4.12.09
3.12.09
La cueva del escritor
La inspiración depende del reloj biológico para escribir, en simbiosis y sintonía con la caverna donde habitamos. En el fondo de la cueva sólo necesitamos: tiempo, una mesa, un lápiz, papel y la mente; esta última en un estado de ánimo infantil, para garabatear como un niño.
30.11.09
El rayo verde
No tengo ser, soy el contrario, el opuesto.
Como agua bendita derramada en el mar.
Salada la mar, saladas las lágrimas.
Morir es salir o caer donde solidifica el agua:
Salar de Uyuni, solar del sol,
de luz, de agua-piedra, de tiempo.
Morir es soldar la vida a la tierra,
pegarnos al cosmos.
Salir a los infinitos remolinos del aire.
Decir que está bien o que está mal:
es un equívoco temporal,
triste mecanismo decisorio de vida y muerte:
nuestros errores o aciertos acaban bajo la tierra.
La vida y la muerte son intercambiables,
en un universo de pájaros y personas,
uvas comidas o transformadas en vino.
¡Sangre reventada en la tierra!
La vida y la muerte: La paz y las guerras.
¡Qué poco como sustantivos del tiempo!
¡Qué grandes en nuestro sentir!
¡Hay que vivir la vida para mirar al rayo verde!
Al rayo verde de las puestas de sol del Pacífico austral:
sobre el mar, abajo, ver el último aliento del día.
Verde es el suspiro de la vida, el que nos permite renacer.
Verde es la esperanza de un nuevo día.
¡Hay que vivir! Rayo verde, luz de futuro.
16.11.09
Palabras Reales:
Los tornillos que deambulan por mi casa, a veces encuentran su sitio; si no, descansan en la caja de “tornillos varios”. Recuerdo especialmente uno, que primero sirvió de sujetador de toallas, después, de cortinas, y finalmente de tornillo de estantería; luego le perdí la pista… hasta que un día, me lo volví a encontrar debajo de la cama.
Es curiosa la vida tornilleril: algunos esperan años para tener un uso adecuado a su naturaleza, y otros, tienen una vida rica y ajetreada en utilidades; en eso se nos parecen: Unos hacen siempre la misma vida útil y rutinaria; otros, no paran de tener aventuras y contratiempos. La diferencia con nosotros, los humanos, es que, nos, acabamos convertidos en polvo; en cambio, la mayoría tornillera, como parte de la plebe que son: o desaparecen y son tragados por la tierra, o son refundidos en metales reutilizables, y vuelven a compartir átomos con otras estructuras metálicas. Si no, esperad al paso del tiempo y lo comprobaréis. En cada momento, la vida suena como un canto de sirena, o el murmullo de las olas; y en otros, como los crujidos de una escalera mecánica mal engrasada, que no tienen por qué ser desagradables.
3.11.09
Un zapatazo lanzado
Esto es un zapatazo lanzado a todos, a los políticos,
a ellos, a nosotros: Uno, diez, mil, millones de niños
mueren de hambre. Una bomba intolerable
que no se ve ni hace ruido.
¿Dónde empieza y acaba nuestra responsabilidad?
Estímulos visuales relativizan este dolor…
Gobiernos que subvencionan agro tractores de bares,
jugando a la oferta y a la demanda en un mundo lleno de recursos.
Brotes verdes en parques privados, indiferentes a la miseria.
29.10.09
Otra vez la caza
Todos los años ocurre lo mismo, llegados a esta época, se vuelve a oír los tiros por el monte. Las tradicionales cacerías comienzan. Como todo lo que se repite, todo está regulado bajo la costumbre: los permisos, las fechas, los cotos, las piezas, la forma de cazar, Se procura que todo siga siendo igual, la tradición manda. Viene de viejos hábitos, se educa para ello, se mantiene y potencia para que siga la historia.
Pero qué es lo que empuja en pleno siglo veintiuno a conservarlo como hábito, deporte o entretenimiento. Y que tanto juego de prestigio da y mueva tanto dinero. Creo que el sentir el poder, el poder en estado puro que aprecian los cazadores, con todas sus implicaciones: sojuzgar, hacer valer la fuerza personal, la maña. No se caza para comer, ni para ganar riquezas o prestigio; se caza para imponer por la fuerza, de la que el cazador es conciente que tiene de más, una práctica para ser utilizada sobre otro ser más débil. Me imagino que los violadores y los agresores de género deben sentir el mismo placer. Para mucha gente, las ansias de poder hay que ejercitarlas. Creen que es como un músculo que se puede perder por falta de ejercicio. No es bueno que en el clan salgan vástagos débiles, sin ansias de poder, seres escuálidos y escuchimizados; carentes de esta fuerza instintiva que nos pone por encima de los demás. Para eso está la caza, para hacerse valer ante los seres inferiores.
28.10.09
El mejor sórdido del mundo
Se sentaba siempre al fondo, no quería destacar,
como en el colegio, salía sólo cuando lo llamaban.
Su hablar era corto, dubitativo, pausado, deletreador.
Nunca volvió aparecer. ¿Qué habrá sido de él?
Era el mejor sórdido del mundo.
Dijo:
Si mi lengua baila en mi boca, es que todavía te ama.
Prematura fue tu fuga, prematura la vida juntos.
Prematuros tus pasos y mis pasos…
Mezquinas las palabras con silencios
gritando y llorando encerradas.
¿Dónde estabas cuando te llamé?
El olvido va creciendo…
Se desvanece tu recuerdo, el silencio lo dice todo.
Es la condición humana, la muerte sellará nuestros caminos.
No me conmueve ya mi amor, ni la armonía de tus pasos.
No comprendo, no quiero, no puedo comprender.
Si mi lengua miente, mis ojos, no.
Si mi mente sueña, mi cuerpo, no.
¿Dónde estabas que no te vi?
La ciudad te oculta ¿dónde escondes tus pasos?
Las fronteras siguen igual: en mis pestañas.
Y tú en lo alto, detrás de tus miradas.
A veces persigo tu nombre, y nada viene.
El tiempo quema, pasa, y nada viene.
14.10.09
La vida
Respondiendo a mi amigo Pierre,
gracias por su aliento y ánimo:
"La vida puede ser maravillosa"
Y yo digo: la vida es maravillosa.
Sólo una para vivirla,
todo lo demás, sobra.
Sin ella, ni sombra ni polvo somos.
Aglutina y modifica instantes, alientos fulgurantes,
tardes rojizas; tierras mojadas,
tiempos y espacios, colores y sabores.
Huellas dejadas que sólo a nosotros atañen.
Que nos hace ser y somos, vivir y somos.
Y junto a nosotros todos los que nos precedieron
y todos los que vendrán.
9.10.09
Desaliento
Hubiera querido hacer un canto,
pero no puedo.
He olvidado llorar la lluvia y reír al sol.
He olvidado caminar descalzo
sobre las piedras,
sobre la yerba,
por los caminos.
Ahora sólo veo este
triste e infinito infierno,
donde la misericordia no existe,
donde las palabras sobran.
7.10.09
La niña duerme
la vela vela.
Las agujas del reloj
también velan.
Corcel del tiempo
no toques su mirada,
que ella duerme.
Sueña con alazanes,
tiovivos de su vida,
lejos la llevan,
por paisajes y colores.
Tiernos brazos a caballo,
galope de calores seguros,
lejos del viejo invierno.
Calla, no la despiertes,
duerme la bella
dueña de mi alma.
Sólo un ramo de luz
en su pelo.
Ni un suspiro,
ni un mal respiro,
sueña la calma.
Vuelos preparadores de muertes,
el viento late en la negra noche,
con duro corazón se arremolina.
Cruje la tormenta aciaga.
No os acerquéis a la ventana.
Fuera las sombras se arremolinan,
se encojen, se agrandan, palpitan…
las mecen fantasmagóricas farolas.
Y sobre las rocas agrestes,
mil formas aparecen.
La saña de la noche golpea
detrás de los cristales, golpea
profundas negruras, golpean.
Atadas a las tinieblas.
Oscuridades de rasgos siniestros
forcejean sobre abismos siderales.
Luminarias resplandeciendo sobre espejos.
Vientos violentos, destellos y chispas,
redoblan truenos y relámpagos.
Pero en la placida cuna,
mi niña su sueño duerme:
Celeste cielo en mañana soleada.
De tanto remolino y tormenta mojada,
queda el grato olor a hierba cortada.
30.9.09
La preguntita
y que todas las palabras han sido dichas,
sojuzgadas, quemas, atrapadas.
Ahora que la eternidad florece
para siempre, y no regresarás a la vida.
Dime: ¿Valió la pena vivir?
-Sí
Otra mirada
del cielo, del aire,
pero no quiero.
La belleza no duda,
es la ambigüedad la que duda.
Podría hablar del mar,
de la armonía, de los colores,
pero no quiero.
Hoy, como siempre, toca pisar la tierra.
No usar la poesía como fuga ni flauta.
Hoy la poesía va con ira y con rabia:
porque la flor es pisoteada,
porque los humos invaden,
porque los niños pasan hambre.
Duerman las bellas palabras en un rincón,
hoy toca salir a la calle y gritar.
29.9.09
Cuándo y en que términos vivo
encerrado en nostalgias del magnífico pasado.
Y al fondo, la caída del muro humano de mis errores,
fruto de las tensiones dormidas del caos.
Es posible equivocarse en lo fundamental,
es posible acertar en la crítica al futuro.
Gracias a fogonazos de la conciencia, vivo.
Finjo la ambigüedad de la nostalgia,
la necesidad optimista... navego entre dos mares.
Soy un personaje que no encuentra su camino,
sumergido en tierra de nadie.
Como víctima: Pido un cambio revolucionario.
que maten mi hambre de ser, de aire, de yo.
Me opongo a la ley del más fuerte.
Pido la fuerza de los hombres de buena voluntad,
que me permita educar al niño que soy.
Para ganarme la vida exploto la fantasía,
uso el tiempo en el trabajo, en el sentir.
Hablo abordo de formas imposibles
y hago apología de mis actitudes
Porque sé que existe un lugar obligado de ficción,
donde no hay bajezas,
donde la realidad, tiene una capacidad discreta,
donde se mata al monstruo del poder.
