Yo ya empiezo a tener una edad respetable; considerando respetable: cuando ya tenemos una cabellera canosa, y tiendo a encontrar parecidos con hechos acaecidos en el pasado, es decir, me voy convirtiendo en un abuelo de batallitas. Ahora empiezo a recordar viejas movidas que hubo en los Madriles, cuando empezaba a surgir con fuerza los partidos políticos de izquierda, los que despertaron tantas esperanzas y que luego defraudaron. Cuando la escuela popular de la Prospe, estaba en la casita de General Zabala y pintábamos la fachada con dibujos de andamios con gente pintando. Cuando los sábados, hacíamos sentadas en la plaza de la Opera con el Movimiento de Objetores de Conciencia contra la mili. Yo no creo en Dios, pero creo que en mí, todavía hay ánimo de luchar por tener un mundo diferente, más equitativo, a pesar de lo poco que avanzamos, y lo lento que son los cambios solidarios. Ahora hay otras movidas, como la Bicicrítica de los últimos jueves de mes en Cibeles, tan respetables o más que las que hacíamos antes, siempre hay y habrá gente soñadora, conscientes de que otro mundo más justo es posible.
2 comentarios:
Un nuevo mundo es posible, también con la ayuda de Dios y el esfuerzo generoso de los hombres.
Unamos nuestras espigas,
Un abrazo
Jesús
Los tiempos cambian. Algunos permanecemos.
Publicar un comentario