sol.
He olvidado caminar descalzo
sobre las piedras,
sobre la yerba,
por los caminos.
Ahora sólo veo este
triste e infinito infierno,
donde la misericordia no existe,
donde las palabras sobran.
2 comentarios:
Eh, tú, colega, se nota un ánimo alicaído. ¿Qué pasa, el otoño?
La vida puede ser maravillosa.
Gracias, sólo son pequeños momentos otoñales. Tienes razón, la vida es maravillosa: Las penas y las alegrías siempre van de la mano.
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