
Te escribo desde el borde de un grano de arena de playa.
Testigo solitario de la lucha intrépida contra la muerte.
Una solitaria gaviota, quizás perdida, quizás herida,
navega a duras penas rozando el quieto horizonte.
El volátil ser se tambalea sobre el despiadado cielo.
Viene dando tumbos, rozando las espumosas crestas,
sus viejas compañeras de tantas guerras y festines.
Reclama al fondo marino, la calma y una ocasión de vida.
El sedante vaivén de las olas pide al engreído viento
que le de una tregua, un soplo de aire al ave herida.
que sólo viene a posarse sobre un peñisco de tierra.
Sobre el fragoso acantilado descansarán sus huesos.
Las olas, sus viejas amigas de tantos pasados combates,
cantarán con renovado brío alado, eternos responsos.
2 comentarios:
Me da problemas cuando hago comentarios. ¿funcionan?
Pierre Miró
Funciona, funciona....
Publicar un comentario