Un país donde no se sienta la astucia de los dilemas fundamentales.
Donde me puedo oponer al espacio común de los dilemas.
Palabras que salieron de ti.
28.9.09
Principio y fin
hoja en blanco de palabras vacías.
Silencios no envilecidos.
Voces no contaminadas.
Estás tú, yo y la nada.
Gota que rebosa,
gota que cae en chapa.
Canto monótono,
en tiempos perdidos.
Duda dura del alma.
Silencio…¡Calla!
que cae el alma.
*Observación para navegantes: ¿Qué es el alma? Yo lo saco y digo a menudo y no sé exactamente que es. Para mí podría ser una especie de emanación de la mente que me permite ser conciente de mí mismo y de lo que me rodea. No creo que sea otra cosa, ni eterna ni espiritual. Puede que sea sólo un ente imaginario pero que yo imagino.
24.9.09
La crisis
22.9.09
Mañana...
Y mañana diré que mañana empezaré.
Y pasado mañana volveré a decir que mañana empezaré.
Así, todos los días, en un bucle que parece infinito.
Pero no, esto es mentira, las palabras siempre tienen un final.
Las palabras juntas también siempre tienen un final.
Aunque no queramos, aunque nos repitamos, tendrán un punto final.
Una muy buena novela, para los pobres tiempos que corren:
Presenta su nuevo libro “Deseo de ser punk”. Es una joya, como el primero: “La escala de los mapas”. Junta, como pocos, la profundidad con la cotidianidad, y plantea principios reales actuales. Sé que su talento existe porque detrás hay una magnífica persona.
21.9.09
Ante la muerte
8.9.09
Estílo literario
¿El estilo marca a la persona, o la persona marca un estilo? ¿Quién soy yo: el que habla, el que siente, el que sueña, el que piensa?... ¿O un popurrí de todo ello? ¿Y cuál es la realidad de todo lo que soy: mi conciencia fantástica o la real, racional y cotidiana? …Quizás mi única realidad de estilo es que abundan los signos de interrogación.
24.8.09
En resumen…
No quiero acordarme.
Con el tiempo y el devenir de la vida,
la propia vida se va haciendo una losa.
Si miro al pasado, al presente y al futuro;
veo que la vida es un punto perdido en la nada.
Y este solitario punto es toda mi vida.
Si miro dentro de mí, y busco a ese Dios que es tan sutil,
tan pequeñamente sutil que sólo se vislumbra en las pequeñas cosas.
Para las grandes, no existe.
Si miro esta época y país, todo es formal y banal:
Las instituciones son formales,
los organismos formales.
La crisis formal, aunque entre forma y forma
se cuele algún lechuguino,
pero la crisis debe tomar un derrotero formal.
Vivo en un mundo formal, donde la forma es lo importante.
La justicia; formal. Las relaciones deben ser formales,
o al menos, deben guardar las formas y parecerlo.
Aunque tanto formalismo nos hagan seres rígidos.
Es lo que el pueblo pide. El gobierno pide.
Al final, lo más conveniente es una muerte formal,
aleatoriamente embalsamado en formaldehído.
Trato de hacer una escritura formal,
cumpliendo todas las reglas formales.
Pero no me sale, no sé detrás de qué corro.
20.8.09
Manifiesto
¡Qué manifiesto!
Ser o no ser un vegetal.
¡Qué moral!
Y tan lejos de los Objetivos del milenio.
¡Qué escarnio!
Lo comenta mi amigo Pierre Miró.
Si no se recuerdan las historias del pasado,
pueden darse en el futuro.
O debemos callar y olvidar.
¡Salid del tiesto y andad!
19.8.09
Una ducha fría
Todo tiene que estar regulado, y el propio sistema es incapaz de salir de su recesión porque no sabe controlarse… Y lo que es peor, y lo tenemos asumido: nos condiciona; porque sólo hemos aprendido a vivir condicionados. Ya no sabemos cultivar un huerto, ni buscar agua, ni encender un fuego, ni movernos caminando. Somos muchos y en qué nos hemos convertido: En parias inútiles del sistema.
30.7.09
El paseo
Se trataba de una manifestación variopinta, había de todo, algunos llevaban mascotas: perros, una pitón, un hurón. También participaban una buena cantidad de patinadores de ambos sexos. Las patinadoras, supongo que por el ejercicio físico y el entrenamiento que realizaban, solían tener un aspecto corporal imponente, con sus ajustadas mallas, resaltando aún más si cabe, sus preciadas formas femeninas. Unos pocos ciclistas arrastraban carritos con equipos de sonido, amenizando el paseo. La música que se escuchaba, solía ser marchosa y con canciones un tanto raras, relacionadas con la bicicleta.
Estas reuniones públicas reivindicativas, se producían cada último jueves del mes. En ellas participaban ya más de dos mil vehículos de dos ruedas, unos doscientos patinadores y algún monociclo que iba manteniendo constantemente el equilibrio. A partir de las ocho de la tarde: aparecían ciclistas y patinadores provenientes de todos los confines de la ciudad; se iban juntando frente al antiguo Palacio de Comunicaciones, antes conocido como el edificio de Correos, hoy convertido en consistorio emblemático de la Ciudad. En los pasquines que algunos participantes repartían, la hora de salida figuraba a las ocho de la tarde, pero la realidad era tozuda; solía retrasarse más de media hora. Cuando la masa de partícipes consideraba que estaban todos, o una buena cantidad de ellos, ya estaban aburridos de esperar; entonces, iniciaban una serie de gritos y ruidos: timbrazos, bocinazos y pitidos que impulsaban la salida, las bicicletas y patines comenzaban a invadir la plaza de Cibeles, aprovechando que los semáforos se ponían rojos para los automovilistas. La masa móvil sin motor, que hasta ese momento había esperado bajo el edificio del ayuntamiento, comenzaba a deslizarse; dando una primera vuelta a la plaza de Cibeles; después, enfilaban por el paseo del Prado, pasando a lado del Banco de España, hacia Atocha; girando en Neptuno y volviendo otra vez a la plaza de Cibeles, como para recoger a los rezagados que llegaban a última hora. Pedaleaban y patinaban agrupados, ocupando toda la calzada, a un ritmo normal, tirando a lento. Cada mes, el nutrido grupo tomaba una ruta diferente hacia una meta diferente. El final del paseo era cambiante en cada convocatoria, según un acuerdo extraño, establecido a través de un foro en Internet, que no siempre se cumplía, incluso, a veces, se repetían destinos por rutas diferentes. Los puntos de llegada, al final del paseo, después de pedalear normalmente algo más de dos horas, caían en zonas ocupadas por grupos reivindicativos de la ciudad. El paseo acababa en un punto donde se podía comer y beber algo. El final de etapa solía ser un Centro Social o Cultural Alternativo; lugares legales o tomados ilegalmente. En verano, alguna “bicicrítica” también se permita terminar en mitad de un parque público o en un descampado.
Una misteriosa administración, oculta entre los asistentes, organizaba el abastecimiento de final del paseo, con la venta de bocadillos y bebidas. Por este medio, se recolectaba algo de dinerillo, con el que se cubría algunos gastos de propaganda y otras actividades relacionadas: como la compra de alguna herramienta para los talleres de reparación de bicicletas, o accesorios para los equipos de sonido construidos artesanalmente. Estos se fabricaban adaptando bafles o altavoces comerciales a los carritos tirados por alguna bicicleta perteneciente a un ciclista próximo a los organizadores. Los patinadores iban más por libre, algunos llevaban mochilas musicales con altavoces incorporados.
Anoche soñaba
Soñaba en lo que es justo, en la justicia.
Soñaba que la justicia no despendía de los jueces;
sino de los hombre y mujeres, de cada uno...
y que había acuerdo de todos.
Porque debiera ser así, que hablando, se entendiera la gente.
Pero no, las palabras son diferentes para todos y cada uno.
Hablamos idiomas diferentes, no nos entendemos, no escuchamos, no queremos oír.
No nos ponemos en el pellejo del otro, sólo nos oímos a nosotros mismos.
¡Qué triste realidad es el hombre, consigo mismo!
Y unos ponen bombas, y otros machacan con los que ponen bombas.
21.7.09
Curriculum con cosas importantes
Asumiendo que lo importante es lo de uno, digo:
Que soy una especie de ser, llamado humano.
Que no se qué hago aquí.
Realmente no se nada de mí, sólo que siento y padezco.
Que necesito respirar, comer y otras cosas naturales para sobrevivir.
Que busco la comodidad y el mínimo esfuerzo; para ello lucho, me realizo, elijo la mejor opción.
Hay algo en mi que me controla, y empuja: instintos que no me suelo cuestionar.
Para trascender: me reproduzco.
Para ahuyentar el miedo: invento dioses.
Para protegerme: me integro en una masa social.
Para no aburrirme: pienso.
Para, para, ¡Para!… mucho para.
Volviendo al principio: lo importante.
A quién le interesa lo importante.
Vanidad de vanidades, todo es vanidad.
Soy, solamente eso.
La rabia
Se que la rabia no es buena, que hace daño, que no se detiene fácilmente.
Pero a veces, la rabia, es nuestro único consuelo.
No somos nadie en el universo, pero la rabia nos mantiene despiertos, atentos…
como piedra en la mano irreverente de un niño,
como cristal que se rompe,
como vacío en la mente.
15.7.09
Tierno amanecer
regálame con tu alegre sonrisa,
que para el campo es una brisa.
Mira como la noche se hace día.
Hoy correremos entre las amapolas,
en livianos sueños de verdes prados.
Caballitos marinos ensortijados.
Tus cabellos volando al viento.
Niña, háblame sobre las altas olas,
ensoñando a la mar en tu regazo.
Eres la alegraría alada de mis dedos.
Suspiros de mis sueños es tu aliento.
Almohada, no me escondas su mirada.
