Puestos a recrear una historia, cuanto más lejana, más margen de argumento y libertad de texto. Me quedo con Arquímedes. Juega a su favor el albedrío creativo, la lucha de la inteligencia de uno contra muchos, el mito que lo envuelve y que nos da alas para conjeturar su personalidad. En realidad nos da alas para imaginar cómo debe ser un hombre en respuesta a la fuerza del poder. Cuando hay muchos, se puede llegar a mejores respuestas contra el poder impuesto casi siempre sin razón. Suele haber inteligencia colectiva en lo común, cuando se sabe escuchar y se presta atención a todas las opiniones y partes, por minúsculas e insignificantes que parezcan. La crítica y el poder no se llevan bien, no se agradan.
Por otra parte, la responsabilidad que tenemos todos, de sustentar los efectos de la ciencia, tanto en nosotros mismos, como en el mundo y el universo que nos rodea, no debe dejarse nunca de lado. Los poderosos se suelen apropiar en exclusiva de la ciencia para beneficio propio. La ciencia, hasta ahora, ha sido comprada y mercantilizada. El que la obtiene, se cree con el derecho de utilizarla principalmente para su propio engrandecimiento, en la búsqueda de más poder. El sistema de patentes es una burla a la inteligencia colectiva. Nada se fabrica sobre la nada. La ciencia es una estructura auto soportante, y por ello, nadie tiene el derecho de negociar con el conocimiento acumulado de todos los que nos han precedido, sólo para uso exclusivo y beneficio personal. Lo vemos en medicina, en el uso de las energías. Hoy, que deberíamos ser más libres que nunca, dado el nivel de tecnología que disponemos; Es contradictorio y paradójico, que seamos privados y más dependientes de conocimiento que se atribuyen unos pocos, como Coca-Cola, Apple, Windows, Oracle… empresas que se han apropiado del saber acumulado de todos, forzándonos a seguir consumiendo productos que consideran suyos. Hoy, los grandes empresarios privados, han sustituido con mayor prepotencia organizativa a los antiguos reyes y emperadores.
Volviendo al atípico sabio de Siracusa, si pensamos sobre las razones de por qué lo mataron los romanos, vemos cierta similitud entre la muerte de Arquímedes y Sócrates: El rechazo a la sinrazón por parte de ambas víctimas, revelándose contra una situación práctica que afeaban sus conductas y teorías. La prepotencia del poder, nunca ha tolerado la rebelión de la inteligencia, ya que poder e inteligencia son consustancialmente antagónicos en sus objetivos.
El objetivo del poder es acumular fuerza mediante mecanismos de estructuración e igualación de objetos y sujetos que conforman el propio poder, de modo que sea más beneficioso conseguir un único objetivo cuando se plantea. Es de eficiencia inmediata más ágil. Tiende a acumularse sobre sí mismo. Aquí la ética y la felicidad son subproductos residuales.
El objetivo de la inteligencia es analizar, entender y comprender un estado de objetos y sujetos, sus interrelaciones y dependencias, para que en lo posible, mejore las situaciones planteadas. Obteniendo estados más armónico con el ser pensante. En principio no acumula, sino busca estados de órdenes más sistémicos afines. En un inteligencia humana proactiva, la ética y la felicidad son un valores fundamentales.
No sé si estas seudo-definiciones se ajustan al común, dado que cada mente es un mundo.