Yo no soy un poeta,
uso las palabras para decir que soy un ángel rebelado.
Uso la vida para comprenderme y comprender al mundo.
El fuego mata al sentimental cuerpo.
¡Qué vanos somos!
¡Qué frágiles!
¡Qué efímeros!
¡Cómo Luciferes embarrados!
El daño ya está hecho por tantas Guerras Santas.
Vengo contra mi destino que no sé cual es.
Sé lo que no quiero ser.
Y no sé a dónde van mis pasos.
Porque la vida es efímera, cabemos todos.
Nacemos con el aire roto por el llanto.
Bocado a bocado vivimos, respirando cálidos aires blandos, duros, helados.
Y hosco al final, nos espera el último beso que nos es robado.
Reposaré en silencio, bajo los cipreses plantados,
al lado del tejo que he sembrado.
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Hace 13 años
2 comentarios:
bajo mi humilde opinion si has escrito esto, eres un poeta, parece que hoy al mismo tiempo nos ha dado un hostia la musa,angel rebelado te entiende bien un hijo del inventado cain, va bien la cosa hoy, para muestra un boton.
Que la vida te devuelva sus besos
como al ciprés sus nubes.
Un abrazo
Jesús
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