14.7.09
comunidades kalungas
10.7.09
De niños, toros, trenes y bicicletas
En el ser humano existe la necesidad de contar hechos que nos afectan, para que los demás participen en nuestros sentimientos, también cuando queremos que algo cambie, de alertar de un hecho para que no se repita. También se puede emplear la escritura como arma, como herramienta de denuncia, como deseo de tener justicia… y querer cambiar con las palabras; los errores que se cometen. Transcribo el texto, que en su día, traté de que fuera publicado en algún medio local, con poco éxito:
El sábado ocho de febrero de 1992, a las cinco de la tarde, en un espléndido día soleado, de esos pocos que nos brinda el invierno, seis niños de Fontanar, la localidad en donde vivo, mis dos hijas y yo; decidimos ir de excursión en bicicleta, desde el pueblo, hasta la ermita de Yunquera de Henares, por el camino que sale junto al cementerio. Así, cruzamos la vía férrea Madrid-Barcelona y cogimos la carretera sin tráfico, sólo de uso agropecuario, que existe desde cerca del desvío de Tórtola y que se pierde cerca de la ermita de Yunquera.
Íbamos felices, cantando, contemplando el hermoso paisaje de la vega del Henares, atravesando campos marrones oscuros, de tierra recién labrada; mirando las alturas de los acantilados de la rivera derecha del Henares, donde comienza la Alcarria.
De pronto, un niño avisó: ¡Que viene un toro! Nos quedamos atónitos, por mitad de la carretera, teniendo como fondo una caravana de coches que hacían sonar sus bocinas, venía un toro, gigante, negro; parecido a los de toros planos que descubríamos en los viajes en familia, cuando circulábamos por las carreteras nacionales.
¡Pero este se movía! Se movía hacia nosotros, y no estábamos dentro de un coche que nos protegiera, ni teníamos dónde refugiarnos ni a dónde huir. Grité a los niños que regresaran. Reaccionaron lentamente, sin creerse lo que veían. La más pequeña de mis hijas, la de cinco años, venía conmigo detrás, en la sillita sobre el trasportín, la cogí en brazos, tiré la bicicleta y comencé a retroceder corriendo. El toro nos vio, aceleró el paso, comenzó a galopar hacia nosotros que, impotentes, veíamos como iba creciendo hasta sentirlo encima. No sé por qué corrí hacia la izquierda, el toro detrás, caí con la niña en brazos en la cuneta lateral de la carretera. Creo que el desnivel me ayudo, sus pitones pasaron a unos veinte centímetros de mi costado. Todo ocurrió en un segundo, aunque recuerdo las imágenes como interminables.
Después el animal regresó a la carretera, siguiendo hacia Fontanar. Uno de los coches que venía detrás, en procesión, azuzando, paró, subí a mi hija pequeña y rogué al conductor que llevara a la niña a mi casa, que ella se lo indicaría. Después corrí detrás de la res, que seguía persiguiendo a los demás niños, los pobres pedaleaban asustados como locos hacia Fontanar, por el mismo camino que habíamos venido. La caravana de coches irracionalmente seguía tras el astado, y el animal se veía obligado a continuar en la misma dirección, detrás de los niños. Vi como mi hija mayor, de siete años, iba quedándose atrás del grupo de chavales, era la que llevaba la bici más pequeña y tenía puesto un chándal rojo. Al llegar al cruce con la vía del tren, la niña cayó de la bicicleta al trabársele la rueda entre las vigas de madera y los rieles (este cruce no tiene ni barreras ni señalizaciones). Desde donde estaba, a unos trecientos metros, vi como se acercaba un Talgo, momentos después arrastraba una nube de polvo y se detenía a unos trecientos metros pasado el cruce. Corrí hacia la vía. Un muchacho de unos dieciocho años, que también perseguía al toro con su moto, vino hacia mí, se paró y me dijo precipitadamente que el tren había arrollado al toro y a una niña de rojo. Corrí, la cabeza me daba vueltas. Un instante después, un conductor de un coche que iba en cabeza me dijo que a la niña no le había pasado nada, que me tranquilizara. Sólo recuerdo que la niña bajó del vehículo y se arrojó sobre mis brazos, angustiada y nerviosa como nunca la había visto. Después se acercó otro muchacho en moto y me contó que el animal se había quedado atrapado en los rieles y que había sido él el que había sacado a la niña de la vía en el último instante. Me trajeron los restos de la bicicleta que había sido arrollada por el tren. Con mi hija en brazos me fui a casa.
Luego nos enteramos que el toro, había sido una vaca brava de un grupo escapado por la zona. De una nueva ganadería que había adquirido reses bravas y que al descargarlas, se les escapó.
Más tarde me contaron que el muchacho de la moto que saco de la vía a mi hija había contado a sus padres que no había visto venir al tren, que quizás, si lo hubiera visto, no sabría si su hubiera atrevido a sacar a la niña de la vía.
Cuento todo esto para denunciar lo que ocurre todavía en nuestra provincia y en nuestro país. Nadie se responsabilizará de lo ocurrido, y todos los papeles estarán en regla. Mientras tanto seguiremos pendientes de los grandes acontecimientos del año 1992.
Jesús María Rocha Torres
(Guadalajara)
A fecha de hoy, han pasado diecisiete años, todavía no he podido olvidar el susto. El cruce entre el camino y la vía sigue sin barreras, auque han instalado un semáforo. Las ganaderas están en auge por la zona del Henares. Las denuncias fueron sobreseídas, nadie se responsabilizó de nada, ni siquiera pagaron la bicicleta. Han cambado muchas cosas, mis hijos ya son adultos. La tecnología no ha dejado de sorprendernos y evolucionar; se empieza a reconocer a la bici como vehículo útil para transportarnos en las ciudades; pero los instintos, las costumbres y aficiones de los seres humanos, cuando nos sentimos masa, sigue casi iguales. Pongo como ejemplo la maratoniana corrida celebrada en Barcelona con gran aforo de público, para revindicar la llamada “fiestas nacional” en Cataluña. Y vemos que la legislación que regula estos actos taurinos, no ha cambiado nada. Creo que en lo más profundo de nuestro cerebro, debemos tener cincelados instintos agresivos primarios de supervivencia animal, muy difíciles de modificar, de muy lento avance en su adaptación. Estos reflejos pendencieros nos siguen condicionando, mermando nuestra evolución, a pesar de nuestra inteligencia.
2.7.09
El desarrollo
Personajes:
Alcalde: Juan
Secretario del Ayuntamiento: Ignacio
Concejal de Cultura: Carlos
Concejala de Deportes: Daniela
Concejal de Obras: Ovidio
Vecino1: Pedro: Ecologista esposo de María, María es Concejal de Medio Ambiente.
1º Acto:
Escena 1
Se en encuentran en un despacho del Ayuntamiento. Sentado en una mesa el Secretario: Ignacio, revisando papeles, después, entra el Concejal de Cultura, Carlos
Carlos: Hola Ignacio… ¿Preparando la reunión de hoy?
Ignacio: Revisando los temas.
Carlos: Ya... me gustaría que mis temas no se vieran los últimos.
Ignacio: El orden de la reunión lo establece el alcalde. Habla con él.
Carlos: Ya se lo he dicho, siempre antepone otros temas a lo míos.
Ignacio: Lo siento, en eso, no puedo ayudarte.
Carlos: Me suele olvidar, y eso que a mi lo que me va es la acción.
Ignacio ¿Qué acción?
Carlos: ¡Vamos, mandar! que es lo bueno.
Escena 2
Entra Daniela muy campechana con chándal y haciendo footing.
Daniela: ¿Qué tal Carlos?
Carlos: ¡Ya está aquí la atleta!
Daniela: (Hablando hacia Carlos) ¡Te has levantado con mal pie! ¿O qué?
Carlos: Siempre compitiendo ¡Ganar! ¿Ganar a qué?
Daniela: ¡Otra vez haciéndote el mártir.
Carlos (con sarcasmo): ¿Qué piensas plantear hoy? ¿La construcción de más graderías para el campo de football?
Daniela: Sin bromas con el football, que no estoy yo para soportarlas, después de lo ocurrido en el partido del domingo.
Carlos: ¡Si sabre yo lo brutos que son en este pueblo!
Ignacio: ¿Y la autoridad?, ¿no había nadie ahí?
Daniela: Sólo el árbitro.
Ignacio: Desde luego…
Daniela: ¿Qué podía hace? Si cuando se desatan los ánimos de la gente, no hay quién pare a las masas.
Carlos: No te engañes Daniela, cuando las masas quieren violencia, no se evita fácilmente.
Daniela: ¿Tú que propones? La verdad es que no sé cómo acabar con estos desmanes.
Carlos: No seas simple; hay que empezar por cambiar la mentalidad de la gente del pueblo.
Daniela: ¡Déjate!
Carlos: ¿Prefieres que las cosas sigan como están?
Daniela: En el pueblo hay de todo.
Ignacio: Sí, mucho frustrado, parado, desengañados del trabajo duro, malos estudiantes y nivel cultural bajo.
Daniela: La mayoría no han estudiado, porque nunca han sido motivados. Por ejemplo: en vez de ayudarles con la lectura, con cosas divertidas, tienes que aprender “Sin-tac-xisss”. ¿Para qué sirve la sintaxis?
Carlos: Ayuda a pensar y a razonar
Daniela: ¿Qué pasa, el que no sabe sintaxis: no piensa ni razona?
Ignacio: Todo estudio requiere un esfuerzo, lo importante es el esfuerzo mental.
Carlos: Es verdad. Y eso es lo que falta en este pueblo.
Daniela: ¡Como os pasáis! El deporte requiere esfuerzo, disciplina, dedicación…el fútbol es lo que más gusta a los chavales del pueblo; y hay que tener agallas, y eso no les falta,... y también hay que pensar.
Ignacio: Nadie tiene quejas de los chavales que jueguen al fútbol, pero deberían desarrollar más su inteligencia y control.
Carlos: Mira como está el mundo de mal repartido: Los jugadores profesionales son incapaces de expresarse, ni de controlar sus vidas, son dirigidos como títeres, pero ganan una pasta gansa que ni saben gastar.
Ignacio: Eso, Carlos, no viene a cuento. Hay que reconocer que el fútbol es un juego de equipo, un deporte sano y motivador.
Daniela: Todos queremos que los chavales, además de hacer deporte, también estudien, pero no son mis atribuciones enseñarles a leer o explicarles matemáticas, para eso están los maestros.
