8.6.09

La señora memoria

La memoria, es esa señora que no se ve, pero que debe estar rondando por nuestra cabeza todo el día. Señora olvidadiza, traicionera, que se escapa cuando menos lo esperamos, o cuando más la necesitamos. La memoria es una mujer invisible de rasgos flexibles, con un perfil no definido pero atractivo. Caprichosa y peculiar en el tiempo. Para algunos, es como un músculo que hay que ejercitarlo todos los días, aunque no nos haga caso; para otros, es una tramposa, que no permite vivir el presente, anclándonos en el pasado. Como he dicho antes, y lo he olvidado, la memoria es una señora caprichosa, sin la que no podríamos vivir, y que se saca lo que quiere de debajo de su chistera.
Yo la imagino: valiente y creativa, quizás un poco atrevida de joven, voluble y recurrente de mayor. Finalmente olvidadiza de vieja, como dice Borges “con la trágica erosión e los años” se va perdiendo
La memoria ha tenido muchos novios, “Los recuerdos”, a los que se aferra con fuerza. Son unos muchachos de profundas experiencias estos caballeretes, siempre han condicionado a la pobre memoria y la han perturbado. La memoria no puede con su temperamento, y busca a estos amantes para revivirlos generalmente al azar. A veces no tiene más remedio que recurrir a ellos, pero son inconstantes; si los busca, pueden salir corriendo, y en otras ocasiones se presentan cuando menos se requieren. Los hay: cariñoso, antipáticos, aburridos, odiosos, simpáticos, dulces, tristes, trepidantes y moviditos. Cada uno ha tenido su propia personalidad y se han colado por la ventana de la señora memoria de diferentes maneras: trepando, saltando, apareciendo milagrosamente, rogando, suplicando, llorando, disimulando o despistando.
De las relaciones amorosas de estos dos amantes: la señora memoria y estos caballeros del recuerdo, han nacido otros hijos: Las vivencias y los actos, que después se han convertido en otros recuerdos, y así, sucesivamente, van formando generaciones de vivencias, estructurándose en grupos, pueblos, sociedades que conforman lo que es nuestro universo vivido. Y que con el tiempo y la distancia, como cuando nos alejamos con el “Google Earth” hacia arriba, se van diluyendo y difuminando las imágenes. Pero que con la memoria, no siempre podemos hacer un zoom hacia abajo, con el suficiente detalle. En este proceso de visionado, estamos condicionados por nosotros mismos. En fin, nuestra memoria es un poco incontrolada y caprichosa, pero es lo única que tenemos, y es la única que nos puede hacer vivir momentos de alegría.

2 comentarios:

Jesús Aparicio González dijo...

La memoria es imprescindible para vivir. Lástima que con los años se vaya perdiendo con tanta facilidad y con una progresión que asusta.
Interesante artículo sobre la memoria, Jesús.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Cuando la memoria está en pleno apogeo, cambia de sexo y se convierte en Memorión.
Pierre Miró