22.9.09

Mañana...

Mañana empezaré…
Y mañana diré que mañana empezaré.
Y pasado mañana volveré a decir que mañana empezaré.
Así, todos los días, en un bucle que parece infinito.
Pero no, esto es mentira, las palabras siempre tienen un final.
Las palabras juntas también siempre tienen un final.
Aunque no queramos, aunque nos repitamos, tendrán un punto final.

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