Carlos: Faltaría más, ya te veo a ti explicando conocimiento del medio…
Daniela: Tú, Carlos, deberías ofrecer actividades culturales que motiven a la gente, por lo menos deberías montar espectáculos que diviertan.
Carlos: ¡Tú que sabes! Si nunca te veo en las actividades culturales.
Daniela: No tengo tiempo. Pero aquí nos enteramos de todo.
Carlos: ¡Compadreos y cotilleos! La gente critica sin saber nada.
Ignacio: Daniela, está muy bien que el personal practique deporte, pero también tiene que haber otras cosas.
Daniela: Gracias al deporte nos conocen en toda la comarca, nuestros chavales salen del pueblo y conocen otros chavales y lugares, amplían horizontes, hasta ligan.
Escena 3
Entran el alcalde: Juan y el concejal de obras: Ovidio.
Juan: Buenos días a todos.
Daniela: Hola Juan.
Juan: Supongo que ya habréis estado hablando de la situación que tenemos en el pueblo.
Daniela: ¿A qué te refieres?
Carlos: ¿A la política o a la cultural?
Juan: Tenemos que abordar el problema en su conjunto, ir a las causas: Ver qué lo produce.
Carlos: (con guasa) Es verdad, conocer el origen de estos especimenes que conviven con nosotros.
Juan: Sabéis que el pueblo está creciendo.
Ovidio: La población se ha incrementado en más de un 50%. Ahora los nuevos vecinos casi son mayoría.
Juan: Y tienen otras costumbres, alguno hay hasta rarito.
Daniela: Hoy en día, tenemos que compaginar los gustos de todos, de los de antes, con los de los nuevos.
Juan: Y no es fácil contentar a todos los vecinos…
Juan: Sí… habrá que hacer caso “En parte” a cada parte.
Ignacio: ¿Pero a qué parte? ¿Y en qué parte?
Juan: No se trata de partes, sino en analizar cada caso y optar por lo que sea mejor para todos.
Carlos: Analizar, analizar…
Juan: Hay que tomar decisiones. Siempre me toca decidir y toda la responsabilidad sólo cae en mí.
Ovidio: Hay que optar por las cosas que menos daño hacen.
Carlos: Eso está muy bien, pero son verdades de Perogrullo. Nos presentamos con un programa, y a eso nos tenemos que ceñir.
Daniela: No se ven igual los cuernos del toro cuando uno los tiene delante, que cuando se está en la barrera, ¿eh?
Ovidio: No debemos precipitarnos, no se debe atacar directamente a una amplia minoría, hay que respetar a las minorías. Tú, Juan, como Alcalde, te debes a todos. Ya que mañana pueden cambiar las tornas.
Juan: ¡No se puede gobernar a gusto de todos!
Carlos: Ese es el dilema de gobernar.
Ignacio: Ahí está la grandeza y la miseria de ser la autoridad.
Juan: Para ti Ignacio, es muy fácil, tú tan sólo te tienes que preocupar de que se cumpla la norma, y que esté todo en regla y en orden.
Ignacio: ¡Y no es poco! Tengo que ajustar vuestras pretensiones a lo que la ley exige. Tengo que lidiar con muchas reses en la administración y cada una de su padre y de su madre.
Carlos: Antes sabíamos lo que la gente del pueblo quería. Pero ahora ya no.
Daniela: Ahora la gente quiere otras cosas. Y todo lo que sale por la tele, también influye.
Ovidio: Es lo peor, la opinión de la gente cambia constantemente.
Carlos: “Con tanta información y TV, es difícil saber lo que la masa piensa y quiere”
Juan: Vamos a los hechos, al trabajo.
Carlos: ¿Qué hechos?
Juan: A comenzar la reunión con los puntos del día.
Carlos: ¡Acabáramos! Digo… comencemos.
Ignacio: Afuera hay unos vecinos que quieren asistir a la reunión:-como oyentes- ¿Los dejo pasar?
Juan: ¿Acaso hay otra alternativa?...esto va para largo. Diles que no pueden interrumpir hasta el final”
Ignacio: Ya lo saben, sólo en ruegos y preguntas, ésa es la norma.
Juan: Que pasen, pero calladitos, asústales con que desalojo la sala si estorban.
Escena 4
(Ignacio sale un momento y regresa con dos vecinos: Pedro el marido de María, la Concejala de Medio Ambiente y Mario, constructor, interesado en el desarrollo de nuevo plan, se colocan al fondo)
Ignacio: Estamos todos… menos María, que está enferma, ha mandado una disculpa con su marido. Propongo que nos saltamos la lectura del acta anterior, ya la habéis recibido todos, y si no habéis dicho nada, estaréis todos de acuerdo… ¿Alguna disconformidad?…Veo que no. Luego, se aprueba el acta anterior. Pasemos al primer punto del día: “La aprobación del nuevo plan urbanístico.” Lo presentará el Sr. Alcalde.
Juan: El primer punto es la aprobación del nuevo plan urbanístico. Conocéis la necesidad de esta ampliación, debido principalmente al aumento de la población. Es un reto para el futuro de nuestro pueblo; nos permitirá tener nuevas prestaciones de servicios y de calidad. Esto redundará en la calidad de vida de todos los vecinos. Tenemos la obligación de desarrollar y ponernos a nivel de los nuevos tiempos. La parte técnica la expondrá el Concejal de Obras: Ovidio.
Ovidio: Se os ha repartido documentación adicional, donde figura, marcado en colores, las zonas de ampliación urbanística: Las zonas que pasan a ser urbanizables está en azul, el nuevo parque industrial y los nuevos servicios están en rojas, y las que quedan como zonas verdes,… púes verde.
Juan: Notareis que el casco viejo se ha quedado pequeño, cada vez hay más gente que quiere vivir en nuestro término.
Ovidio: Según lo expuesto por el Sr. Alcalde, debemos ofrecer más servicios de calidad, esto se concreta en este proyecto, con varias actuaciones:
1.-Construir la nueva guardería.
2.-La ampliación del colegio, incluido el nuevo comedor.
3.-La ampliación del centro médico.
4.-Crear una nueva zona de viviendas unifamiliares.
Juan: Estas actuaciones permitirán que se creen e incrementen nuevos puestos de trabajo.
Daniela: A ver si es verdad, y evitamos que los jóvenes se vayan a la capital.
Ignacio: Se ha revisado la documentación, y verificado que se cumple escrupulosamente toda la normativa de edificabilidad requerida, tanto regional como nacional.
Juan: Dicho todo esto, estoy aquí para responder y aclarar cualquier pregunta que me queráis formular relativas a la ampliación.
Ovidio: Como Concejal de Urbanismo. Agradezco al Ilustrísimo Sr. Alcalde el apoyo prestado: su esfuerzo, entrega y dedicación.
Ignacio: Hemos colaborado todos. Y por supuesto a la cabeza, nuestro querido Alcalde.
Ovidio: Por ello, todos agradecemos su desinteresado apoyo; gracias al cual, y en buena hora, estamos a punto de aprobar este nuevo plan urbanístico.
Juan: Resta tan sólo aclarar: que se han tenido en cuenta todas las opiniones. Y si no hay ninguna otra observación, pido que se pase a votación para su aprobación.
Ignacio: Oído lo expuesto se someter a votación a mano alzada de este Pleno. ¿Se aprueba la ampliación al plan urbanístico?
(Pedro levanta la mano y pregunta)
Pedro: ¿Puedo decir algo?
Ignacio: Quedó bien claro, antes de dejaros entrar, que el público asistente no puede intervenir en las deliberaciones, ni en las votaciones que están establecidas en el orden del día.
Pedro: Pero es que mi mujer no ha podido venir y me ha encargado que hable en su nombre.
Ignacio: Sólo si la autoridad lo faculta, terminado el orden del día, se podrá plantear algún ruego o pregunta.
Pedro: Pero esto no es justo ni democrático.
Ignacio: Es el procedimiento, y a él nos tenemos que ceñir, sino, esto sería la anarquía.
Juan: Ignacio: Ya que Pedro viene en nombre María. Sólo por esta vez, y sin que sirva de precedente, que diga lo que tengas que decir.
Pedro: María, mi mujer, dice que se opone a este plan urbanístico, y me ha dicho que os trasmitiera su voto negativo al plan, porque incluye la construcción de un gran complejo de campos de golf, con un hotel de 5 estrellas y las 3000 chalets de lujo sólo para socios, Nadie ha sacado este tema aquí.
Juan: Este es un tema que ya está hablado. Y en el que todos estamos de acuerdo- menos tu mujer que no está.
Pedro: Pero antes de su aprobación debería darse a conocer los intereses que hay detrás.
Juan: Ovidio está más enterado, y os puede contar los detalles técnicos.
Ovidio: Toda la información técnica fue publicada, y ya se ha discutido. Todo el pueblo está de acuerdo con seguir con el plan.
Daniela: El pueblo está enterado. Habrá más trabajo: para los comercios, para los bares. Se necesitarán restaurantes de calidad. Y tendremos un polideportivo de calidad.
Ignacio: La construcción se incrementará y se necesitará más mano de obra que saldrá del pueblo.
Carlos: Aunque tú, Pedro no lo creas, Hemos analizado todos los pros y los contras de esta operación, y gana por mayoría, los beneficios que nos aportará. No todo es malo en el desarrollo.
Ovidio: Los vecinos saldrán beneficiados, sus casas y solares se revalorizarían.
Juan: Debemos seguir con el orden del día. Y no se permitirá más interrupciones.
Ignacio: Procedamos a la votación.
(Todos menos los vecinos oyentes levantan una mano)
Ignacio: Visto el resultado, certifico que la propuesta de ampliación del plan urbanístico presentado, queda aprobada por unanimidad- Los ausentes no cuentas. Así que sin más dilación: pasemos a ver el siguiente punto de esta sesión, que es la aprobación, si procede, del presupuesto para la ampliación del plan director urbanístico. Tiene la palabra el Sr. Alcalde.
