9.10.09

Desaliento

Hubiera querido hacer un canto,

pero no puedo.

He olvidado llorar la lluvia y reír al sol.

He olvidado caminar descalzo

sobre las piedras,

sobre la yerba,

por los caminos.

Ahora sólo veo este

triste e infinito infierno,

donde la misericordia no existe,

donde las palabras sobran.

2 comentarios:

Pierre Miró dijo...

Eh, tú, colega, se nota un ánimo alicaído. ¿Qué pasa, el otoño?
La vida puede ser maravillosa.

Anónimo dijo...

Gracias, sólo son pequeños momentos otoñales. Tienes razón, la vida es maravillosa: Las penas y las alegrías siempre van de la mano.