Juan: Gracias. Aprobada ya la ampliación del plan urbanístico, pasemos a presentar los presupuestos de dicho plan. El presupuesto está estructurado para que no cueste ni un duro al erario público: como se ve en las hojas adjuntas que expondrá Ovidio.
Ovidio: Gracias Sr. Alcalde. Todos los costes de las nuevas obras están subvencionados por las empresas que participan en el plan. Luego nuestra función sólo consistirá en verificar y controlar que todo se haga de acuerdo al plan previsto.
Daniela: Todos nuestros vecinos estarán agradecidos de que esta ampliación de servicios, no les cueste nada.
Ovidio: Esfuerzo nos ha costado, llegar a esta óptima situación, no ha sido fácil, hemos tenido largas y duras negociaciones con las empresas implicadas. Las cuentas están claras…y como ya han sido revisadas meticulosamente por todos los presentes, así como por la intervención contable competente; creo que es hora de pasar a su aprobación.
Ignacio: Se procede a votar a mano alzada su aprobación. ¿Se aprueban los presupuestos de la ampliación al plan urbanístico?
(Todos menos los vecinos oyentes levantan una mano)
Ignacio: Visto el resultado, certifico la aprobación del presupuesto del nuevo plan urbanístico, queda aprobada por unanimidad. Pasamos al siguiere punto del día: Se procede a tratar los temas pendientes de Cultura y Deportes que por falta de tiempo, quedaron pospuestos de la sesión anterior. Tienen la palabra los Sres. Concejales de Cultura y Deportes.
Daniela: Carlos, tú primero.
Carlos: De ninguna manera, primero las damas.
Daniela: Primero tú, lo tuyo es más antiguo.
Carlos: No Daniela, lo tuyo es más urgente.
Juan: Bueno, empezar ya, que no tenemos toda la tarde, que hoy hay partido de la Champion. Venga, que empiece Daniela.
Daniela: Bueno, ya sabéis lo que pasó en el partido de la semana pasada. No podemos dejar pasar más tiempo sin que establezcamos un plan de control para el futbol. Hemos hecho varias propuestas para asegurar la seguridad en el campo. Está la valla metálica para separar el terreno de juego del público. La otra opción es contratar un servicio de seguridad.
Ignacio: Nos haría falta, por lo menos 20 seguratas, para todos los domingos; y poder controlar la entrada y a los bordes que vienen al terreno durante los partidos.
Ovidio: Además, si no juegan los mayores, juegan los chavales y en estos partidos, los padres todavía se calientan más cuando reciben leña sus hijos.
Juan: Esto de los seguratas es una sangría que el pueblo no puede asumir.
Carlos: Daniela, poner una alambrada, no se puede.
Ignacio: La normativa de seguridad no lo permite.
Daniela: Entonces, no nos queda otra que, no dejar pasar a la gente a ver los partidos.
Ovidio: Más personal de seguridad. Es la única solución posible. He estado hablando con las empresas que se van a instalar en el polígono industrial. También están preocupadas por la seguridad en la zona del polígono.
Juan: Sobre todo ahora, que esa zona está deshabitada, por ahí no circula un alma. Tienen miedo a los robos.
Carlos: Ha aumentado la población temporal y de extranjeros en la zona, vienen a los trabajos temporales de recolección…y es un peligro, después del trabajo, se quedan vagabundeando, desperdigados por toda la comarca.
Ovidio: A lo que iba, hay mucho dinero invertido en maquinarias y materiales industriales en el polígono y eso no puede quedar abandonado. Ya han empezado los robos de material eléctrico.
Juan: Por estas razones de seguridad, el ayuntamiento está colaborando con los empresarios y comerciantes de la zona.
Ignacio: Así es, por eso es imprescindible la creación de un consorcio de seguridad que preste este servicio. Se está creando una empresa de seguridad privada, cumpliendo todas las normas legales, por supuesto, para mejorar la seguridad en la zona y que beneficie a todos.
Ovidio: Aprovechémoslo. Antes de esta reunión, les he puesto como condición a los empresarios, que el personal que contraten también tiene que ayudar en la seguridad al pueblo. Les pedi que cuando el Ayuntamiento lo requiera, por motivos de seguridad, deberán prestar sus servicios a este consistorio.
Ignacio: Eso está bien.
Ovidio: En concreto, les planteé el problema que tenemos de seguridad durante los partidos del futbol. No estuvieron reacios, creo que aceptaron, sólo falta ajustar algunos flecos compensatorios. Así que en el futuro, esperemos que este problema este resuelto.
Juan: Obviamente, se tardará un tiempo mientras se constituye la empresa de seguridad y se obtienen los permisos pertinentes.… Pero a la larga, creo que el problema de inseguridad en los partidos, y el todo el término, estará arreglado.
Daniela: Pero el problema lo tenemos hoy, y hasta entonces, ¿qué hacemos? No vamos a interrumpir los partidos de las ligas en que participamos. Necesitamos una solución inmediata.
Carlos: Propongo que hasta que se tenga ese personal de seguridad, el Ayuntamiento contrate o haga venir a más policía.
Juan: Carlos, me gustaría tener un cuerpo de policías municipales propio, pero el ayuntamiento no puede asumir ese coste, tampoco tenemos habitantes suficientes que lo justifique... Y bastante hace la Guardia Civil en mandar una patrulla cuando puede, sé que no tienen suficientes agentes.
Daniela: ¿Entonces qué? Tendrás tú que asumir la responsabilidad de lo que pase en el campo. La Federación de fútbol ya nos ha multado varias veces. Estos desmanes tienen que acabar.
Juan: Lo único que se me ocurre es solicitar apoyo a Protección Civil de otros pueblos, les pagamos las dietas y los desplazamientos, e incrementamos la plantilla de seguridad con este personal.
Carlos: No sé,... en muchos de esos pueblos también tiene partidos. ¿No sé si vendrán?
Juan: Dadme un semana, el próximo miércoles tenemos reunión los alcaldes de los pueblos de la zona, plantearé el problema y seguro que a alguna solución llegaremos. Os mantendré informados.
Carlos: Bien, visto lo visto, ahora va lo mío. Lo mío es lo de siempre, Ya sé que no queda dinero. Y que no hay ni un duro para actividades culturales.
Ignacio: Así es, el siguiente punto es Cultura.
Carlos: Me toca: Como sabéis, a todos los organismos competentes y a muchos más, ya les hemos sacado todo lo que se les podía sacar. Nos han dado ayudas similares a la de otros años. Y lo que es peor, con las mismas formas y condiciones. Así que vienen los mismos grupos subvencionados, los de todos los años.
Daniela: Tenemos a la gente del pueblo aburrida. Siempre con las mismas músicos, los mismos grupos de teatro, hasta los mismos payasos.
Pedro: (interrumpe y se pone de pie): Todos los años, en las mismas fechas, repetís las mismas actividades, ya podríais pensar un poco.
Ignacio: Tú a callar o llamo al alguacil para que te saque.
Carlos: Por eso a las actividades culturales siempre asisten los mismos, o cada vez menos personal; la gente se aburre. Y después, aguanta las quejas de los que vienen… y de los que no vienen. Ya casi no salgo de casa para no cruzarme con nadie, mando a mi mujer a comprar.
Juan: Lo malo de tener un cargo público es que la gente no te deja en paz. Creen que estás para atender todos sus problemas, a todas horas y en todas partes. Siempre hay algún disgustado, listillo o pesado que tiene que darte la murga.
Daniela: De estos no nos salva nadie.
Juan: Y del dinero, a corto plazo, nada de nada, no tenemos ni un euro en caja. Lo que si puede ser es que en el futuro, podemos conseguir que alguna de las nuevas empresas, financie, o done dinero para actividades culturales.
Ignacio: Ya sabéis que lo que gastan en cultura las empresas, les desgrava hacienda. Además, hay que hacer previsiones realistas; no se puede improvisar el gasto en función de la moda cultural, no somos una veleta girando según el aire que corre.
Ovidio: Perdona que me meta, ya se que cultura no es mi competencia, pero antes de la reunión estuve hablando con Mario, que lo tenemos aquí de vecino, si me equivoco puede corregir mis palabras. Me contó que los empresarios estarían dispuestos a dar una considerable cantidad dinero para mejorar la oferta cultural del pueblo.
Carlos: Hombre, es la primera noticia agradable que recibo en el día. ¿Y a cuánto ascendería?
Ovidio: Depende.
Carlos: ¿Cómo que depende?, ¿de qué depende?
Ovidio: Depende de las actividades que proponga el ayuntamiento. A los empresarios no les gusta despilfarrar el dinero.
Carlos: No entiendo… ¿Y quién va a proponer las actividades?
Ovidio: Pues el ayuntamiento,… pero antes de soltar el dinero, los empresarios quieren conocer en que actividades se va a invertir. La cantidad de dinero que den, estará supeditada al tipo de actividad a que se dedique.
Daniela: Lo que quieren es publicidad…es legítimo. Todos perseguimos algún beneficio. En definitiva, quieren negociar su plan de inversiones.
Juan: A mi no me parece mal. Las actividades culturales que venimos haciendo con fondos propios, ya las tenemos. Y sería incrementar la oferta cultural con nuevas aportaciones e ideas. Deberíamos tener una reunión con ellos para definir todos estos temas.
Ovidio: Voy a ser franco, los empresarios quieren actividades para que vengan gente de afuera, a ver los espectáculos y a consumir.
Daniela: ¡Lógico, quieren más negocio para sus comercios!
Ovidio: Por ello, están dispuestos a incrementar sustanciosamente su aportación en las fiestas, en especial en lo referente a los toros, que es lo que trae gente…Pagarían todo el gasto de la plaza. ¡Qué no es poco!
Carlos: ¡Vamos que más cultura de toda la vida! ¡Más toros y marcha! Yo no sé qué concepto tenéis de cultura, pero los desmadres de las fiestas lo único que produce es más barbarismo.
Ovidio: Un momento. Siempre, y tradicionalmente, la comisión de fiestas ha gastado un buen peñisco del presupuesto asignado a cultura, en toros.
Carlos: ¿Y ahora proponéis más de lo mismo? ¡Esto es de locos!
Juan: Carlos, no te ofusques, seamos prácticos. Si los empresarios están dispuestos a correr con todo el gasto taurino, nosotros nos centraremos en financiar las demás actividades culturales, mejorándolas e incrementándolas. A mi me parece que no es un mal trato.
Ovidio: Hasta los constructores están de acuerdo en esto. Que haya vidilla en el pueblo, les beneficia, dicen que incrementa el valor de las viviendas.
Carlos: ¡Dios Santo, lo que hay que oír! Me queréis hacer comulgar con ruedas de molino. Pero la cultura es de todos, y tenemos la que nos merecemos. Si creéis que es lo mejor para el pueblo, no se hable más. Me someto a la voluntad popular. Tengamos esa reunión con los empresarios de la cultura, y acabemos con este trago taurino.
Juan: Luego, la aprobación definitiva del presupuesto de cultural, queda pendiente para después de lo que se acuerde en la futura reunión con los empresarios, que tú Ovidio fijarás y acordarás con ellos. También debe asistir a ella los concejales de: Cultura, Deportes y Medio Ambiente: María, que hoy no ha podido venir por enfermedad, pero que algo tendrá que decir.
Escena 5
Ignacio: Acabado los temas del orden del día, pasemos a ruegos y preguntas ¿Si no hay inconveniente por parte de la autoridad?
Pedro: Ya era hora, conociéndoos, no sé para qué he venido aquí. Ya está todo dicho, decidido y sentenciado. ¡A ese esperpéntico plan urbanístico, no lo para nadie!
Daniela: Es lo que hemos acordado democráticamente.
Pedro: Ya está todo dicho, Me repito, no sé qué pinto aquí. De todas maneras, no me voy a quedar con las ganas, lo voy a decir otra vez; aunque sólo sea para que a alguno le muerda la conciencia y me sigáis llamando el toca pelotas.
Ovidio: ¡Portavoz de su mujer, a lo que llegan algunos!
Pedro: María no ha podido venir, está mala. Después de haberos escuchado, creo que mala la habéis puesto. Vosotros,... Sí: con vuestro plan de desarrollo. Desde luego, es mejor que no haya venido; se le hubiera puesto el cuerpo mucho peor.
Ignacio: ¿Puedes ir acabando? Hoy hay partido de la Champion.
Pedro: Partido, partido…Por supuesto que en el pueblo hay personas que este proyecto les beneficia directamente: comerciantes, dueños de bares, restaurantes, constructores… Los de siempre, los que tienen posibles. Estos que ahora se estarán frotándose las manos por los futuros pingües beneficios que esperan obtener. ¿Quiénes?... como siempre; los ricos, los propietarios. Todos estos saldrán ganando. Sus casas y solares se revalorizarían. ¿Pero todos estos, qué representan? ¿El 10% de la población?
Juan: Estás muy equivocado, beneficia a todos, directa o indirectamente.
Pedro: Sí, a las fuerzas vivas y poderosas del pueblo. No te digo, a los de siempre, a los que vivís de maravilla. Este plan os viene muy bien. ¿Y que pasará con el resto, con el 90% que se tiene que buscarse las habichuelas a diario? ¿Y a los otros?..., a los pobres, a los parados, ¿Qué? - Por un período de tiempo – y mientras duran las obras, también estarán contentos, tendrán trabajo y podrán comer. Pero después… ¿Qué? Subirá la contribución urbana de las zonas donde viven, al pasar a ser una zona de ricos. Diréis que sus casas tienen mayor valor añadido. Tendrán que pagar más, para que su barrio esté bonito y limpio, con buenos servicios.
Ovidio: ¡Nadie ha hablado de subir la contribución urbana!
Pedro: Subirán los precios de los comestibles, las consumiciones de los bares. Porque todos los comerciantes, buscarán ganar más con los clientes ricos, satisfaciendo sus gustos y caprichitos. Eso sí, todo será de mejor calidad: Los comedores de trabajadores pasarán a ser restaurantes con estrellas Michelin; las tiendas de ropas, “boutiques”; las tiendas de comestibles, Centros comerciales de alto “estanding”.
Daniela: Eres un exagerado.
Pedro: Ya lo verás Daniela, poco a poco, la gente del campo se verá empujadas a vender sus tierras y casas. Los que no se adapten, se tendrán que ir a otros pueblos, donde puedan trabajar con la tierra de otros, que es lo único que saben hacer. Los privilegiados que vendan sus tierras y casas a buen precio, se comprarán un pisito en la capital, donde pasarán los últimos años de sus vidas, en los bares y en los parques; con el recuerdo lastimoso del campo que vieron sus ojos de niño.
Ignacio: ¿Este perorata ya la conocemos.¿Puedes terminar ya?
Pedro: Recordad… reíros cuando los viejos, obligados, al no poder sostener sus viejas casas: también venderán. Vuestros abuelos acabarán sus días en una residencia, pagada con el dinero de la venta de sus viejas propiedades. Poco a poco este pueblo pasará a ser un pueblo moderno y de ricos… Ricos que pasan aquí las vacaciones; o nuevos ricos, residentes de fines de semana…De los antiguos habitantes, al principio quedarán unos pocos, los que consigan adaptarse a los trabajos de sirvientes, o servicios, en el complejo golfístico: De jardineros, vigilantes de las urbanizaciones, de cajeras del centro comercial de lujo, de camareras…Después, poco a poco, por los bajos sueldos, serán sustituidos por emigrantes de otros colores y acentos, de más bajo coste, que permiten incrementar los beneficios empresariales.
Ignacio: Acaba ya, que nos tenemos que ir.
Pedro: Con la aprobación de este plan de desarrollo que habéis votado: Negro será el futuro que nos espera. A algunos les viene bien y serán nuevos ricos, codeándose con famosos y con las clases altas de siempre. Pero este ya no será el pueblo agrícola que hasta ahora conocemos. Ni el campo que nos rodea será igual, habrá que pagar para pasear por él. Los que os hayáis enriquecido, arrastraréis un carrito con palos y una pelotita, a la que habrá que golpear para meterla en un hoyo. ¡Vaya futuro más productivo que os espera!
Ovidio: Anda que vaya discursito catastrofita que nos estás soltando. Ya conocemos tus argumentos. Antes ibas de anarquista republicano ¿Y ahora qué? ¿Te has pasado a los ecologistas visionarios de futuro incierto del mundo? Lo tuyo no cambia, siempre dando la nota.
Juan: Menos mal que no te apoya ni Dios. La mayoría del pueblo quiere progresar y mejoras. Tú no convences a nadie. No sé por qué te aguantamos. Claro que siempre tiene que haber una oveja negra, un rarito, en la familia, y a nosotros nos has tocado en una mala rifa.
Daniela: Te pongas como te pongas, este plan va a salir, así que no deberías molestarte en venir a contarnos tus batallitas.
Ovidio: Y si tanto te molesta la actitud de la mayoría del pueblo, la carretera de salida está siempre ahí. Aunque no sé si en otro lugar te aguantarían.
Ignacio: Creo que ya está todo dicho, es tarde, se cierra la sesión.
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1.7.09
30.6.09
Mi mundo es chiquito
amplias como hojas, altas como ramas…
y a veces flores.
Mi mundo es pequeño, liviano y simple.
Soy partícula de polvo;
suspendida a contraluz en el aire.
Pasajero en transito,
ceniza trenzada flotando,
brizna de sueños.
Soy suspiro enjuto, ilusión vana.
Viento que respira y divaga.
Soy soplo aderezado en agua calma…
Esperando en el tiempo…
a la nada… al todo.
29.6.09
Ancianidad desmemoriada
“Nuestra mente es porosa para el olvido”. Todo el día repitiéndome y rondándome en la cabeza esta frase de Borges. Espero pasar pronto este bache de recuerdos en memoria, y que no vaya a más. Ahora que vivimos más años, y por ende, que se dan más casos de pérdida senil de memoria, ya no se suele cumplir esa prerrogativa de tiempos pasados: Cuando los viejos vivían menos y eran más respetados. Cuando los ancianos eran los depositarios de la sabiduría acumulada por la experiencia. Hoy abunda la ancianidad desmemoriada y con alzhéimer, arrinconados donde menos estorban. ¿Cómo queda esta vejez en cuerpos vacíos?
25.6.09
Mi primer perro
Preámbulo
¿Para qué habéis venido?
¿Por qué hago yo teatro?
Estas son las preguntas fundamentales en estos momentos, y en la vida.
Yo, aquí, vosotros allí…
¿Yo trato de llenar un hueco en mi vida?...¿Y vosotros qué?...
De acuerdo con lo establecido en la Resolución de 20 de noviembre de 2008 de la secretaría General para la Administración pública, por la que se dicta instrucciones sobre espectáculos y teatros, y una vez publicada en el Boletín Oficial del Estado en resolución del mismo mes, por la que se pública, con arreglo a las normas contenidas en la primera de las resoluciones citadas, y de acuerdo a lo previsto en le artículo 47/11 de la Ley 6/2008, del 14 del estatuto básico de Espectáculos público, se establece la obligatoriedad de actuar, y que haya un ente público que escuche. Es consecuencia de este acuerdo y su vigencia, la actuación deba continuar.
Yo ahora comenzaré a ser vosotros…Algunos os veréis en un espejo…
Algo mío será vuestro. Aunque no todo conseguiréis tenerlo controlado.
Estáis aquí para verme, para ver que vomito, para alimentaros de mi vómito.
Y yo aquí, necesitando vomitar...Necesito tener arcadas y concentración.
(Silencio)
Mirar mis manos, mi cuerpo…Mirar mi rostro como se retuerce, ahora son vuestros.
(Silencio)
El tiempo pasa, os vais convirtiendo en mi…Requiere su tiempo. Un tiempo de preparación, no todo es llegar y besar al santo.
(¡Dilema! ¿Ojos abiertos o cerrados?)
Necesito entrar en situación, mirar vuestras caras expectantes, sentir que me empujáis, que me arrastráis. Lo grande del vómito dependerá de nuestra comunión.
Comunión…comida ¡Qué palabritas: nos une y nos separa.
Tenemos cosas comunes, pero somos diferentes. Vivimos sobre el mismo mundo, pero hemos vivido en formas diferentes: comido carroña diferente, soportado a madres diferentes… ¡Eso sí! Todas nuestras madres han parido de formas parecidas, han sentido dolores parecidos…Y seguimos, seguimos separándonos y coincidiendo en este camino, hasta que al final, cuando todo acabe, nos juntemos en la tierra, en el agua y en el aire. Somos parecidos y diferentes…Pero no, no nos pongamos trascendentes.
Yo puedo ser un espejo vuestro y cada uno se verá en mí de diferente manera. Esta es la magia del teatro, ahora yo estoy arriba y vosotros abajo…Pero así no es la vida, afuera vosotros estáis arriba o abajo, y yo no existo.
Otro mundo más justo es posible
24.6.09
Petulante
Equilibrio del grano de arena petulante.
Universo de los granos de arena petulantes.
¿Un grano de arena puede ser petulante?
Heme aquí desquiciado,
elucubrando sobre el universo.
22.6.09
Cuento del futuro inmediato
Ya está escrito, Mario cierra el cuaderno digital y se viste. Ciento ochenta grados quemados al cerrarse una libreta. Un clic fácil para esconder la punta del bolígrafo del mundo exterior, y un movimiento de muñeca rápido para guardarlo todo en el bolsillo de la camisa. Mientras tanto, ruidos de abrigos recolocándose sobre los hombros de esos mil cadáveres que alguien, en algún momento y en algún poema, mencionó: Madrid, la ciudad de los mil cadáveres. Y seguramente la cifra haya incrementado en este corto tiempo transcurrido. Más cadáveres, menos poetas.
Ahora, suelas de zapatos arrastrándose para salir, casi por inercia, fuera del agujero. Sombras buscando el cielo y despidiendo a los techos bajos, como todos los días. Escaleras mecánicas trabajando duro, haciéndoles un poco más fácil la huída del agujero.
Ya en la calle, se encuentra con otros cadáveres, también abrigados, también con sombras aburridas. Algunos hacen uso de la tecnología para proteger sus oídos de los lamentos de la ciudad: orejas personalizadas, con música que ayuda a mirar de otra manera. Otros han aprendido a abstraerse, a colocar un velo (de su color preferido) delante de la mirada: ojos personalizados. Cadáveres genuinos, irrepetibles, únicos, pero cadáveres todos. Rápidamente se colocan en sus oficinas y no miran mientras se les escapa el día. O aparentan no mirar.
Estos eran los pensamientos que sin querer a Mario le venían a la cabeza. Recordaba alguno de sus nombres, de los compañeros que trabajaban junto a él, sabía que vivían en “Madrid-Nova”, la gran urbe, la ciudad de los inmortales grises”, donde nadie moría, gracias al fluido verde, ese insípido líquido que había que tomar todas las mañanas para poder ponerse en marcha, este producto mantenía el nombre de una vieja bebida aromática. Se seguía llamando “café”, más exactamente: “Café-Novo”, no tenía ni olor ni sabor, aburrido, pero fundamental para la existencia; sin beberlo, no se podía comenzar a andar. Era la sustancia fundamental de toda nueva persona, tenía que estar siempre cerca de lo que antes se llamaba la cama o lugar del descanso, la que ahora eran modernos cubículos, utilizado previo a la carga nocturna, junto al cubículo estaba la mesilla multifuncional, de donde salía un tubo con el “Café-Novo” a modo de despertador. Si no fuese así, según el manual de instrucciones, se tendría que arrastrar la mano, o en el peor de los casos el cuerpo, hasta donde la sustancia se encontrara para poder ser ingerida, ya que esta era la sustancia fundamental que producía y mantenía la inmortalidad. Así también constaba en el prospecto que acompañaba a la botella de carga. En letra pequeña igualmente figuraba que tenía algunos efectos secundarios: “una perdida sutil de la percepción olfativa y del gusto” Pero ya nadie recordaba a que se refería estas indicaciones. Cuando el cuerpo había quedado habituado a su consumo, su falta, podía producir al individuo, la muerte, por la imposibilidad de renovar la energía vital necesaria. Todo esto lo explicaba muy bien y en detalle la caja del producto. Pero en realidad no hacia falta tantas explicación. Era de conocimiento general y aceptado por toda la sociedad, toda esta información se recibía en el momento de nacer. De hecho, nadie se cuestionaba estas indicaciones, y no había nadie que no las conociera.
Mario, tenía recuerdos difusos, no dudaba de su verdadera identidad, pero sí, de su naturaleza inmortal cadavérica. No le satisfacía plenamente su actual estado, él no había nacido con los nuevos, se sentía un extraño entre ellos; aún tenía vagos recuerdos de “la otra época”, la de los tiempos remotos, de los llamados “tiempos de nacimiento y muerte”; de cuando era un ser con la posibilidad de morir por ancianidad. Ahora, en la nueva sociedad, sólo se desaparecía por voluntad judicial, o por muy mala suerte en un accidente destructivo.
La desaparición por "Voluntad judicial" se producía de acuerdo a las necesidades del sistema, al quedar demostrado reiteradamente la inutilidad del individuo en referencia al conjunto de la sociedad; es decir, por tratarse de una persona física cuyo balance de efectividad social era continuadamente negativa, textualmente: Cuando quedaba demostrado que el aludido individuos tenía un ratio coste/beneficio negativo. También cabía la posibilidad de poder acceder a la desaparición, por voluntad propia del interesado, cuando llegado a un punto mental de sublime indiferencia, y no habiendo intereses contrarios con el conjunto de las necesidades de sociedad, se solicitaba. En este último caso, era aceptado por el consejo rector del que dependía dicho individuo, este supuesto era muy raro, pero de un tiempo a esta parte, se empezaban a dar casos aislados; con un mínimo incremento en las estadísticas, hechos que traían de cabeza a las grandes mentes pensantes.
Mario pertenencia a esa vieja clase de “los duales”, era de los pocos que en contacto con la luz exterior, su piel sufría un leve cambio de tono. Si sentía que sus mejillas recibían calor solar, su cuerpo caía en la necesidad de respirar. Este hecho físico lo martirizaba, cuando por necesidades del trabajo, alguna mañana tenía que desplazarse a las oficinas centrales y se veía obligado atravesar un pequeño trayecto con luz natural, se producía la odiada “Involución”, el retorno de la necesidad de respirar y transpirar. En estas circunstancia dicho trayecto lo hacia con sigilo, apartándose, en lo posible, de los demás viandantes, para que nadie lo notara. Pero estas exageradas precauciones eran innecesarias; los que caminaban a su lado, no tenían el hábito ni la costumbre de mirar nada, no eran concientes de este hecho ni de nada, cada uno iba pensando en sus asuntos; y si podían, potenciando su indiferencia, era una de las nuevas normas para optimizar el sistema: “Que cada uno sólo se centre en si mismo para mejorar su rendimiento”. De hecho, si hiciéramos una encuesta entre todos los habitantes de la ciudad, la mayoría no conocerían lo que significa “respirar” era un término en desuso.
Pero a Mario le aterrorizaba que alguien descubriera su oculta naturaleza, le daba vergüenza su estado dual, sus pensamientos raros, y aún más que notaran este leve cambio en la tonalidad gris de su piel, cuando la luz se reflejaba en su rostro. Hace años había escuchado que en algunos ambientes agresivos de la periferia, habían existido grupos de “Puros” (No duales) que se dedicaban a cazar duales para practicar y aumentar “la indiferencia agresiva”, que aunque penada, era tolerada. La indiferencia agresiva consistía en arrastrar a un dual hasta una zona lumínica (zona iluminada con la luz solar), esperar a que se activara el sistema motor de respiración del individuo dual. Después, proceder a taponar sus orificios respiratorios, hasta que cambiase a un color azulado. Pasado uno corto tiempo, dejar abiertos los orificios para escuchando con la mayor indiferencia los gritos. Estos grupos de puros, se divertían con los ruidos y sonidos que emite el individuo dualal respirar. Esta operación se repetía como un juego hasta el aburrimiento, procurando no destruir al dual. De este modo los “puros” aumentaban su nivel de indiferencia mental ante la queja y el dolor. Fue condenada por las autoridades esta práctica, pero hacía ya muchos años que no salían en las noticias; de hecho, ya había sido olvidada la existencia de duales como individuos que convivían en la ciudad.
A veces Mario, al salir del agujero del trasporte colectivo, miraba al cielo y recordaba las épocas lejanas, de cuando no se valoraba la indiferencia, tiempos de alegrías y pesares, que ahora a nadie interesaba. Cada vez era más conciente de que él era de los últimos que habían logrado engancharse a la inmortalidad cadavérica. Ahora el recuerdo de la “Alegría” no era más que un concepto que sólo él conocía. Una palabra en desuso, un término vano, vago y sin sentido, que no se daba en la realidad actual. Los valores de la nueva ciudad eran: “La Modernidad”, “La Eficiencia” y “El Honor”, valores que potenciaban el crecimiento global de la ciudad, reflejado en sus infinitos rascacielos.
Al caer la noche y antes de entrar en su cubículo nocturno, a Mario le afloraban pensamientos vanos o en forma de dudas: No siempre había sido un nuevo cadáver. Casi nadie recordaba como empezó esta transmutación, él tampoco lo tenía nada claro, sólo notaba que al crecer los edificios, al aumentar el cemento y el hormigón, los sentimientos se fueron tiñendo de gris. La indiferencia comenzó a ser un valor en alza. Se precisaba personas indiferentes que pudieran tomar decisiones importantes, que no les temblara el pulso a la hora de beneficiar exclusivamente los intereses de las compañías para las que trabajaban. Se valoraba individuos que siempre estuvieran solos pendientes de obtener el máximo beneficio. Así figuraban en los anuncios de trabajos de los periódicos digitales, que también empezaron a tener un color más grisáceo. Se potenciaba en la educación los valores de: superioridad, control, mando, fuerza, templanza, autoconfianza, fortaleza de mente, resolución y decisión. Los estudios más valorados eran los que más incidían en estos atributos o virtudes. Los profesionales que conseguían estas cualidades eran los más estimados. Las empresas de mayor peso buscaban seres con estas características, atrayéndolos con altas remuneraciones, que a su vez, potenciaban más en estos directivos con éxito, su orgullo y grado de indiferencias ante los más débiles. Así las empresas más eficaces y eficientes se nutrían de los mejores especimenes en estos hábitos competitivos.
De madrugada, después de la descarga nocturna, cada ciudadano tenía que proceder a realizar la carga inicial con el “café-novo” para mantener la inmortalidad. Para Mario, por tratarse de un dual, el despertar, no era un hecho placentero. Sentía un amargo gusto en la boca, y después estaba la hinchazón de estomago, que le hacia estar todo el día flatulento. Esto no les ocurría a los puros, ellos no sentían ninguna alteración en su organismo, sino, el inmenso placer, tan anunciado en todos los puntos de información, de sentirse rejuvenecer cada día. Este era el mundo en el que había conseguido sobrevivir, cada día era más conciente que él era el último de su especie.
¿Cómo debería continuar la anterior historia o cuento? ¿Terminar ahora sin más? ¿Con final feliz, o infeliz, o ambiguo? Hagamos una parada y meditemos antes de continuar…O no, sigamos a la desesperada... ¿Debo finalizar la história y pasar a otro tema? La duda siempre está ahí, nunca tengo la seguridad de saber qué es lo mejor y para quién…Para el lector o para el escribidor.
Imaginemos este mundo futurista, que en parte, ya hoy se está produciendo. Pensemos en la avaricia que todos los seres humanos tenemos de inmortalidad (Basta ver la necesidad y proliferación de religiones que nos prometen vida eterna) ¿Qué sociedad o hombre no se dejaría embaucar por el canto de sirenas de la perpetuidad en la vida? Percibamos el avance tecnológico: vemos los adelantos que se está produciendo en genética, y la capacidad que tenemos, sin remordimientos, de modificar a nuestra conveniencia el entorno, sin medir a largo plazo sus efectos secundarios. Agítese todos estos ingredientes y,… ¿Qué saldrá de esta chistera?...Como narraba Chicho Ibáñez Serrador en sus viejas películas: “Historias para no dormir” o “Mañana puede ser verdad”: “El futuro ya está aquí”. Profundicemos en nuestra visión del desarrollo: ¿A dónde queremos ir? ¿Cómo queremos que sea el futuro? ¿Y cómo será en realidad?...Nosotros seguramente no estaremos, pero lo que hagamos hoy, quedará y marcará al futuro. Actos tan directos como: la educación de nuestros hijos, o la solidaridad que asumimos, definirán el futuro inmediato.
¿Podemos cambiar el futuro? ¿O estamos predestinados a uno determinado?
Como sociedad, no tenemos fácil tarea: Tenemos conocimientos, tecnología; pero no sabemos a dónde vamos. Debemos sentarnos y pensar; recapacitar antes de salir disparados sin saber a dónde ir. Pensemos…pensemos.
19.6.09
Mi bicicleta plegable
Antes de tenerla, la calle era mi enemiga, la ciudad estaba llena de agresivos motores. Como tantos otros, yo era un conductor enlatado, belicoso, nervioso, angustiado y con remordimientos por la contaminación y el humo que producía mi coche. Tenía una vida de desplazado bastante infeliz, debía de enfrentarme cada día al tráfico y a todos los imprevistos que planteaban las demás personas enjauladas en sus vehículos.
Un día, gracias a un viaje por la vieja Europa del norte, vi la luz; descubrí que existían ciudades diferentes, donde la gente se desplaza sin hacer ruido, sin atascos, sin correr como locos. Y soñé, soñé que en un futuro próximo, en la ciudad donde vivo y resido, podría ser como aquella otra visitada. Al regresar, y encontrarme de nuevo con sus atascos y ruidos, volví a caer en el agobio de las la prisas. La tristeza de tener que volver a coger el coche me inundó. Pero las penalidades prejuzgadas no siempre se cumplen; la magia se produjo, mis seres queridos más próximos, sintieron mi añoranza y melancolía, hábiles ellos, me regalaron la maravillosa bici que después llamaría Manuela. Desde entonces mi vida cambió, empecé a desplazarme en esta máquina dócil y liviana, a sentir la alegría de su compañía, a revivir, como cuando era niño, la suave velocidad de su movimiento. El poder ir a todas partes en mi flamante bici me colmo de felicidad, un nuevo espíritu afloró en mí. Así, finalmente, decidí abandonar al cuadrúpedo humeante, pesado y ruidoso vehiculo de motor. Ahora disfruto con calma cada pedalada, siento su rodar acariciando el asfalto; mi bicicleta apenas hace ruido, y me permite ver las viejas conocidas calles de esta ciudad con otros ojos; ojos de vuelo rasante. Ahora las distancias se me hacen cortas, alegres, divertidas. Llego a todas partes con otro aire, aprendo nuevos entresijos de esta ciudad que ya no es la misma, ahora es otra. Me invento caminos, descubro paisajes urbanos desconocidos. Siento y miro las nubes pasar, a mi misma velocidad, rápidas e imperceptibles. Agudizo los sentidos: la brisa en la cara, el estremecimiento de la calzada en mis manos, el susurro de los rodamientos, el ronroneo del pedaleo, mis ojos registra imágenes en movimientos anteriormente nunca vistas; nítidas, fugaces, distintas. Y mi cuerpo flota ligero, en el mágico equilibrio de sus dos ruedas.
Cuando ahora, de mañana, voy al trabajo, siento todas las miradas del barrio sobre el dúo alazán que formamos. Al pasar cerca de las zonas de los colegios, veo a grupos de chiquillos que caminan arrastrando con frío sus enormes mochilas. Al verme, muchos detienen sus conversaciones, sus miradas nos siguen. Y con la naturalidad y la admiración que les caracteriza, alguno se atreve a decir: “Pero que guapa que es tu bici”. Entonces sonrió y saludo cortésmente, henchido de orgullo.
Por el camino también hay ojos que emiten rencores, miedos a lo diferente, estupidez y sinrazón. No me importa, no me ofenden…ya cambiarán cuando vayan quedando en minoría, porque sé que las bicicletas se impondrán, cuando esos chiquillos, los que ahora me ven pasar, se hagan mayores y sean capaces de decidir por ellos mismos sobre sus vidas. Porque todos conservamos un pedazo de alma de cuando fuimos niños, sólo hay que dejarlo salir.
18.6.09
Tren volador
16.6.09
A deshora
la lección quimérica del bienestar.
A veces la vida me cansa físicamente,
Y es cuando siento las debilidades internas.
Agotado, arrastrando los días…
sufro lesiones de enormes semanas.
A veces, la vida son perlas duras de tristeza
que caen como piedras tiradas a un pozo,
al pozo hondo de la existencia.
Brazos rotos de penas secas,
canas amodorradas en la sombra.
Percepción crepuscular,
flores marchitas de agonías,
pisadas por el tiempo, cantos lanzadas al camino.
Sólo ruidos en el tráfico de las vivencias.
Penas en transito, rotas, voces a destiempo.
Gritos congelados en los silencios.
Pasan los segundos, los minutos, las horas, los días,
las semanas, los meses, los años, las nubes, las estrellas.
Al final, la callada muerte nos cubrirá con su manto de sosiego.
8.6.09
La señora memoria
Yo la imagino: valiente y creativa, quizás un poco atrevida de joven, voluble y recurrente de mayor. Finalmente olvidadiza de vieja, como dice Borges “con la trágica erosión e los años” se va perdiendo
La memoria ha tenido muchos novios, “Los recuerdos”, a los que se aferra con fuerza. Son unos muchachos de profundas experiencias estos caballeretes, siempre han condicionado a la pobre memoria y la han perturbado. La memoria no puede con su temperamento, y busca a estos amantes para revivirlos generalmente al azar. A veces no tiene más remedio que recurrir a ellos, pero son inconstantes; si los busca, pueden salir corriendo, y en otras ocasiones se presentan cuando menos se requieren. Los hay: cariñoso, antipáticos, aburridos, odiosos, simpáticos, dulces, tristes, trepidantes y moviditos. Cada uno ha tenido su propia personalidad y se han colado por la ventana de la señora memoria de diferentes maneras: trepando, saltando, apareciendo milagrosamente, rogando, suplicando, llorando, disimulando o despistando.
De las relaciones amorosas de estos dos amantes: la señora memoria y estos caballeros del recuerdo, han nacido otros hijos: Las vivencias y los actos, que después se han convertido en otros recuerdos, y así, sucesivamente, van formando generaciones de vivencias, estructurándose en grupos, pueblos, sociedades que conforman lo que es nuestro universo vivido. Y que con el tiempo y la distancia, como cuando nos alejamos con el “Google Earth” hacia arriba, se van diluyendo y difuminando las imágenes. Pero que con la memoria, no siempre podemos hacer un zoom hacia abajo, con el suficiente detalle. En este proceso de visionado, estamos condicionados por nosotros mismos. En fin, nuestra memoria es un poco incontrolada y caprichosa, pero es lo única que tenemos, y es la única que nos puede hacer vivir momentos de alegría.
El caballero Don Dinero y los indios
Duele que en el Perú se sigan cometiendo los mismos errores que en el pasado, claro que si se elige al mismo Presidente vende patrias, no es de extrañar.
Comunidades de indígenas supuestamente no civilizadas, protestan para que no se facilite la venta de sus tierras a empresas multinacionales, quienes desean imponer el Tratado de Libre Comercio para facilitar la venta de las selvas que quedan. Interesa la materia primas que existen en ellas, pero tienen el problema que ahí viven estos salvajes. Apliquemos los tratados de libre comercio, negociado con organismos gubernamentales de desarrollo, donde espabiladillos blanquiñosos pondrán el cazo y las “Multis” obtendrán pingües beneficios. Para facilitar la operación, el gobierno del tripudo Presidente Alan García tiene otros indios ya civilizados, con cascos y fusiles, comandados por algún oficial clarito que se encargará de hacer cumplir, con firmeza, la represión a las revueltas indígenas que se salgan de estos tiestos, en los que quieren convertir estas selvas. ¡Poderoso caballero es don dinero!
¡Cómo se repite la historia!